Jueves, 29 de septiembre de 2016Actualizado a las 23:50

Ácida visión del director ejecutivo de Horizontal

Hernán Larraín Matte: “La centroderecha se renueva profundamente o va a morir en la irrelevancia”

por 19 abril 2014

Hernán Larraín Matte: “La centroderecha se renueva profundamente o va a morir en la irrelevancia”
“Ojalá la centroderecha entienda que su ethos fundado desde la libertad, que es su principio más importante, debe moverse, y debe moverse de la idea del orden a la confianza en las personas, de la eficiencia a la justicia, del mercado a la sociedad como el motor del cambio, del conservadurismo y de esta idea de que existe una forma correcta de vivir la vida, al pluralismo y la diversidad. Todo eso nos obliga a un cambio cultural muy profundo”, precisó.

El director ejecutivo de Horizontal, Hernán Larraín Matte, realiza una ácida visión de la derecha a la que estima que actualmente está en un punto de inflexión importante, afirmando de paso que “la centroderecha se renueva profundamente o va a morir en la irrelevancia”.

Larraín Matte sostiene que con el gobierno de Sebastián Piñera se cerró la transición, ya que “fue un gobierno elegido democráticamente, dio alternancia en el poder y cerró un proceso. Hoy estamos en un nuevo ciclo político, con una ciudadanía más participativa, más demandante, más exigente”.

En entrevista con La Tercera, el abogado y ex asesor de Piñera precisa que la pregunta que debe hacerse es si la centroderecha va a cambiar con el país y “tengo la impresión de que hay dos rutas: una es seguir con una cierta lógica que abraza el statu quo, que abraza la cultura de decir no a todo, a otra que sea propositiva y constructiva, y eso pasa por una revisión de su proyecto político”.

Y agrega que “me parece fundamental entender que o la centroderecha se renueva profundamente o va a morir en la irrelevancia, como ocurrió en Argentina. Veo con una primera buena reacción lo que están haciendo los partidos, que es hacerse cargo de la modernización de sus proyectos y hacerse cargo que las declaraciones de sus partidos que hoy no responden a la sociedad actual”.

“Ojalá la centroderecha entienda que su ethos fundado desde la libertad, que es su principio más importante, debe moverse, y debe moverse de la idea del orden a la confianza en las personas, de la eficiencia a la justicia, del mercado a la sociedad como el motor del cambio, del conservadurismo y de esta idea de que existe una forma correcta de vivir la vida, al pluralismo y la diversidad. Todo eso nos obliga a un cambio cultural muy profundo”, precisó.

Además, explica que la reforma constitucional como la educacional son dos oportunidades para la centroderecha, ya que en la primera “la izquierda promueve con un espíritu maximalista, con la aspiración de que garantizando derechos universales se va a solucionar todo, lo que me parece un idealismo infantil, la centro derecha puede tomar dos caminos. Uno es atrincherarse en los quórums y el otro es salir con una propuesta alternativa que dé cuenta de cuál es su visión de sociedad”.

En ese sentido sostiene ser partidario de avanzar a una Constitución mínima de tradición liberal que se limite a construir los órganos que establecen el poder del Estado y que establezca los poderes civiles y políticos.

“A esta Constitución hay que entrarle con goma de borrar y con tijeras. Tenemos que asumir como sector que hay un exceso de mecanismos contra mayoritarios y, por lo tanto, sin miedo y con una actitud democrática, creo que tenemos que avanzar a reglas de mayoría”, añade.

Larraín Matte explica que si su sector pone por delante una idea de Constitución, “una visión de sociedad mínima y, además, avanza en reglas de mayoría, va a poner su proyecto por delante y se va a enfrentar, además, conceptualmente a los que es un debate ideológico, a una izquierda que quiere maximalistamente poner una Constitución todo garantizado, gratuito y de calidad”.

Asimismo, cree que dentro de la derecha hay distintas visiones sobre reformar la Constitución y “desde Horizontal hemos ido promoviendo jugar democráticamente, propositivamente, entender que la lógica de atrincherarse y negarse a todo es mala para el sector, porque aparece carente de proyecto”.

Respecto a la negativa que ha expresado su sector en una discusión sobre un cambio de Constitución, Larraín Matte explica que “veo que la centroderecha tiene una cultura de decir no a las cosas, digamos que se ha transformado en una práctica en muchos campos. Parte de su desafío más profundo es este cambio de ethos. Para mí, la reforma constitucional y educacional representa oportunidades para proponer un proyecto alternativo en base a los principios que organizan a la centroderecha”.

Y sobre el apego que tiene la derecha a la actual Carta Magna, señala que nace de una “racionalidad muy apegada al orden y de una emocionalidad apegada al miedo. Y creo que el desafío es moverse a una racionalidad donde prime la confianza en las personas y a una emoción que se mueva más bien con una actitud progresista y abierta a las transformaciones y al cambio”.

Y añade que “hay un sector de la centroderecha que tiene vocación de minoría. Y hay otro sector que tiene vocación de mayoría. Fue este último el que permitió llegar al gobierno con Piñera y el que entiende el valor de lo que significa para su proyecto político estar en el Ejecutivo y no sólo tener una cultura de oposición”.

El director ejecutivo de Horizontal también es de los que consideran que la Constitución del 80 “es ilegítima por su origen, por naturaleza de origen. Creo que también ha sido una Constitución que ha sido reformada en democracia múltiples veces y también el año 2005 fue la propia izquierda la que nos dijo que con la firma de Ricardo Lagos nos enfrentábamos a una nueva Constitución. El punto es que hoy se abre un nuevo debate constitucional, porque Michelle Bachelet ganó una elección y uno de sus compromisos fue enviar un nuevo texto constitucional y no puede soslayar ese debate. La democracia y los ciudadanos eligieron a una Presidenta con un compromiso, que es proponer al Congreso en el segundo semestre una nueva Constitución”.

En tal sentido, estima que el mecanismo usado para un cambio constitucional debe ser institucional y “así lo ha dicho Michelle Bachelet. Eso descarta la asamblea constituyente. No existe esa opción en nuestra institucionalidad. Es importante que esa discusión se dé en el Congreso”.

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