Viernes, 30 de septiembre de 2016Actualizado a las 10:26

Su discurso en educación se contrapone a La Moneda y la Nueva Mayoría

El conservadurismo de Escalona que preocupa transversalmente al PS

por 9 abril 2014

El conservadurismo de Escalona que preocupa transversalmente al PS
El diagnóstico sobre el ex senador es lapidario tanto en el socialismo como en Palacio: que está totalmente “desintonizado” con lo que pasa en el país, que desentona con el programa de gobierno de Bachelet, que se nota “la influencia del 'Gute' Martínez” y que claramente “está muy mal asesorado”. En el partido ya hablan de “un brote real” para buscar alternativas que salgan al paso de su regreso a la primera fila, porque sus alianzas ya no estarían en la sede de calle París.

El terremoto en el norte del país y sus consecuencias han eclipsado una serie de situaciones políticas, que se mantienen soterradas, pero que acumulan una tensión no menor. Una de ellas es la preocupación que se ha instalado en todos los sectores del Partido Socialista por la línea política que despliega el ex senador Camilo Escalona y las señales que está dando en materias clave para el  oficialismo, como es la reforma a la educación, donde se instala abiertamente en contrapunto con el programa de gobierno de Michelle Bachelet.

Es cierto que Escalona está fuera de los núcleos de poder de La Moneda y el Congreso, pero sigue siendo un referente de peso en el PS y en sectores de la Nueva Mayoría. Es más, todo indica que en un año más su apuesta –con altas posibilidades de concretarse– es recuperar la presidencia del partido. De ahí que la preocupación por el rumbo político que está tomando –reconocen en amplios sectores del oficialismo– no es un dato menor: es el partido de la Presidenta de la República, él será timonel en dos años claves de su mandato, donde todos los esfuerzos estarán puestos en la reforma a la educación y el cambio de la Constitución, ítems donde precisamente el ex senador ha desplegado argumentos que han encendido las alarmas.

Hace una semana, Escalona debutó como profesor del ramo “Procesos Parlamentarios” de la Escuela de Ciencia Política y Administración Pública en la Universidad Miguel de Cervantes, institución de educación privada, ligada estrechamente a la DC, pero especialmente a Gutenberg Martínez, fiel exponente en la transición de la política de los consensos, y gestor del llamado  Mapu-Martínez, alianza política transversal, articulada como un partido del orden y que ostentó el verdadero poder político en los otrora gobiernos de la Concertación.

Lo de Escalona y su paso a una universidad no es nada raro, ya que la mayoría de los políticos que dejan la primera fila de la coyuntura optan por instalarse al alero de algún establecimiento educacional para ejercer, generalmente, la docencia. Pero en el caso del ex senador, los socialistas vieron el hecho como “una mala señal”, algo más profundo que unas horas de clases semanales. Lo leyeron como la demostración empírica de que ahora “su alianza está fuera del PS”, mientras varios parlamentarios agregaron que es el reflejo de “la verdadera cercanía que tiene con el 'Gute'”.

Las certezas que abundan respecto a que Escalona sería nuevamente el timonel del PS pasan por varios factores: la ausencia de una figura interna, hasta ahora, que compita con él, pero especialmente el poder que tiene con la “máquina partidista”, ya que lidera la principal corriente del partido, la Nueva Izquierda. Y para nadie es un misterio que muchos de los suyos están repartidos a todo nivel en puestos de gobierno. Guste o no, esto genera lealtades a la hora de votar.

En la sede de calle París dicen que “el diagnóstico” sobre Escalona está hecho hace rato: que se puso “políticamente conservador” y que está “más cerca de Andrés Velasco que del PS”. Otros agregan que peca de “soberbio”. Es unánime la opinión de que está totalmente “desintonizado” con lo que pasa en el país, que está “afectado por un mesianismo excesivo” y no falta –aludiendo a la propia frase que utilizó el ex senador el año pasado– quien dice que al final “él fue el que terminó fumando opio”.

Un diagnóstico que en privado es compartido en La Moneda, donde no desconocen que han tomado nota de su marcado conservadurismo, el que –añaden– desentona abiertamente con el programa de gobierno de Bachelet. Consideran que “está equivocado”, que se nota “la influencia del 'Gute' Martínez” y que claramente “está muy mal asesorado”.

Para nadie en La Moneda, y menos en el PS, pasó inadvertida la participación de Escalona hace 10 días en "Tolerancia Cero", donde dio razones aumentadas a sus críticos para preocuparse. Ahí dijo que está completamente convencido de que “la educación pública debe ser el pilar central del sistema educacional, pero no puedo pensar que al país se le pueda imponer un sistema estatizado. La educación pública y privada tienen que ser capaces de articularse en el sistema mixto. Pretender, como ha sido la experiencia de otras naciones, que el conjunto de la educación esté en manos del Estado, no se corresponde con las condiciones de Chile, eso no tiene ninguna viabilidad".

Señaló que una estatización de la educación era un “peligro para la cultura nacional, que va más allá de lo político”, una reflexión política que vinculó la reforma educacional de Bachelet con el cuestionado proyecto de la Escuela Nacional Unificada (ENU) de Salvador Allende.

En el PS reconocen que no saben a ciencia cierta hacia dónde está apuntando Escalona; aunque son varios los que se aventuran a precisar que su apuesta es que fracase la actual estrategia de La Moneda de no recurrir a las figuras más tradicionales de lo que fue la Concertación –Escalona y Martínez entre ellos– y que sean convocados en el segundo tiempo como una suerte de “salvadores” de la administración Bachelet.

Incluso, algunos en el PS –a nivel senatorial y en la Mesa– hablan que en el ex senador hay un cierto sesgo “anti-Bachelet”, aludiendo a la distancia casi insalvable que se instaló desde el año pasado entre Escalona y la Mandataria, luego de que esta no lo respaldara en la pugna por el cupo senatorial de la X Región.

La clave

En el PS nadie quiere hablar abiertamente del tema. Cuentan que la sensación ambiente es que prefieren no entrar públicamente en conflicto con Escalona, porque, como todos consideran que será el próximo timonel, tienen aprensión frente a la “temporada de facturas” que pasará el ex senador cuando tenga nuevamente las riendas del partido.

No hay que olvidar que, si es timonel a partir del próximo año, le tocarán las negociaciones electorales para las municipales del 2016, que van siempre estrechamente ligadas a los criterios para pactar las parlamentarias del año siguiente.

“Se sabe que Camilo se va a cobrar todas las facturas que tiene anotadas desde el año pasado, que va a sacar la libreta negra”, sentencia un parlamentario; mientras otro agrega que “es conocido por ser vengativo”.

Las certezas que abundan respecto a que Escalona sería nuevamente el timonel del PS pasan por varios factores: la ausencia de una figura interna, hasta ahora, que compita con él, pero especialmente el poder que tiene con la “máquina partidista”, ya que lidera la principal corriente del partido, la Nueva Izquierda. Y para nadie es un misterio que muchos de los suyos están repartidos a todo nivel en puestos de gobierno. Guste o no, esto genera lealtades a la hora de votar.

Sin embargo, en todas las tendencias del PS reconocen que su posible regreso a la presidencia de calle París es un tema que “ocupa” a todos, por los efectos que puede tener en una fase clave del gobierno.

Cuentan que el grueso del partido está alineado “con el programa y no con hacer consensos y concesiones en puntos claves como fue antes”. Por eso, confiesan, existe “un brote real” a nivel interno de ver posibles alternativas, sopesar ese clima interno –afirmaron– que mira con distancia a Escalona. Ver si cuajan en algo concreto todas esas opiniones que en privado confiesan que no comparten lo que hace, que no van a votar por él.

En ese cuadro, las miradas en el PS apuntan al actual timonel Osvaldo Andrade. No puede reelegirse nuevamente, pero sí consideran en el partido que lo que haga en este tema “será un factor relevante”, un “derrotero” que influirá en cómo se decanten los hechos.

No hay que olvidar que el año pasado se instaló una fisura no menor entre Escalona y Andrade. Si bien hicieron “las paces” en marzo, quedó claro que el “abuenamiento fue sólo político, no personal”. Son varios los que comentan en el PS que Andrade “está complicado”, que no está ajeno a la preocupación transversal que ronda en el partido y que sabe que son más los que apuestan a que, por esa fisura, opte por sumar fuerzas con las otras corrientes, divida a la Nueva Izquierda y apoye una alternativa a Escalona.

No hay nombres, sólo intenciones, sólo menciones al pasar. Algunos consideran que no es una locura pensar que la presidencia del Senado le entregará a Isabel Allende una plataforma que no había tenido y que la puede dejar instalada en un buen pie para pelear la presidencia del partido y hay quienes dicen que, incluso, José Miguel Insulza puede ser una alternativa, considerando que el próximo año precisamente termina su mandato a la cabeza de la OEA y no mira con malos ojos venirse a Chile a hacer política.

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