Miércoles, 28 de septiembre de 2016Actualizado a las 19:12

Las denuncias y críticas que se levantaron por el tratamiento de la catástrofe

Tsunami de fuego: la cuestionada cobertura de la televisión en Valparaíso

por 17 abril 2014

Tsunami de fuego: la cuestionada cobertura de la televisión en Valparaíso
Las redes sociales no perdonaron: los canales se llevaron una ola de críticas por su tratamiento del incendio de Valparaíso. Una situación que, según los expertos, debiera haber cambiado después del terremoto del 27 de febrero de 2010. Sin embargo, los elementos dramáticos y el impacto de las imágenes se imponen en la cobertura de una tragedia por sobre la información de utilidad pública. “No se ha aprendido mucho”, dicen los expertos, apuntando a que el enfoque con las víctimas es una de las aristas más preocupantes.

“Se quemó mi casa” –dice la niña.

“¿Completa?” –pregunta el notero– y la niña asiente con la cabeza.

“¿No se sacó nada?” –vuelve a preguntar el notero–. Esta vez la niña niega con la cabeza.

La chica es una de las 12.500 víctimas del incendio que este fin de semana afectó a Valparaíso. Y la nota de TVN es sólo una de las que han realizado los canales de televisión durante los últimos días.

Periodistas escapando de las llamas, calificando el incendio “como si fuera un asado”, preguntando a personas cómo se sentían después de haber perdido su casa, y canales que califican el incendio como un “tsunami de fuego”, son sólo una parte de lo que dejó la cobertura televisiva del incendio en Valparaíso.

Las críticas no se hicieron esperar y apuntan al excesivo “sensacionalismo” y “sobredramatización” de la tragedia. Las 132 denuncias ante el CNTV son un reflejo de la molestia que hay en la población por la cobertura. TVN lidera las quejas con 85 denuncias, seguido por CHV (28), C13 (17), Mega (1) y La Red (1).

Chile ha vivido dos catástrofes en las últimas tres semanas: el terremoto 8,2 de Iquique y el incendio de Valparaíso. Ambas de alto impacto y emoción, dos componentes fundamentales en una noticia, especialmente para la televisión. “Por el hecho de ser imágenes, estar en terreno y por el choque que experimentan los periodistas al estar ahí, la TV tiene una tendencia a sobredramatizar y poner imágenes impactantes. Eso hay que entenderlo”, dice el docente de la Universidad Católica, Valerio Fuenzalida.

Más que una batalla por el rating, lo que sucede entre los canales es un “delirio informativo” y una competencia por “ser protagonistas de situaciones impactantes para apropiarse simbólicamente del máximo nivel de audiencia, para que digan que se informó en su canal”. Así lo cree Luis Breull, investigador y docente de la Universidad Católica. Agrega que no hay “nada de malo en informar bien y que eso tenga rating”, pero sostiene que en este caso buscan “apropiarse simbólicamente de una victoria informativa sobre la competencia”.

LAS VÍCTIMAS Y SU TRAGEDIA

Son los primeros en ser entrevistados por los canales cuando ocurre una catástrofe. Las víctimas, su tragedia e historias son, para el televidente, importantes. Le permiten sentirse acompañado, vivir una experiencia común y, también, motivarse a ayudar. Pero los medios no siempre tienen el cuidado necesario en el tratamiento de las víctimas. Esa es la opinión de Daniela Grassau, coinvestigadora de un proyecto Fondecyt –de la Facultad de Comunicaciones de la Universidad Católica– sobre el tratamiento periodístico del terremoto de 2010 en Chile.

Sin embargo, Breull es crítico: “Así como el fuego arrasó con Valparaíso, acá están arrasando con la dignidad de la gente. No todos los canales, pero sí la mayoría. Y la ciudadanía lo está rechazando vía denuncias al CNTV”.

“Cuando ves a una persona que huye del incendio y se le pregunta algo tan irrelevante como esto: ‘¿Cómo lo ha pasado en este evento?’, no ayudas a nadie. Además, invades un momento en el que la persona está vulnerable. Falta una percepción de parte de los medios, desde lo ético y desde el punto de vista profesional”, dice.

Han pasado cuatro años desde el terremoto del 2010 y “sin embargo se ha aprendido poco”, opina Ximena Póo, docente del Instituto de Comunicación e Imagen (ICEI) de la Universidad Chile. “Se repiten rutinas que evidencian un tratamiento bastante pornográfico de las imágenes y de un guión melodramático que espectaculariza la tragedia”, dice.

La docente apunta a las imágenes “sin filtro” y a la ausencia de criterio al momento de entrevistar a víctimas y menores de edad. “El rating online funciona bajo criterios economicistas. El marketing ha permeado todos los niveles de información y la libertad queda encapsulada al guión melodramático. Sólo se pretende mostrar elementos dramáticos que aporten a la sensación de mayor caos y vulnerabilidad”, señala Póo.

En Canal 13 dicen, sin embargo, que los periodistas “realizan la entrega informativa con estándares básicos de pluralismo, respeto por las personas y responsabilidad social, que se aplican en todos los aspectos del trabajo informativo”.

Una línea similar adopta el director de prensa de TVN, Enrique Mujica, y afirma que en el canal se guían por el manual de orientaciones. “Como en cualquier medio, las decisiones editoriales están sujetas a discusiones entre los editores: no es un software. Las transmisiones en vivo son largas y tensas y sería muy estúpido y ciego de mi parte no asumir que a veces nos equivocamos y que hay cosas que podríamos hacer mejor. Dicho esto, en la suma, en una jornada de transmisión de más de 30 horas, creo que hicimos lo correcto”.

Sin embargo, Breull es crítico: “Así como el fuego arrasó con Valparaíso, acá están arrasando con la dignidad de la gente. No todos los canales, pero sí la mayoría. Y la ciudadanía lo está rechazando vía denuncias al CNTV”.

ROSTROS EN LLAMAS

Durante el incendio, los canales desplegaron todos sus recursos para la cobertura, entre ellos, el envío de rostros televisivos a terreno; o bien, desde estudio.

Esto es otro flanco de crítica que se abre a cuatro días de que haya terminado el incendio. “Es un abuso que todos los rostros anclas estén como protagonistas en terreno. Los canales no capitalizan en reporteros, algo que sí da credibilidad al medio. Hoy los reporteros son rostros en el sentido farandulesco. Muchos de los periodistas son los protagonistas. Toda la información que se genera es en torno a ellos, pero siempre desde el punto de vista del espectáculo y la imagen”, dice Ximena Póo.

En la misma línea, Daniela Grassau cree que “no porque el periodista esté al lado de las llamas informa mejor, sino que al contrario, dificulta la labor de los rescatistas y bomberos”. Algo que es compartido por Luis Breull, quien cree que “con o sin advertencia, están siendo partícipes de un espectáculo al que se le llama mostración de realidad: ser testigo de un hecho que se está viviendo. Y por eso terminan haciendo payasadas en pantalla”.

Un análisis distinto tiene Valerio Fuenzalida, quien cree que hay una cierta conducta acusatoria hacia los medios. “La respuesta más adecuada tiene que venir desde los canales. Tienen que construir una línea editorial informativa y también de respeto a las víctimas. Hay una tarea que tienen que hacer los canales, y que incluso previamente tienen que hacer los editores que están en el estudio. Tienen que darse un momento de reflexión respecto del trabajo que están haciendo”, dice.

A modo de conclusión, Ximena Póo remata afirmando que la cobertura mediática de las tragedias “es un síntoma del tremendo neoliberalismo en el que está sumido Chile”.

Más información sobre El Mostrador

Videos

Más Noticias

Blogs y Opinión

Encuesta

Mercados

TV

Cultura + Ciudad

Deportes