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Pilar Armanet y su cerrada defensa a la casa de estudios

La guardiana de la Universidad de Las Américas

por 21 abril 2014

La guardiana de la Universidad de Las Américas
Ha repetido incansablemente que la Universidad de Las Américas, donde hoy ocupa el cargo de rectora, no lucra. Que los millonarios traspasos que el plantel le realiza a su controlador, el Grupo Laureate, son como pago a los servicios que la transnacional les presta y que son a precio menor al del mercado. Hoy, a diferencia de cuando era jefa de la División de Educación Superior durante el gobierno de Ricardo Lagos y luego vocera de Michelle Bachelet, la abogada se sitúa en una vereda distante de la agenda de este nuevo gobierno de la Concertación, que ha declarado públicamente la guerra al lucro y una reforma educacional que podría complicar a planteles como la UDLA.

El actual seremi de Educación de la Región Metropolitana, Felipe Melo, asocia el Crédito con Aval del Estado (CAE) a la nueva rectora de la Universidad de Las Américas (UDLA), Pilar Armanet.

Así lo señala en el libro Con Fines de Lucro, de la periodista María Olivia Mönckeberg, en el que relata que mientras él era presidente de la Fech, la ex jefa de la División de Educación Superior impulsaba férreamente el sistema.

Hoy, Melo señala “que a ella le tengo harto respeto, creo que era y sigue siendo muy seria y siempre ha sido de una sola línea. Pero hay diferencias políticas. Ella piensa que el rol de los privados tiene que ser más protagónico en la educación de lo que hoy es el compromiso de la agenda de Gobierno. En ese sentido siempre tuvimos diferencias que mantenemos”.

En una entrevista dada hace unos días a El Mercurio, Pilar Armanet (PPD) da señales en esa línea, asegurando que “si tuviera que volver a participar en el debate por la dictación de esa ley –sobre financiamiento de la educación–, que me costó tres años de mi vida, lo volvería a hacer”. La abogada también defiende la situación de la Universidad de Las Américas, investigada por lucro por la Fiscalía, el Servicio de Impuestos Internos y el Ministerio de Educación (Mineduc). Rechazando una vez más que exista lucro en la institución que ahora lidera.

Según señala Couso a El Mostrador, “es delicado que Pilar Armanet diga que la UDLA no lucra, que Laureate les daba precios más bajos mientras ellos decían en Estados Unidos que tenían fines de lucro. Entonces alguien la informaba mal, porque no cuadra que el grupo haya venido a hacer filantropía”.

Aunque tiene militancia PPD, Armanet, que fue directora del think thank Expansiva, no es reconocida en el partido como una figura con peso político ni trayectoria o redes al interior de la colectividad. Pilar Armanet proviene de sectores del Partido Nacional y es prácticamente hija de García Garzena, primer presidente de ese partido, que se casó con su mamá y la crió. En los 80 se vinculó a las fuerzas antidictatoriales en medio de las demandas universitarias, cuando formó parte de quienes dieron la pelea contra el rector José Luis Federici en la Universidad de Chile. Ahí se vinculó a grupos que luego devinieron militantes del PPD.

Siempre ha sido vinculada al ala más liberal del partido, por lo mismo, no es casual que se le señale como cercana en su momento al ex PPD Jorge Schaulsohn y que comparta visiones con el ex ministro José Joaquín Brunner. Visiones que sitúan a ambos como parte del club de expertos en Educación que defiende el modelo instaurado por la dictadura y administrado –sin mayores cambios– durante 20 años por la Concertación y hoy fuertemente cuestionado.

El principal soporte político de Armanet en la colectividad siempre ha sido el ex timonel Sergio Bitar, con el que lideró los temas educacionales; él como ministro de la cartera y ella como Jefa de la División de Educación Superior, durante el gobierno de Ricardo Lagos, con quien se entendía directamente; y era prácticamente intocable. En ese periodo se impulsaron importantes políticas, como el CAE o la ley de acreditación.

En el PPD explican que Armanet no es de las personas con redes partidarias, sino que sus vínculos están a nivel de elite, esa supraestructura de poder que se ubica por sobre las colectividades. Es una red transversal de relaciones, que en su caso se traduce en tres nombres: el ex candidato presidencial Andrés Velasco, Bitar y el ex presidente de la CPC –entre el 2008 y el 2010–, Rafael Guilisasti, empresario que en su juventud tuvo su paso por el MAPU, donde hizo amistad con Brunner.

Se dice de ella que siempre ha tenido un perfil bastante empresarial y que, mientras fue embajadora en Francia, desde el año 2006, contribuyó a pavimentar el ingreso de Chile a la OCDE. Cuentan en el oficialismo que el año 2009, estando en París, pidió una suerte de “reconocimiento” político, ya que quería volver a Chile, razón por la que Bitar intercedió para que se le nombrara ministra de la Secretaría General de Gobierno (Segegob) en los últimos meses del primer gobierno de Michelle Bachelet, cuando la entonces vocera, Carolina Tohá, dejó La Moneda para trabajar en la campaña presidencial de Eduardo Frei, ese año.

Entre quienes han trabajado con ella, relatan que, antes de dejar el Ministerio, Armanet tuvo oportunidad de estar en un acto con varios rectores de universidades públicas. Y que en ese momento recibió varias ofertas para incorporarse a dichas casas de estudio cuando terminara sus funciones de gobierno.

Pero Armanet optó por la Universidad de Las Américas.

LAUREATE Y LA UDLA

Su llegada a la UDLA, una de las tres universidades que mantiene el Grupo Laureate en Chile que hoy están siendo investigadas por lucro, se remonta a marzo de 2010, cuando asumió como vicerrectora académica.

Hace dos semanas, Armanet asumió como rectora del plantel, luego de que José Pedro Undurraga presentara su dimisión al cargo junto a tres miembros de la junta directiva: Herman Chadwick, presidente del CNTV y hermano del ex vocero del gobierno de Sebastián Piñera, Andrés Chadwick; el ex ministro secretario General de la Presidencia, Genaro Arriagada (DC), y Fernán Gazmuri, consejero electivo de la Sofofa desde 2011 hasta 2015.

Undurraga se mantiene en la junta directiva, junto al cerebro comunicacional de Augusto Pinochet y de las campañas electorales de la UDI, Manfredo Mayol; Jorge Selume, ex socio del empresario y dueño de Copesa y CorpBanca Álvaro Saieh, y presidente de la Región Andina de Laureate.

Según el comunicado enviado desde la casa de estudios, el objetivo del cambio es enfrentar los nuevos desafíos “como institución en materia de fortalecimiento de nuestro modelo educativo”. Desafío no menor si se toma en cuenta que en noviembre de 2013 la Comisión Nacional de Acreditación (CNA) decidió no renovar la acreditación de la UDLA –que había obtenido por tres años–, lo que luego fue ratificado por el Consejo Nacional de Educación. Una muy mala noticia para la universidad, cuyos alumnos no pueden acceder al Crédito con Aval del Estado (CAE), uno de los pilares financieros de la institución y que a diciembre de 2012 representaba un 39,4% de sus ingresos. Debilidad que fue detectada en el informe del Consejo Nacional de Acreditación, que también observó que hasta 45% de los costos estaban concentrados en el pago de arriendo, servicios administrativos y de apoyo educacional.

La CNA también evidenció el bajo nivel de docentes en proporción al crecimiento del número de alumnos: en 2010 había 25.572 alumnos de pregrado, lo que aumentó a 34.436 en 2013, mientras que el número de docentes de jornada completa aumentó sólo de 231 a 235 en el mismo período, y los académicos de media jornada disminuyeron de 177 a 164. Concluyendo en su informe que “aunque el componente de remuneraciones académicas es bajo, el gasto en arriendos, servicios administrativos, y educacionales, prestados por empresas relacionadas a Laureate, es sustantivo. Por la salida de flujos hacia Laureate, la Universidad está expuesta a una eventual vulnerabilidad financiera en caso de no tener su soporte”.

En conjunto, las universidades del grupo Laureate le han enviado a su grupo controlador más de US$80 millones, sólo considerando la actividad financiera entre el 2011 y 2013. Los recursos han sido justificados por la compra de servicios educacionales –como cursos de inglés y softwares administrativos– y el uso de la marca. De este total, US$ 18 millones corresponden a traspasos desde Las Américas.

LA GUARDIANA

Seis años antes de aterrizar en Las Américas, mientras Armanet era jefa de la División de Educación Superior y Sergio Bitar era el ministro de Educación, el Consejo Superior de Educación (CSE) emitía un informe alertando sobre la abismante expansión de tres universidades: la Universidad del Mar –que en 2012 terminó cerrando sus puertas tras el decreto de cierre emitido por el Ministerio de Educación–, la Universidad Santo Tomás y la Universidad de Las Américas.

El informe, que no  tuvo eco entre las autoridades de la época, señalaba que esta súper expansión daba fuertes señales de estar jugando en contra de la calidad educativa, recomendando ahondar las investigaciones. Lo que jamás se concretó.

El reporte entregaba información preocupante. En el caso de la UDLA, por ejemplo, el documento detallaba que desde el 2000 la matrícula prácticamente se duplicaba cada año, levantando serias dudas en torno a la calidad que se mantenía en el plantel.

En el caso de la Universidad del Mar, la propia Armanet envió una carta en 2004 a su rector advirtiendo sobre algunas conclusiones del informe del CSE, destacando que “gran número de sedes podría ser de nivel mínimo, con una formación profesional con falencias serias (…). El crecimiento en número de sedes y carreras de la Universidad del Mar ha ido aparejado de un claro deterioro de todos los indicadores educativos y de la biblioteca de la universidad, lo que hace suponer una reducción significativa en la calidad docente”.

Pese a ello, las autoridades resolvieron no revocar el reconocimiento oficial del plantel, que en 2012 enfrentó la mayor crisis que una institución universitaria haya vivido en Chile, dejando a la deriva a 18 mil alumnos.

Sobre la vista gorda de las autoridades de la época en torno al lucro de las universidades, Armanet, en una entrevista dada a La Segunda en julio de 2012, señalaba que en el tiempo que estuvo en el Mineduc, entre el 2000 y 2006, Chile era un país distinto, “con objetivos centrados en la cobertura (…). El tema de cumplir o no la ley del lucro es un objetivo que está en el centro, porque hoy tenemos las posibilidades de que estos jóvenes vayan a la educación superior. Hoy tenemos más oferta que demanda. El 2000 había 300.000 jóvenes en la educación superior, el 2006 eran 600.000. Hoy tenemos un millón. Tenemos otros problemas, el fundamental es igualar las condiciones de acceso a ayudas estudiantiles de todos los jóvenes de Chile”.

Defensa que, en opinión del abogado Javier Couso, que junto a otros profesionales han cuestionado el lucro en la educación superior, no es válida. “La excusa de que había que tolerar la inconstitucionalidad del lucro porque de otra manera no iba a haber posibilidades de acomodar a más alumnos, es inaceptable como argumento. Falso y solamente ideológico. Australia amplió la matrícula radicalmente. Esto paso en Estados Unidos también. Cuando los norteamericanos o los australianos tienen problemas de matrícula aumentan sus universidades. Me parece que plantear que, o violamos la ley y la Constitución o hacemos la vista gorda a la violación de esta ley, es un argumento impropio de un país legalista como Chile. No puedes celebrar a los que violaron la ley, felicitarlos por haberlo hecho y decir que si no no podría haber aumentado la matrícula”.

En una columna de opinión enviada a El Mercurio en abril de 2013, los abogados Javier Couso y Juan Pablo Mañalich identificaban como uno de los hitos que marca la falta de reacción de las autoridades ante la transgresión de la ley que prohíbe lucrar a las universidades, el momento en que Armanet, a través de una entrevista, “intentó convencer a la opinión pública que la Universidad de las Américas (…) no transgredía la ley que prohíbe el lucro en Chile porque, de acuerdo a Armanet, prestaba servicios de administración y sistemas de aprendizaje de inglés ‘a un precio que es menor al del mercado’, algo literalmente increíble, toda vez que dicha red había desembolsado millones de dólares para adquirir el control de la universidad chilena” –refiriéndose a Laureate International Universities– “que, de acuerdo con documentación entregada por sus propios accionistas a la Securities and Exchange Commission (SEC), desarrolla el giro de educación superior con fines de lucro”.

Según señala Couso a El Mostrador, “es delicado que Pilar Armanet diga que la UDLA no lucra, que Laureate  les daba precios más bajos mientras ellos decían en Estados Unidos que tenían fines de lucro. Entonces alguien la informaba mal, porque no cuadra que el grupo haya venido a hacer filantropía”.

Armanet continúa negando que Las Américas lucre. Postura que ha mantenido incansablemente pese a la existencia de evidencias que indican lo contrario. Evidencias que incluso provienen del Grupo Laureate, dueño de la institución, que en 2006 enviaba un reporte a la SEC en Estados Unidos –organismo similiar a la Superintendencia de Valores y Seguros– explicando cómo extraía recursos de sus planteles universitarios chilenos pese a la prohibición legal de hacerlo.

Para la periodista María Olivia Mönckeberg, en los tiempos en que Armanet era Jefa de Educación Superior, “casi nadie tenía una mirada de hacer grandes cambios, todos estaban aún bajo el influjo de Brunner. Sin embargo, ella veía los problemas. Reconocía que había lucro, que estaban creciendo demasiado. Lo veía como algo preocupante, eso es lo insólito. Pero tampoco se la jugaba por grandes cambios. Creo que un poco porque estaban muy contentos por la cantidad, por el aumento de matrículas. Creo que no vieron la magnitud real del problema”.

La periodista señala que “después aparece en este contubernio en que se mete con el grupo Laureate. Se mete en forma más o menos coincidente con el inicio del gobierno de Piñera. El grupo Laureate tenía figuras de la Concertación y la derecha en su dirección académica, en su directorio y en su decanato. Y es que hay un montón de personas, incluso dentro de la Concertación, que daban como hecho de la causa que existieran estas universidades, que lucraran, y que todos se hicieran los locos. Los mismos te decían que no se podía hacer más”.

La rectora de la UDLA declinó referirse al tema.

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