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Análisis

La definición por la Rectoría de la Universidad de Chile: el mapa para la segunda vuelta

por 14 mayo 2014

La definición por la Rectoría de la Universidad de Chile: el mapa para la segunda vuelta
Sólo quedan algunos días para el balotaje del 27 de mayo. Como se aprecia, el escenario no parece derivarse de una simple negociación, pues hay mucho en juego. Raúl Morales debe lograr superar la decepción constante de obtener inferiores resultados electorales respecto a las expectativas creadas. Ennio Vivaldi ha hecho un debut soñado, pero cerrar el partido no es algo que se pueda dar por sentado. Ahora le tocará trabajar de favorito para la segunda vuelta y eso es algo inédito. ¿Cuál será la táctica de cada uno? Recién los comandos están trabajando.

Antes que comenzara el proceso electoral para definir al futuro rector de la Casa de Bello, adelantamos el escenario de primera vuelta y entregamos algunas claves de dicho evento. Por entonces señalamos que la irrupción de Ennio Vivaldi complicaba a Cecilia Sepúlveda y que Raúl Morales “es un candidato poderoso, pero enfrenta un escenario mucho más complejo que en la ocasión anterior”. Agregamos, además, que Morales y Vivaldi eran candidatos fuertes a pasar a segunda vuelta. Todo eso se cumplió. Sin embargo, no era fácil prever la magnitud de la votación de Vivaldi, cuyo resultado estuvo por sobre las estimaciones de su propio comando. Como se sabe, los resultados de primera vuelta fueron: Raúl Morales 32,35%, Ennio Vivaldi 31,4%, Francisco Brieva 23,48%, Cecilia Sepúlveda, 9,81%, Fernando Lolas, 2,8%, Patricio González, 0,17%.

En el comando de Raúl Morales esperaban una votación claramente superior. El objetivo era llegar a cerca del 40% y aprovechar la división de otras candidaturas y de la Facultad de Medicina. Sin embargo, la estrategia falló. La tesis que sostenía la conveniencia de tener mucho apoyo de directores de departamentos y decanos no se validó en los hechos y la intensa campaña, puerta a puerta, no tuvo el eco que esperaban en el comando de Morales. Por supuesto, tienen claro que todavía hay espacio para ganar, pero el escenario de ser favorito ya cambió.

Por el lado de Ennio Vivaldi las primeras cuentas son alegres. Terminada la elección, Cecilia Sepúlveda señaló que lo apoyaba en segunda vuelta, por lo que se puede asumir que el traspaso de votos comenzó tempranamente hacia dicha candidatura. Si se suma que durante toda la campaña hubo reuniones constantes de Fernando Lolas con Vivaldi, es entonces probable que los votos de Lolas puedan también pasar al candidato sorpresa de esta primera vuelta. Este escenario en el comando de Vivaldi se lee como uno muy superior al esperado, ya que haber empatado la primera vuelta era muy difícil considerando la atomización de las candidaturas próximas a Vivaldi. Hoy esa atomización parece ser una fortaleza, pues con el apoyo recibido apenas terminó la primera vuelta, probablemente Vivaldi ya supera el 40% de las preferencias sin entrar todavía en la etapa de negociaciones.

Respecto al proceso de buscar acuerdos, algo que hasta ahora ha sido muy característico de las segundas vueltas, la candidatura de Raúl Morales ya comenzó con los contactos. No quiere equivocarse, como cuando en la elección anterior tuvo una oferta informal de Jorge Las Heras para darle apoyo y la desestimó, terminando Las Heras junto a Víctor Pérez. Se dice, pero no ha sido confirmado, que ya hubo una primera reunión entre los comandos de Morales y Brieva, pero no hay nada definido y, como veremos, en el comando de Brieva no tienen claro que sea del todo conveniente.

Para entender el escenario, es imprescindible comprender tres ámbitos en el que se juega esta elección.

1) El factor Francisco Brieva

El actual decano de ingeniería tenía posibilidades reales de ser un candidato competitivo. De hecho, obtuvo el tercer lugar. Sin embargo, su candidatura nunca logró acumular suficiente fortaleza y nadie pensó que Vivaldi pudiera sacarle más de 10 puntos. Su dificultad principal era gestionar su propia postura con Víctor Pérez, ya que Brieva es decano de ingeniería, mismo cargo de Víctor Pérez antes de ser rector. En gran medida, tenía posibilidades de ser el candidato oficialista. Disputaba esa opción con Cecilia Sepúlveda. No era irrelevante el punto, porque Víctor Pérez terminó su mandato con alta popularidad y una fuerte relevancia a nivel público. Sin embargo, por razones que se desconocen o por un cálculo equivocado, Brieva se alejó de Pérez durante los últimos años y solía señalar la decadencia de la universidad (en indirecta pero clara alusión a la gestión del rector). La apuesta fue equivocada. Si Pérez aparecía confundido y complicado el 2011, sus siguientes años lo fortalecieron con un discurso muy lejos de su anterior estilo tecnocrático. Por eso parecía que Pérez apoyaría a Cecilia Sepúlveda como candidata oficialista, pero también imperó la distancia y quizás pesó el hecho de que Sepúlveda afrontó de un modo muy poco hábil las polémicas del último tiempo. Finalmente, Víctor Pérez no dijo nada frente a la elección, se mantuvo alejado, lo que fue una medida higiénica para no contaminarse, pero también revela sus falencias políticas al no poder levantar un delfín. De cualquier modo, la influencia de Pérez en el gobierno de la Nueva Mayoría es relevante. No en vano, su anterior vicerrector económico, Francisco Martínez, está a cargo de Educación Superior en el Ministerio de Educación. De hecho, Francisco Martínez fue precandidato a rector, pero desistió cuando Brieva definió su participación. Martínez entendía que sus opciones estaban muy determinadas por la unidad de ingeniería.

El interés de La Moneda no es claro en segunda vuelta, pero sí hay algunas señales. Ennio Vivaldi, aun cuando no es afín a los partidos de la Nueva Mayoría, es un conocido de la casa. De hecho, se ha comentado profusamente el hecho de que tuvo una relación con Michelle Bachelet en la juventud. Además Francisco Martínez, jefe de la división de Educación Superior del Mineduc, es muy cercano a Vivaldi y, aun cuando no son amigos, se sienten cercanos. De hecho, Martínez dijo varias veces que, después de Brieva, Vivaldi era su segundo candidato. En este sentido, La Moneda puede resultar un puente para ambas candidaturas.

Si se miran los números el asunto parece fácil: dos candidatos empatados a los que les faltan 20 puntos porcentuales para ganar. Y un tercer candidato que obtuvo exactamente esa cifra. Todo indica que Brieva es la joya de la corona de la segunda vuelta. Sin embargo, para Brieva apoyar oficialmente a Morales o Vivaldi puede tener costos. Y eso es lo que evalúan en su comando.

Primer costo: ¿qué pasa si, a pesar de su apoyo como líder a una de las candidaturas, su votación se divide e igualmente gana la otra candidatura? Daría una señal de falta de liderazgo importante y se sometería a un riesgo innecesario. Por lo demás, en el escenario actual de la Universidad de Chile no parece ser claro que los líderes sean dueños de sus votos, por lo que el riesgo es significativo.

Segundo costo: no haber obtenido la rectoría es una derrota para Francisco Brieva, pero su poder en ingeniería está intacto. Ponerlo en juego en un escenario de baja rentabilidad política podría ser una medida poco sensata. Para la próxima elección de rector, Brieva no será factor, ya que Víctor Pérez estará habilitado para ser candidato y seguramente será apoyado por ingeniería. Por tanto, él debe reconstruir su relación con el perismo y apostar a consolidar su posición en su facultad.

Tercer costo: apoyar a Morales es un escenario impensado si se quiere recomponer la relación con Víctor Pérez. La carrera política de Morales ha sido ser el “anti-Pérez”. En su candidatura anterior hasta creó una página web para denostarlo. Además, Morales ha centrado sus críticas en las facultades grandes. Y ¿qué más grande que ingeniería de la U? Para Brieva sería una negociación de baja legitimidad. Por su parte, negociar con Vivaldi parece estar fuera del mapa, ya que Brieva muestra una tendencia tecnocrática y Vivaldi representa una actualización del rol clásico de la Universidad de Chile, con un discurso más ciudadano. Sin haber existido un conflicto entre Vivaldi y Brieva durante las candidaturas, es evidente que nunca hubo feeling.

Por estas razones, parece ser que Brieva es un capital formidable, pero que a nadie conviene ocupar. Por supuesto, el comando de Morales avanzará en la negociación, pues lo consideran su alternativa más viable, pero eso no implica que se llegue a acuerdo.

2) La masonería

Raúl Morales es masón. Su candidatura ha tenido y tiene fortaleza por ese origen, que en la Universidad de Chile le proporciona varias centenas de votos de base. Sin embargo, la masonería no es una organización monolítica y menos lo es la masonería dentro de la Universidad de Chile. Por eso, para entender gran parte del futuro de Morales, hay que comprender qué pasa en la masonería.

Los masones asumen que en el interior de su organización hay una masonería más filosófica e intelectual y otra que es más masiva y operacional. Ambas viven en el mundo del poder, ambas son muy políticas, pero la intelectual tiende a estar preocupada de su conflicto permanente con la Iglesia Católica y la búsqueda de triunfar en la batalla de las ideas. Por otro lado, la masonería masiva busca mejorar las cuotas de poder de sus miembros, situando en lugares de mayor dominio a más funcionarios y asesores pertenecientes a la logia. Despectivamente, algunos masones intelectuales hablan de sus hermanos más operativos como “una agencia de empleos”.

Normalmente la distancia entre una y otra masonería es escasa, pues finalmente son todos hermanos masones. Sin embargo, la candidatura de Morales quebró la unidad. Durante los últimos años, Raúl Morales se vio enfrentado a una situación complicada que involucraba a la universidad y ciertas irregularidades de un familiar. La conducta de Morales no gustó en algunos masones y quedó en duda si habría apoyo. La inquietud la despejó el año 2013 Luis Riveros, quien le dio vida nuevamente a la candidatura, alineando al oficialismo de la masonería detrás de Morales. Sin embargo, parte de los masones de la Universidad de Chile, fundamentalmente aquellos que pertenecen a la “masonería intelectual”, rompieron radicalmente con Morales y no están dispuestos a votar por él. Luis Riveros, en cambio, sí necesita a Morales. La actual escena del mundo educacional le exige tener más poder para afrontar un futuro que se ve complicado. Su agencia de acreditación Akredita QA ha sido amonestada en dos ocasiones y suma irregularidades que, según se ha señalado en diversos medios, podrían poner en riesgo su futuro. La agencia fue sancionada en 2011 y 2013 y sólo el aumento de influencia parece poder salvar a Riveros, por lo que tener fichas en Morales es una acción que parece muy razonable. En este sentido, la jugada de Riveros no debe leerse sólo como una acción de la masonería.

3) La Moneda

Para muchos, La Moneda dio señales a favor de Cecilia Sepúlveda, aunque nunca fueron suficientemente claras. De cualquier modo, se asumió que ella portaba ese apoyo. Su candidatura no logró capitalizar ese hecho o, al menos, la señal comunicacional que esa posibilidad representaba. El interés de La Moneda no es claro en segunda vuelta, pero sí hay algunas señales. Ennio Vivaldi, aun cuando no es afín a los partidos de la Nueva Mayoría, es un conocido de la casa. De hecho, se ha comentado profusamente el hecho de que tuvo una relación con Michelle Bachelet en la juventud. Además, Francisco Martínez, jefe de la división de Educación Superior del Mineduc, es muy cercano a Vivaldi y, aun cuando no son amigos, se sienten cercanos. De hecho, Martínez dijo varias veces que, después de Brieva, Vivaldi era su segundo candidato. En este sentido, La Moneda puede resultar un puente para ambas candidaturas. De cualquier modo, la conducta de Martínez debiera estar en correspondencia con Pérez y, al menos públicamente, él se ha mantenido muy al margen de la elección. De cualquier modo, Pérez probablemente no será muy explícito, pero tampoco será neutro: su conflicto con Morales no es sólo de rivalidad en la política universitaria, sino que también es un asunto personal.

La segunda vuelta

Sólo quedan algunos días para el balotaje del 27 de mayo. Como se aprecia, el escenario no parece derivarse de una simple negociación, pues hay mucho en juego. Raúl Morales debe lograr superar la decepción constante de obtener inferiores resultados electorales respecto a las expectativas creadas. Ennio Vivaldi ha hecho un debut soñado, pero cerrar el partido no es algo que se pueda dar por sentado. Ahora le tocará trabajar de favorito para la segunda vuelta y eso es algo inédito. ¿Cuál será la táctica de cada uno? Recién los comandos están trabajando. El resultado de la primera vuelta sorprendió a todos y los comandos están tratando de comprender qué pasó.

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