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Positiva evaluación del gobierno a despliegue para enfrentar terremoto

La noche que La Moneda ahuyentó los fantasmas del 2010

por 2 abril 2014

La noche que La Moneda ahuyentó los fantasmas del 2010
El fuerte temblor que hace quince días sacudió a Iquique terminó siendo “el mejor ensayo general que se pudo tener, anoche se hizo lo mismo que ese día pero a mayor escala”. En el gobierno afirmaron que las premisas para actuar estaban claras: no traer el problema a La Moneda, mostrar organización, despliegue del gobierno, presencia en terreno y capacidad técnica, todos puntos que cumplieron a cabalidad.

Cuando sonaron las primeras alarmas que advertían del terremoto ocurrido en Iquique y Arica, fue inevitable que sobre el gobierno en su totalidad cayeran implacables todos los fantasmas de los errores cometidos por la primera administración de Michelle Bachelet la madrugada del 27 de febrero de 2010, un ítem que ha sido el principal flanco de crítica a su figura desde la derecha. Pero desde el minuto 1 se desplegó un modelo de acción que con el correr de las horas funcionó sin errores y permitió en La Moneda ahuyentar la amenaza de tropezar una vez más con la misma piedra.

Las ojeras abundaban esta mañana en La Moneda, la mayoría pasó la noche en banda en Palacio y algunos asesores, con suerte, lograron dormir un par de horas. Sin embargo, la evaluación política del despliegue realizado es más que positiva y es unánime la opinión de que “hasta ahora la prueba fue superada”.

En febrero del 2010, a la Presidenta Bachelet se le criticó todo su desempeño para enfrentar la crisis del terremoto y tsunami: la fallida alerta de maremoto, su presencia en la ONEMI que eclipsó la autoridad de los ministros que deben asumir la responsabilidad política y administrativa ante las catástrofes y lo tardía de la decisión de enviar a las Fuerzas Armadas a la Región del Bío Bío para evitar que se registraran saqueos y actos delictuales.

Anoche la lista de errores de hace cuatro años estaba más que presente en la mente de autoridades y asesores, pero –recalcan en palacio– ahora sí estaban preparados. Es más, se confiesa en el gobierno que el fuerte temblor que hace quince días sacudió a Iquique, el domingo 16 de marzo, terminó siendo “el mejor ensayo general que se pudo tener, anoche se hizo lo mismo que ese día pero a mayor escala”.

El modelo y estrategia, explicaron en el gobierno, se aplicó al pie de la letra. Las premisas estaban claras: no traer el problema a La Moneda, mostrar organización, despliegue del gobierno, presencia en terreno y capacidad técnica, todos puntos que esta mañana aseguraban que cumplieron a cabalidad.

“La Presidenta como jefa de Estado, en La Moneda empoderada, informada de todo, monitoreando todo, pero, tal cual lo reza el manual y protocolos para estos casos, fue el ministro del Interior la cabeza de la toma de decisiones en la ONEMI”, afirmaron desde Palacio.

Durante horas se iba chequeando la situación región por región, lo que sucedió más de una vez durante la noche. El tercer nivel de acción estuvo a cargo del subsecretario de Interior, Mahmud Aleuy, quien fue el primero en llegar a la ONEMI; luego, dejó el Comité de Emergencia en manos de Peñailillo, como corresponde, y se trasladó al norte, siendo la primera autoridad central en llegar a la zona de la catástrofe.

La primera vocería la hizo Aleuy, las dos siguientes Peñailillo junto al director de la ONEMI, Ricardo Toro, momento en que informó el despliegue especial de las Fuerzas Armadas para colaborar con Carabineros en el resguardo del orden público.

“Se logró transmitir tranquilidad y presencia”, agregaron en el gobierno.

Hubo preocupación especial en el ámbito técnico, que la ONEMI siempre fuera “dueña de casa”, operativamente “las comunicaciones funcionaron bien” y “la información se distribuyó de manera adecuada”·

Se decidió evacuar todas las ciudades costeras del norte y se resolvió mantener la alarma de tsunami por casi diez horas, para evitar cualquier posibilidad de error, mal cálculo o circunstancias que llevaran a repetir algunas de las falencias de la amarga noche del 2010.

“En términos operativos y también políticos fue un despliegue limpio”, recalcaron asesores de Palacio.

La Presidenta Bachelet estuvo hasta las 3 de la mañana en La Moneda monitoreando todo. Mientras Peñailillo estaba con el ministro de Defensa, Jorge Burgos, ella estuvo en la casa de gobierno reunida con la ministra de la Segpres, Ximena Rincón, el vocero, Álvaro Elizalde y el subsecretario de Relaciones Exteriores, Edgardo Riveros, para la coordinación con los gobiernos extranjeros que llamaron y ofrecieron ayuda.

Antes de las 8:30 de la mañana, Bachelet despegó rumbo al norte y se encuentra en terreno. Encabezó el Comité de Emergencia. Esta acompañada de todos los ministros sectoriales involucrados:  Obras Públicas, Alberto Undurraga; de Segpres, Rincón; de Salud, Helia Molina; de Justicia, José Antonio Gómez; de Energía, Máximo Pacheco; de Transportes; Andrés Gómez-Lobo; y de Vivienda; Paulina Saball.

En La Moneda recalcan que la orden y decisión de aplicar el manual, de quedarse en Palacio y hacer este despliegue fue de ella.

Agregan que “se resistió bien la presión” desde la derecha que, vía redes sociales, emplazaba a que la Mandataria hablara públicamente, emulando el estilo Piñera que siempre salió ante los micrófonos generalmente dentro de la primera hora, acaparando todo el protagonismo.

Bachelet habló, pero pasada la 1:30 de la madrugada, porque todos los niveles previos se habían desplegado como corresponde, todos los protocolos se cumplieron al pie de la letra; como dijeron en La Moneda esta mañana, “las instituciones funcionaron” y “se aprendió la lección”.

Así lo reconoció el ministro Burgos, quien en un balance de la aplicación del estado de excepción para las regiones de Arica e Iquique dijo que “todos los seres humanos aprendemos lecciones”, aludiendo al 27/F.

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