Sábado, 1 de octubre de 2016Actualizado a las 01:40

Disputas y salidas de directores marcan el primer año y medio de su gestión

Josefa en su laberinto

por 26 mayo 2014

 Josefa en su laberinto
El proyecto de marcada índole ciudadana, en su versión campaña, sonaba bonito y prometedor. Aunados bajo la consigna de sacar al coronel Labbé de su sillón municipal, varios dejaron a un lado los colores políticos y discursos para hacer historia: el triunfo significaba además un atentado simbólico contra la derecha tradicional. Lo difícil vino después, cuando la mescolanza ideológica tuvo que convertirse en un equipo de trabajo. Una pugna por ser el favorito de Josefa, “la niña bonita de Providencia”, que dejó sus huellas en este difícil primer año de gestión.

A ojos de cualquiera, Providencia es un buen botín político. Una comuna pequeña –se proyectaba para 2012 en 126.487 personas–, que hace de puente entre las zonas más acomodadas de Santiago y el centro capitalino, que cuenta con arcas sólidas –el total de ingresos en 2013 fue de más de $93 mil millones–, una población que en su gran mayoría pertenece al ABC1 (35,9%) y C2 (38,3%) en la que un 48% tiene estudios universitarios, y una vasta capacidad de recaudación que proviene de las patentes municipales. Una comuna donde aún existen avenidas que enfilan sobre adoquines bien conservados, en que los grandes plátanos orientales recuerdan a la campiña, y donde es una preocupación del vecino la conservación de edificaciones inspiradas en el Art Nouveau. Providencia no es cualquier cosa.

No sólo eso. A mediados de octubre de 2012, un nuevo valor agregado aparece en el horizonte con la posibilidad de que la administración del coronel  retirado, ex DINA y recalcitrante admirador de Pinochet, Cristián Labbé, quien cumple 16 años a la cabeza del municipio, llegue a su término. La alternativa constituye un hito simbólico en el escenario político chileno: sacar a Labbé del Palacio Falabella representa la fecha de caducidad del dominio del pinochetismo en estamentos o instituciones de un país que ya no tiene miedo, y que quiere trascender al modelo a manos de una ciudadanía más progresista y de una Concertación que intenta pintarse la cara también con estos nuevos colores. Es en este panorama que Josefa Errázuriz entra en escena.

Socióloga de la U. de Chile, atractiva –tipo aritos de perla, falda tubo, zapatos de charol y tacón moderado–, independiente políticamente hablando, pese a que en sus orígenes fue cercana a las Juventudes Comunistas. Sin embargo, su labor como secretaria del PNUD, donde la militancia política está prohibida, la mantuvo lejos de los partidos. Jubilada a los 55, ex alumna del Colegio Villa María Academy, cordial y sutilmente refinada; aunque dirigente vecinal hasta la médula, Josefa no es la líder social que se cuelga de una grúa. En su discurso priman elementos nuevos, como la participación y la organización ciudadana, la educación gratuita y de calidad, entre otros, componentes que a la vez forman parte de la propuesta que el movimiento estudiantil saca a la calle.

La principal interrogante surge en torno a si será el nuevo equipo capaz de consolidarse y si podrá la nueva gestión ir más allá de esta primera etapa de estructuración. El panorama no es fácil. En un municipio como el de Providencia, donde el tiempo parecía haberse congelado, la introducción de cambios ha sido un proceso arduo. Más aún si se trata de un proyecto que propone dejar a un lado las camaraderías y tenores político-partidistas, pero a la que vez sigue repartiendo sus responsabilidades entre figuras que provienen, muchos, precisamente de ese escenario, y otros que traen consigo a cuestas las lógicas de nuevas iniciativas que, si bien son de una índole más ciudadana, siguen respondiendo a colectivos que de una manera u otra se han comprometido con el programa de la Nueva Mayoría.

Pero no hay que equivocarse. Y es que si bien Josefa fue un acertado descubrimiento para quienes querían desterrar a Labbé del municipio, para muchos ella no era en sí un objetivo, sino más bien un canal o una herramienta adecuada. Por lo mismo, había quienes no reparaban mucho en si la candidata tenía o no experiencia sobre la gestión municipal. “Nunca me lo planteé, pero sí me lo preguntaron muchas veces muchas personas. Y mi respuesta fue: ‘¿Qué sentido tiene que yo me esté planteando eso cuando nuestro objetivo es sacar a Labbé?’ y la mejor persona para poder sacar a Labbé, lo decía en ese entonces y lo tengo clarito ahora, era la ‘Pepa’. No cabe ninguna duda. Si no hubiera sido la Pepa, no hubiera sido nadie”, cuenta hoy Harry Abrahams, ex secretario general de la  Corporación de Desarrollo Social de Providencia.

De esta forma, cohesionados bajo una causa común que representa el desplazamiento de una derecha inbancable, adhieren a la campaña múltiples sectores y personajes: Movilh, Revolución  Democrática –con Giorgio Jackson incluido–, ex integrantes del MIR, socialistas, comunistas, decés y hasta liberales desenfadados, como Cristóbal Bellolio. No importa el color, el origen o el discurso, mientras se ponga a disposición de la campaña el capital político. Esto no es menor a la hora de comprender las dificultades que sufriría posteriormente el proyecto en su primer año de gestión.

El 28 de octubre de 2012, Josefa consolida su triunfo con un 56,06% de los votos. Aquella noche, desde las dependencias de su comando en Calle Arzobispo 0735, la nueva alcaldesa agradece el respaldo de los partidos políticos y su disposición a convocar a una primaria, deja a un lado los personalismos y atribuye el éxito al programa municipal, y por último dedica su triunfo a su querido Lorenzo, con quien estuvo casada por 24 años y falleció producto de un infarto apenas doce días antes de que su mujer derrotara a Labbé.

LA PRIMERA PIEDRA DE TOPE

 El 6 de diciembre de 2012, la nueva alcaldesa hace arribo oficial al Palacio Falabella junto a su equipo de directores y asesores, varios de los cuales conocen a Josefa a partir de su colaboración en la campaña de los mil colores. Rápidamente empieza a materializarse una de las primeras dificultades que debe sortear la nueva administración, pese a que ya todos lo habían vaticinado. Comienzan a trascender los primeros rumores sobre problemas con funcionarios de los años de Labbé, entre cuyas filas se encuentran por lo demás militares retirados y ex operadores de la CNI en la dictadura. Además, los trabajadores han escuchado especulaciones y creen que los recién llegados arrasarán con todo. El clima en un comienzo es hostil, trasciende que incluso circulan correos electrónicos entre los funcionarios en donde a Josefa la llaman “la dueña de casa”, apodo que el ex alcalde Labbé le puso a la entonces candidata. Tampoco ayudan las declaraciones que hace Josefa en la revista La Mansa Guman, donde califica el  funcionamiento del municipio como “de utilería”. Los funcionarios responden con una carta en la que hacen saber a la alcaldesa su malestar. Este clima obliga a la nueva administración a convocar instancias de diálogo para calmar las aguas. Al final, los despedidos terminan siendo apenas un puñado, pero hay quienes aseguran que hasta el día de hoy hay funcionarios que no sólo se reúnen periódicamente con el ex alcalde Labbé sino que además colaboran con la gestación de una alternativa que saque a Errázuriz del sillón municipal para las próximas elecciones.

EL ARRIBO MULTICOLOR

Una de las piedras base del programa municipal de Errázuriz es el incremento de la participación ciudadana en los lineamientos a seguir por el municipio. Y es que Josefa es y siempre ha sido de las que están al otro lado del mesón. Dirigente vecinal durante años, participó en múltiples instancias de índole ciudadana, como la Unión de Juntas Vecinales de Providencia, la agrupación Ciudad Viva, la Asociación Chilena de Zonas y Barrios Patrimoniales, por nombrar sólo algunos. En reiteradas oportunidades llegó a oponerse a proyectos impulsados por su antecesor. De ahí que su programa inste no sólo a la cohesión de figuras y sectores políticos, sino además a la creación de instancias que permitan intercambio y una voz para los vecinos comunes y corrientes. Múltiples liderazgos que participaron en la elaboración del programa la acompañaron después en su arribo a la municipalidad. Y es que varios coinciden en que la alcaldesa es de las que elige a los miembros de sus equipos a partir de experiencias pasadas compartidas, amistades de juventud, causas en común, etc. Le gusta mantener cerca a quienes ella juzga estuvieron cerca también en los momentos más duros. Algunos critican su método, asegurando que esta devuelta de mano tendió a ser perjudicial, más aún tratándose de un ámbito en el que la otrora dirigente vecinal aún no tenía experiencia. Otros agregan a esta ecuación la falta de conocimientos de algunos de los designados en las áreas específicas a asumir.

De esta forma, y al igual que lo que ocurrió en su campaña, el primer equipo de trabajo de Josefa Errázuriz contempló un popurrí de colores políticos y orígenes. Desde el comando, llegaron a ocupar cargos claves tres personajes.

Nicolás Valenzuela Levi,  coordinador general de la campaña, quedó a la cabeza de la Secretaría Comunal de Planificación, entidad a cargo de implementar la anunciada agenda de construcción de ciclovías, otro de los proyectos ícono de la nueva administración. Valenzuela Levi es además secretario general de Revolución Democrática. Arquitecto, proviene del mundo universitario: fue secretario general en 2009, cuando por primera vez el colectivo Nueva Acción Universitaria (NAU) lidera la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica. Este movimiento encumbrará después a dirigentes estudiantiles como Giorgio Jackson (2011), Noam Titelman (2012) y Naschla Aburman (2013).

Otro que pasó de la campaña al equipo de primera línea de Josefa en Providencia fue el administrador de finanzas del comando, Harry Abrahams, quien fue asignado para liderar la  Corporación de Desarrollo Social. Hasta este lugar llegaría asimismo, para encabezar el departamento de Educación de la Corporación, el Licenciado en Física Javier Jiménez, también de Revolución Democrática. Abrahams viene de un sector político más duro: ingeniero, PPD, ex MIR, exiliado en años posteriores al golpe, quien habría acercado al cargo de director del área de Salud de la corporación al PPD Marcelo Belmar.

Por último, Juan Eduardo Donoso, ex jefe de campaña de la alcaldesa, asumió como jefe de gabinete. En este caso, sin embargo, el vínculo con Josefa trasciende más allá. Donoso y Errázuriz se conocieron durante sus tiempos como dirigentes comunales, cuando el primero ocupaba el cargo de secretario en la Unión Comunal de Juntas de Vecinales de Providencia.

A la cabeza de la Dirección Jurídica de la municipalidad se asignó a la abogada Ximena Salazar, vinculada al mundo de las ONGs y de la transparencia, y que se desempeñó como consultora en Transparency International. Además, dirigió la dirección jurídica en Cerro Navia, y trabajó en las ONG Forja y Pro Acceso.

Otro personaje clave en el arme –y posterior desarme– de este equipo fue Lautaro Contreras, quien ocupó el sillón de administrador municipal, cargo relevante que se preocupa de asistir al alcalde en las tareas de coordinación y gestión, y en la elaboración del plan anual de acción del municipio. En el caso de esta designación, la alcaldesa una vez más apeló a la figura del viejo amigo. Con Contreras se conocían desde sus tiempos ligados a las Juventudes Comunistas. En adelante, sin embargo, el filósofo forjaría una carrera mucho más relacionada al viejo mundo político que encontraba sentido, entre otros aspectos, en sus orígenes. Lautaro Contreras fue hijo del senador comunista Víctor Contreras, quien entre 1974 y 1983 fue exiliado, cuando la familia debe refugiarse en la República Democrática Alemana. Posteriormente y tras su retorno al país, Lautaro se integrará a las filas del Partido Socialista y ocupará cargos en la Subsecretaría de Desarrollo Social –durante el gobierno de Patricio Aylwin– y como agregado científico en la Embajada de Chile en Madrid. Algunos señalan que la relación entre la alcaldesa y Lautaro, que en un comienzo era bastante estrecha, comenzaría a deteriorarse con el tiempo, ante el surgimiento de primeros desencuentros en el equipo de trabajo.

Finalmente, y como para terminar de marcar la pluralidad en el equipo de Josefa, el DC Gabriel Alemparte (DC) es nombrado director de Desarrollo Comunitario. Joven abogado de la U. Diego Portales, Alemparte fue jefe de gabinete de la Subsecretaría de Justicia durante los dos últimos años del primer gobierno de Bachelet. Posteriormente se desempeñó, primero, como director de Asesoría Jurídica y, luego, como administrador municipal en Maipú, donde forjará una estrecha relación con el entonces alcalde Alberto Undurraga, hoy ministro de Obras Públicas, que finalmente, en abril de 2014, terminó por llevarse a Alemparte como su jefe de gabinete. Gabriel y Josefa se conocieron cuando él la ayudó a ganar un recurso de protección presentado contra un proyecto de estacionamientos que Labbé pensaba levantar en Antonio Varas con Providencia.

Con este equipo llegará también la primera jefa de comunicaciones de la nueva administración: la periodista Carola Muñoz, quien hoy trabaja en el Servicio Nacional de la Mujer.

Este equipo, sumados antiguos administradores de Labbé, será el encargado de concluir los proyectos pendientes de la administración anterior y de echar a andar los engranajes de una máquina que espera, por sobre todo, introducir la apertura de espacios para la ciudadanía. Una tarea no menor en un municipio donde, según algunos, el diálogo con los vecinos, o entre los propios funcionarios, se daba bien poco.

LOS FAVORITOS DE LA ALCALDESA

Sin embargo, al poco tiempo, el diseño multicolor del nuevo equipo comienza a mostrar inconvenientes. Algunos de sus primeros miembros cuentan que el origen político y el hecho de haber participado o no en la campaña, si bien eran temas que a la alcaldesa no le preocupaban, se convirtieron rápidamente en factores que motivaron distanciamientos y hasta quiebres entre los integrantes. Esas mismas fuentes aseguran que, entre quienes habían acompañado a Errázuriz desde su comando, había algunos que se sentían dueños de su figura, que pregonaban sobre cómo la habían levantado hasta la posición que hoy ocupaba en el municipio. Comenzó a gestarse así una especie de competencia por su atención, por convertirse en su principal consejero, por capitalizar la mayor parte de su confianza. Surgen duras críticas además al desempeño de algunos directores que no contaban con la experiencia suficiente en las nuevas tareas asignadas. Todo esto agravado por rumores, chismes, pelambres, algunos de los cuales incluso llegaban hasta la oficina de la alcaldesa, y que terminaron de hostilizar el ambiente.

Los primeros efectos de estas disputas comienzan a quedar de manifiesto en los concejos de la municipalidad. “Aquí ha habido falta de coordinación entre las direcciones, toda la gente está al tanto de que hay algunas descoordinaciones y ciertas disputas entre jefaturas. Yo lo que veo es que ha transcurrido un año y medio de administración en cosas sustanciales y se ha avanzado poco”, señala el concejal del PPD Rodrigo García Márquez. A él adhiere su par en RN, Pilar Cruz. “Los conflictos internos que tienen entre ellos son impresionantes. En el concejo se nota, se contradicen entre ellos mismos, o no están informados de lo que están haciendo”, afirma.

En tanto, fuentes cercanas a la alcaldesa les restan importancia a estos desencuentros, asegurando que son propios de la naturaleza de un equipo donde confluyen actores provenientes de diversos mundos. Pero lo cierto es que la tensión y la hostilidad en el equipo, para algunos, terminaron siendo devastadoras.

Consultada por el tema en una entrevista del diario La Segunda, la alcaldesa se refirió a estos desencuentros que terminaron gatillando varias salidas. “Hay personas que ya no me acompañan porque fueron llamadas desde el gobierno central, y otras que no distinguieron entre la inmensa capacidad de decidir y actuar que hay en campaña, versus la camisa de fuerza que implica la administración del Estado, cuyas reglas debemos respetar”, señaló. En efecto, hay voces que critican a algunos de los miembros iniciales del equipo que, si bien habían cumplido labores notables en el comando, no supieron asumir sus nuevas funciones laborando al interior del aparato público.

EL ESTILO JOSEFA

Hay dos puntos de consenso entre quienes opinan sobre el liderazgo de Josefa Errázuriz. Por un lado, que en efecto el liderazgo existe, aunque tiene un estilo particular. Además, este siempre contemplará una política de brazos abiertos a la hora de recibir y dialogar con la ciudadanía, el funcionario, el vecino, el estudiante, el profesor. Se dice incluso que su oficina, en el segundo piso de las ostentosas instalaciones del Palacio Falabella, siempre tiene las puertas abiertas de par en par. Carismática y directa, la alcaldesa toma sus decisiones sola, aunque siempre rodeada de un pequeño circuito de asesores que con el tiempo ha ido variando.

Hay quienes le critican una falta de manejo de la lógica y los tiempos que exigen los mundos político y público a la hora de tomar decisiones, carencia en parte asociada a su inexperiencia en la labor administrativa municipal. Algunos incluso le endosan una actitud que va por el dejar no las cosas al azar, pero sí que caigan por su propio peso. Una forma de lidiar con los conflictos que se habría visto reflejada en su decisión de no intervenir demasiado en la tensa situación que se vivía entre directores.

Otros identifican el liderazgo de Errázuriz con su actuar como independiente y no tener que responder a lógicas partidistas, además de que su formación como dirigente no corresponda a la de un líder político tradicional. “Es como el encanto que emana la Michelle (Bachelet), que es fantástica, emana esa simpatía. Es una cuestión notable, muy pocas veces te encuentras con seres como esos en el ámbito político. En general, los políticos son seres bastante detestables, odiosos en estos días”, señala Abrahams.

Otros son muchísimo más críticos. “No supo elegir a la gente, a los equipos, no supo respetar lo que ya había.  Destruyó todo, partió de cero y partió mal. Además ya ha pasado más de un año, uno dice ‘los primeros meses siempre es difícil’, pero ya ha pasado más de un año y se siguen cometiendo errores, se siguen presentando adjudicaciones fuera de plazo”, dice la concejala Cruz.

LAS COSAS QUE CAEN POR SU PROPIO PESO

El 2013 no es un año fácil para la nueva administración. Aunque a nivel interno la hostilidad entre algunos directores se acrecienta al punto que, aseguran fuentes, se cortan incluso las comunicaciones, en general se logra mantener cierto hermetismo sobre estos inconvenientes. Sin embargo, otros conflictos ponen a Providencia en la palestra. En enero, mucho antes de que estalle la huelga de los recolectores de basura en varias zonas del país, la comuna vive su propia disputa con el tema cuando el entonces director de Aseo y Ornato, Alejandro Henríquez –quien provenía de la administración anterior–, decide cambiar el horario de circulación de los camiones de basura sin comunicárselos a los vecinos. El resultado son decenas de calles atiborradas de bolsas de basura, en una comuna donde el orden y la limpieza no sólo fueron estandarte del mandato de Labbé, sino una preocupación importante de la comunidad. El incidente termina con la salida de Henríquez del cargo, y el ingreso vía concurso público de Adel Cipagauta en su lugar.

Para algunos, otro síntoma de los problemas en el primer año de gestión tiene que ver con el saldo final de caja que dejó el 2013. Según consigna la cuenta pública de ese año, los egresos, o gastos, hechos por el municipio alcanzaron un total de MS$78.351.043, en el que se incluye su aporte al Fondo Común Municipal (que fue de un MS$57.354.280). Finalmente, “el ejercicio arrojó un saldo final de caja de MS$15.193.517, correspondiente principalmente a compromisos pendientes”, señala el documento. Este monto representa la parte del presupuesto –que ascendía a MS$93.544.560– que no se gastó. En el caso de la cuenta pública del año anterior, cuyos gastos aún correspondían en gran parte a la gestión de Labbé pero eran dados a conocer por la alcaldesa recién asumida, también se registró un saldo final de caja que fue de casi trece mil millones. Sin embargo, en ese momento y según quedó consignado en el acta de una sesión llevada a cabo el 3 de diciembre de 2013, cuando un dirigente vecinal pregunta por qué ese dinero no fue invertido en su totalidad, Nicolás Valenzuela Levi atribuyó el saldo a efectos normales del cambio de administración, señalando que el monto correspondía a “varias inversiones que por circunstancias normales que ocurren en los municipios cuando hay elecciones y cambio de administración, a veces algunos proyectos que venían con cierta prioridad son reconsiderados”. Sin embargo, en el caso de la cuenta pública de 2013 y su saldo final, no había un cambio de administración al que atribuir responsabilidad.

Finalmente, las salidas y el recambio del primer equipo de Josefa Errázuriz se materializaron entre diciembre de 2013 y marzo de 2014, al cumplirse su primer año de gestión. Hay quienes señalan que la alcaldesa dejó pasar demasiado tiempo para tomar estas decisiones. Otros más cercanos aseguran que ese es el plazo mínimo razonable –y responsable- para hacer la evaluación de los desempeños e implementar las modificaciones pertinentes.

Algunas de las salidas estuvieron motivadas por decisiones del gobierno central, que invitó a algunos a formar parte de su gestión. Tal es el caso de Gabriel Alemparte, quien a comienzos de marzo deja la dirección de desarrollo comunitario y asume como jefe de gabinete del ministro Undurraga. Él mismo hace la distinción entre su partida y otras. “Yo no salí por la puerta de atrás, salí con el concejo dándome las gracias, los funcionarios de la dirección me enviaron una carta agradeciéndome”, cuenta hoy desde su oficina en las dependencias del MOP en calle Morandé, donde sobre un velador luce un marco de foto especialmente dedicado por la alcaldesa de Providencia. En su lugar asumió Gonzalo Cortés, uno de los hombres de confianza del mismo Alemparte: su segundo en la dirección de desarrollo comunitario, y asesor en la Subsecretaría de Justicia cuando el primero era jefe de gabinete.

Como Alemparte, otra que se incorporó rápidamente al gobierno fue la periodista Carolina Muñoz, quien hoy trabaja en comunicaciones del Sernam. El cupo que dejó lo asumió la periodista del PS Ginette Joignant, cuya experiencia en entidades públicas es contundente. La profesional estuvo a cargo de crear el plan de comunicaciones del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) en 2010, fue coordinadora de prensa de la Defensoría Nacional y jefa de comunicaciones en el Ministerio de Justicia, y además trabajó en la Municipalidad de La Reina.

A comienzos de año fue removido de su cargo el administrador municipal Lautaro Contreras. Cercanos al municipio dicen que le pesó su viejo estilo demasiado político a la hora de desempeñarse en un cupo que está, principalmente, enfocado en la gestión. Su salida, junto con el traspaso a la Fundación de Cultura del jefe de gabinete, Juan Eduardo Donoso, habría sido de las más difíciles. En su reemplazo la alcaldesa se encargó de poner a alguien con vasta experiencia en la materia: la abogada Paulina Brito, ex secretaria municipal en Lo Prado, que ha trabajado en las direcciones de La Florida, Quinta Normal, Renca y Cerro Navia. Fue fiscal de la Junta Nacional de Jardines y asesora de la Confederación Nacional de Funcionarios Municipales (ASEMUCH).

En la Corporación de Desarrollo Social la cosa también fue dura. La alcaldesa no vio con los mejores ojos la gestión de la entidad en materia de educación. Abrahams explica que el problema fue que el modelo de intervención que se pretendía implementar “no se discutió con los profesores, estudiantes, padres y apoderados, con la comunidad educativa, y eso me pareció lo peor que nos podía pasar”. El ex secretario general de la Corporación asegura que se lo advirtió a la alcaldesa. “Tenemos riesgos por una parte técnicos, porque no estamos preparados; tenemos riesgos económicos, porque no hay financiamiento; y políticos, porque esto se puede dar vuelta y convertir en un búmeran”, explica.  Al final, Abrahams y Javier Jiménez, a cargo de Educación, terminaron fuera. Al primero lo está subrogando Enrique Martínez, quien estaba a cargo de la administración de las finanzas de la Corporación, y al área de Educación llegó otro RD a hacerse cargo: el sociólogo Mariano Rosenzvaig.

En el marco de los cambios y salidas en el equipo, Donoso, el ex jefe de campaña, fue trasladado desde su cargo como jefe de gabinete a la recientemente inaugurada Fundación Cultural de Providencia, entidad que vino a sustituir en sus funciones a la que fue el último refugio del legado de Labbé, la Corporación Cultural de Providencia. La decisión de mover a Donoso vino acompañada además de una nueva apuesta en términos de asesoría. Consecuente con su estilo de rodearse de un equipo chico y de confianza, Errázuriz no cuenta hoy con un jefe de gabinete sino con un círculo de tres personajes que son sus vigías. Uno de ellos es el sociólogo y asesor comunicacional Hugo Rivas, otro que antaño integró las filas de las Juventudes Comunistas. Rivas, quien presta asesorías a través de la consultora Demoscópica, ha trabajado con el MOP y el Colegio Médico de Chile, y es el hombre duro de Josefa en materia de lógicas políticas y materias partidistas, precisamente su flanco débil. En tanto, en temas de administración de finanzas, el encargado de asistir a la alcaldesa es el economista DC Ernesto Livacic, ex superintendente de Bancos e Instituciones Financieras durante el gobierno de Eduardo Frei. El triángulo lo completa quien ahora lleva la agenda de la alcaldesa: Alejandro Canales, uno de los fundadores de Potencia País, cercano al Movilh y quien llegó al equipo a través de su participación en la campaña del concejal Jaime Parada, uno de los eternos colaboradores de Josefa Errázuriz. Hay quienes aseguran que por el momento la nueva fórmula le ha servido de maravilla a Josefa Errázuriz. Otros, en cambio, señalan que estaría generando más divisiones al interior del equipo.

DAR VUELTA LA PÁGINA

Desde el municipio, y también los cercanos a la alcaldesa, señalan que tras el movimiento de piezas y la sacudida del tablero, lo que se viene para la nueva gestión es dar vuelta la página y entrar de lleno a una segunda etapa en donde se puedan empezar a concretar proyectos propios de la nueva administración. Varias voces coinciden en que se ha llegado al término del plazo permitido para articular el equipo y preparar el terreno.

“Yo siempre dije ‘esperemos un año o un año y medio, en esto va a haber costos y dificultades’. Ya de aquí en adelante no debiera haber nuevos tropiezos. Entramos en una segunda etapa, de calidad en nuestras gestiones. Hubo un proceso de ajuste esperable. Ella no había sido alcaldesa antes, había sido una ciudadana muy comprometida con conocimiento de temas municipales, pero gestionar esto necesariamente implica un aprendizaje, no es lo mismo”, señala el concejal del PS David Silva.

“La alcaldesa tiene una tremenda oportunidad para seguir haciendo transformaciones que hay que hacer, ha sido capaz de transformar el municipio, lo sacó a la calle y los vecinos organizados se sienten más contentos. Tiene una tremenda oportunidad para mejorar, enmendar rumbos, tuvo un primer tiempo difícil. También era difícil asumir donde asumió. Pero para eso ella tiene que tomar decisiones hábiles y arriesgadas. Es una mujer con tremendo liderazgo y con una inteligencia muy destacable”, agrega Alemparte, el ex director de la DIDECO.

La principal interrogante surge en torno a si el nuevo equipo será capaz de consolidarse y si podrá la nueva gestión ir más allá de esta primera etapa de estructuración. El panorama no es fácil. En un municipio como el de Providencia, donde el tiempo parecía haberse congelado, la introducción de cambios ha sido un proceso arduo. Más aún si se trata de un proyecto que propone dejar a un lado las camaraderías y tenores político-partidistas, pero a la que vez sigue repartiendo sus responsabilidades entre figuras que provienen, muchos, precisamente de ese escenario, y otros que traen consigo a cuestas las lógicas de nuevas iniciativas que, si bien son de una índole más ciudadana, siguen respondiendo a colectivos que de una manera u otra se han comprometido con el programa de la Nueva Mayoría.

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