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Ex ministro de Hacienda destaca en el borde más conservador del oficialismo

Andrés Velasco: cada día más sexy para los "viudos" de la Concertación y un sector de la DC

por 14 mayo 2014

Andrés Velasco: cada día más sexy para los
El factor Velasco no es una abstracción política en el mundo del oficialismo. Es más, en la Nueva Mayoría ya se tomó nota de que “se está jugando desde ahora para ser nuevamente candidato presidencial”, especialmente cuando todos saben que no habrá en el escenario político “un liderazgo tan potente como Bachelet en las presidenciales pasadas” y que el líder de Fuerza Pública “ya es atractivo para un sector de la DC”, por lo que sus opciones aumentan si se agotan las cartas propias de dicho partido.

“Esto es un acuerdo electoral y programático que dura cuatro años, después veremos”, han dicho en privado algunos directivos de la DC en más de una ocasión –incluso en pleno patio de La Moneda–, para referirse a su afección con la Nueva Mayoría. Una señal contundente de que un sector de la falange, desde ya, no descarta en el futuro mirar nuevos horizontes y un espacio político en que el ex candidato presidencial Andrés Velasco se juega sus cartas, coqueteando con la falange y con sectores de la antigua Concertación.

En la propia DC confiesan que “las puertas entre nuestro partido y Velasco están mutuamente abiertas” y, si bien son claros en precisar que el ex ministro y líder del movimiento Fuerza Pública “no es la primera opción del partido”, sí reconocen desde ya que para un sector de la tienda “es una alternativa a considerar”.

Es que la situación de la falange no deja de ser compleja, precisan. La colectividad está inmersa en una coalición donde predominan las visiones más de izquierda y, por ende, algunos temen que el partido sea eclipsado estos cuatro años. El mejor ejemplo de esta situación ha sido la tramitación y debate de la Reforma Tributaria –que hoy se vota en particular en la sala de la Cámara de Diputados–, en que por un lado está claro el alineamiento del eje PS-PPD-PC-PR con el proyecto de La Moneda y, por otro, sectores de la falange que tratan no sólo de opinar sino, sobre todo, de influir en su contenido.

En ese escenario, las opiniones de Velasco sobre el tema suman un antecedente al cuadro, porque es evidente que ha optado por tomar distancia. Un tono sutil, al filo, pero sin torpedear la iniciativa ni con un discurso crítico al gobierno de Michelle Bachelet. No hay que olvidar que igual está vinculado con la actual administración, al tener hombres clave
de su entorno en el gobierno, como es el ministro de Economía, Luis Felipe Céspedes, amigo personal del ex presidenciable.

Ya los primeros días de abril se reconoció preocupado ante la eliminación del FUT, porque –según dijo– era "como pasar de un auto que funcionaba a diésel a otro con bencina (...) yo era partidario de corregir las falencias del FUT, porque ha sido groseramente abusado (…) uno puede perfeccionar el mecanismo, yo había propuesto que el Fisco les cobrara interés".
Algunas semanas después agregó que “en esta propuesta tributaria subsisten dudas serias sobre el impacto en el ahorro y la inversión" y que el principal riesgo es “la incertidumbre de una reforma no concordada y una mala política que caricaturiza las posiciones".

En la DC varios se sienten interpretados con estas opiniones, pero precisan que este “este no es el momento de Velasco, sino que del partido, de sentirnos interpretados por los nuestros”, lo que implica hacer valer la bancada de 7 senadores y 21 diputados, pasar más allá de las reacciones públicas y tener injerencia real en el rumbo de las reformas. El plazo para ello es este año, porque, si no lo consiguen –confiesan–, entonces sí hay espacio para figuras externas a la DC con el perfil de Andrés Velasco.

Desde la propia dirigencia falangista dicen que “es lógica la proyección futura a partir del próximo año, porque quedará un espacio de centro que va desde la DC a Velasco, que debe ser llenado”.

Todos los caminos parecen conducir a Velasco en este mundo. A ojos de la Nueva Mayoría, es evidente el intento de “rearme político” de este grupo que no se siente representado por las formas, reglas y tono de la actual coalición. En el PS reconocen que Escalona está “aglutinado” con el otrora hombre fuerte de la DC, Gutenberg Martínez (Escalona reemplazó a Ernesto Ottone en el programa el primer café de Radio Cooperativa, emisora vinculada a la DC), que esa suerte de alianza es parte de un grupo político que “tiene mucho que aportar, pero que no está en sintonía con lo que pasa en el país, ellos añoran un quinto gobierno de la Concertación y las cosas ya no son así”. Otros agregan que el despliegue de Escalona “ha causado sensación en la derecha, el centro y los empresarios, pero cae como piedra en el PS” y que eso es muestra del desfase que existe con la coalición.

El factor Velasco no es una abstracción política en el mundo del oficialismo. Es más, en la Nueva Mayoría ya se tomó nota de que “se está jugando desde ahora para ser nuevamente candidato presidencial”, especialmente cuando todos saben que no habrá en el escenario político “un liderazgo tan potente como Bachelet en las presidenciales pasadas” y que el líder de Fuerza Pública “ya es atractivo para un sector de la DC”, por lo que sus opciones aumentan si se agotan las cartas propias de dicho partido.

En todo caso, advierten que la eterna debilidad del ex ministro de Hacienda siempre ha estribado en los “anticuerpos que genera” en la mayoría de la coalición, incluidas otras corrientes de la DC más cómodas con la Nueva Mayoría y vinculadas con el bacheletismo.

La disputa por el centro político ya tuvo su primer round el año pasado en las primarias presidenciales de la Nueva Mayoría, entre Velasco y el hoy intendente Claudio Orrego, una contienda por el segundo lugar que ganó por un buen trecho el ex ministro: 13% versus el 8,86% de la carta DC.

No fue un dato menor ahí, ni tampoco lo será a futuro, que el ex presidenciable tuvo una nada despreciable votación (más de 32 mil votos) en el exclusivo distrito 23 que aglutina a Las Condes, Vitacura y Lo Barnechea, enclave electoral histórico de la derecha. Al respecto, días después de las primarias, el director de Adimark, Roberto Méndez, explicaba a través de los medios de comunicación que “Velasco sacó una de sus mejores votaciones en el distrito 23, eso da la impresión de que ese voto cruzado perjudicó más a (Andrés) Allamand que a (Pablo) Longueira, que retuvo el voto duro de ese sector”.

La irrupción de Velasco en el centro político también ha sido percibida por otros actores. En estos días se supo que la Fundación Alemana Konrad Adenauer (KA), ligada histórica y estrechamente a nivel político y económico con la DC, ahora va a financiar a "Plural” –el nuevo think tank del líder de Fuerza Pública– para elaborar un índice de Transparencia de los Partidos Políticos. Ello se suma a declaraciones del director de la KA en Chile, Holger Haibach, al vespertino La Segunda, donde reconoce que el apoyo de la fundación a la DC chilena va disminuyendo: “La DC obviamente es nuestro aliado principal, pero también tenemos muchos proyectos que no están dirigidos al partido, sino que al sistema político".

En la DC saben que su permanencia en la Nueva Mayoría, donde está incluido el PC, es una situación que no agrada mucho a la KA, que en ese sentido “el espacio de preferencia de la DC para la fundación efectivamente es el modelo político de Walker” y que “siempre buscan incidir”, pero ahora hay “más autonomía”.

Los viudos de la Concertación

Velasco coquetea con el sector que está al borde de la Nueva Mayoría, los rostros de la antigua Concertación, muchos ligados al partido del orden, el estilo de los 90 de la política, que privilegia el consenso antes que los cambios, y que hoy defiende el statu quo.

Varios, como José Joaquín Brunner, se han sumado al movimiento Fuerza Pública, que lanzó Velasco en octubre del año pasado y cuyos ejes son la libertad de opinión y expresión, la no discriminación, la equidad y el fin de las malas prácticas en la política. Fue en ese mismo acto que el ex presidenciable señaló que el objetivo era precisamente transformarse en una opción para la ciudadanía, ubicándose fuera de las dos coaliciones actuales, la Alianza y la Nueva Mayoría.

En el caso de la DC, junto a Carlos Portales y Hugo Lavados, una de las figuras que adscribe a Fuerza Pública es la ex ministra de Educación Mariana Aylwin. “Veo un espacio en que confluyen muchos independientes que tienen una visión de centro progresista, se hacen vínculos con ese mundo independiente que los partidos no hacen porque generan rechazo, se tienden puentes”, explicó.

Para Aylwin, este movimiento, por sus características, “viene a llenar una suerte de vacío de los partidos políticos” y reconoce que “da una cierta libertad actuar desde la sociedad civil y no desde una colectividad”, al tiempo que añade que la ha motivado “la causa de democratizar la política”. Considera que efectivamente “hay un espacio donde debe confluir el mundo de centro progresista” y que, en tal sentido, no hay que olvidar que Velasco tuvo una buena votación en las primarias del año pasado.

Hay otros rostros de la otrora Concertación que siempre han visto al ex ministro como una alternativa viable. Uno de ellos, el ex senador PS Camilo Escalona, quien desde el primer gobierno de Bachelet generó fuertes vínculos con el ex ministro de Hacienda, relación que mantienen hasta hoy.

En el entorno del otrora timonel socialista, confiesan que desde hace tiempo lo considera una buena chance para suceder a Bachelet después del 2017, la alternativa a Marco Enríquez-Ominami, quien en las encuestas aparece como el mejor posicionado en el mundo de la centro izquierda. Hay que recordar que, mientras muchos inicialmente cuestionaron que Velasco se postulara a las primarias, Escalona respaldó la idea.

Todos los caminos parecen conducir a Velasco en este mundo. A ojos de la Nueva Mayoría es evidente el intento de “rearme político” de este grupo que no se siente representado por las formas, reglas y tono de la actual coalición. En el PS reconocen que Escalona está “aglutinado” con el otrora hombre fuerte de la DC, Gutenberg Martínez (Escalona reemplazó a Ernesto Ottone en el programa el primer café de Radio Cooperativa, emisora vinculada a la DC), que esa suerte de alianza es parte de un grupo político que “tiene mucho que aportar, pero que no está en sintonía con lo que pasa en el país, ellos añoran un quinto gobierno de la Concertación y las cosas ya no son así”. Otros agregan que el despliegue de Escalona “ha causado sensación en la derecha, el centro y los empresarios, pero cae como piedra en el PS” y que eso es muestra del desfase que existe con la coalición.

Se ha dicho y escrito que la intención de los viudos de la Concertación es recuperar el protagonismo, el control de la agenda y la conducción política, apostando en parte al fracaso del “nuevo orden” que impera en el actual oficialismo. Dicen que el fondo de esta estrategia se debe a que “no ven consistencia en sus reemplazantes en la primera línea del poder”.

En la Nueva Mayoría consideran que están cumpliendo un rol, “reflejan un sector del país”, el borde más conservador de la coalición, sin embargo, se duda que logren su objetivo. Que es bien difícil que la Presidenta Bachelet reemplace a sus colaboradores actuales por la vieja guardia de la Concertación, porque eso sería una derrota personal para la Mandataria, que se jugó su capital político en ese recambio.

Es más, se afirma que incluso, de ser necesario, el gobierno puede verse obligado a moderar su discurso en algún momento, pero lo hará con los mismos actores. “No hay espacio para que los viejos cracks vuelvan a sus escritorios en el gobierno, el pasado no vuelve”, sentencian en el oficialismo.

La influencia real que logre este grupo está por verse. En la coalición y en el gobierno acotan que en los próximos meses habrá una suerte de reposicionamiento de “la vieja guardia”, precisamente después del 21 de mayo, cuando ya estén aterrizados los contenidos de reformas como la educacional y se despliegue el debate por el cambio al binominal.

Es más, agregan que La Moneda “va a tener que tener en cuenta las opiniones que están a la orilla de la Nueva Mayoría”, pero se recalca que eso estará lejos de que se transformen en los salvadores de la actual administración, como sucedió en el primer gobierno de Bachelet.

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