Miércoles, 7 de diciembre de 2016Actualizado a las 11:20

Max Colodro desmenuza el impacto de los últimos antecedentes del Caso que complica a La Moneda:

“Se vuelve cada vez más inviable la tesis del desconocimiento de los negocios de Caval por parte de Bachelet”

por 18 enero 2016

“Se vuelve cada vez más inviable la tesis del desconocimiento de los negocios de Caval por parte de Bachelet”
“Es muy probable que tanto el hijo como la nuera de la Presidenta hayan decidido una estrategia judicial y política conjunta, que busca precisamente instalar un cuadro de abierto chantaje al Gobierno, tratando de obtener algún grado de respaldo oficial frente a la inminente formalización de Natalia Compagnon”, señala el analista.

Durante el fin de semana, La Moneda intentó aminorar el impacto y los efectos de la tercera declaración que Natalia Compagnon –nuera de la Presidenta Michelle Bachelet– dio hace una semana ante el fiscal Luis Toledo en el marco del Caso Caval, en la que sacó a colación a la actual jefa de gabinete de la Mandataria, Ana Lya Uriarte, y la asesoría que esta abogada socialista realizó a su empresa el año 2012, por la cual le pagaron 20 millones de pesos. Desde Palacio se recalcó que no era información nueva, que ya se conocían esos antecedentes, que el trabajo realizado por Uriarte no tiene ninguna vinculación con los polémicos y cuestionados terrenos comprados por Caval en Machalí. Pero a pesar de las gestiones y del respaldo mayoritario que recibió estos días la asesora presidencial desde el oficialismo, fue inevitable que el episodio salpicara a Bachelet y a una de sus colaboradoras de mayor confianza en el Gobierno.

El analista Max Colodro analiza aquí el impacto de la jugada de Compagnon –que será formalizada el 29 de enero– ante el fiscal, que coincide con lo hecho hace poco por su esposo e hijo de la Presidenta, Sebastián Dávalos, quien en su declaración judicial apuntó sus dardos contra el ex ministro del Interior, Rodrigo Peñailillo, acusando una operación en su contra para desviar el foco de atención del caso SQM. Destacó que este escenario refleja el grado de descomposición del núcleo familiar de la Mandataria.

-¿Qué impacto tiene para La Moneda, y especialmente para Bachelet, que Compagnon sacara a colación ante el fiscal la asesoría que Ana Lya hizo a Caval el 2012?
-El impacto para la imagen del Gobierno y de la Presidenta ha sido sin duda muy negativo. Que Ana Lya Uriarte aparezca ahora vinculada con la empresa Caval, algo que ya había ocurrido con el administrador de La Moneda, Cristián Riquelme, solo viene a reafirmar que tanto el entorno familiar de la Presidenta como su entorno político están siendo hoy afectados por el caso. En rigor, la Presidenta Bachelet va a tener cada vez más dificultades para mantener una mínima distancia e inmunidad frente a las implicaciones judiciales que están siendo ventiladas públicamente.

-¿Qué pudo motivar a Compagnon a reflotar ese tema, en su tercera declaración judicial, y en circunstancias que la asesoría de Uriarte no está vinculada con el tema de los terrenos de Machalí y el caso Caval?
-Es difícil saber cuáles son las reales motivaciones de Natalia Compagnon al explicitar ahora el nexo de Uriarte con Caval. Una posibilidad es que sea una estrategia de presión al Gobierno y a la Presidenta, buscando algún grado de protección para ella y Sebastián Dávalos. En todo caso, la decisión de exponer al entorno presidencial a los efectos de este caso muestra el grado de deterioro y descomposición que esto ha provocado a nivel familiar. De algún modo, la Presidenta es hoy una rehén de Dávalos y Compagnon, es decir, de los antecedentes que ellos decidan hacer públicos.

-Davalos apuntó a Peñailillo en su declaración, Compagnon también y agregó a Uriarte y al administrador de La Moneda, Cristián Riquelme. ¿Cree que se pusieron de acuerdo? ¿Con qué objetivos?
-Es muy probable que tanto el hijo como la nuera de la Presidenta hayan decidido una estrategia judicial y política conjunta, que busca precisamente instalar un cuadro de abierto chantaje al Gobierno, tratando de obtener algún grado de respaldo oficial frente a la inminente formalización de Natalia Compagnon.

“A prácticamente un año del inicio del caso Caval, la Presidenta y el Gobierno tienen muy poco margen para cambiar de estrategia. La decisión de negar y desconocer los antecedentes, la ausencia de un juicio condenatorio a tiempo, tienen hoy al Gobierno prisionero de la información que los involucrados decidan hacer pública”, señala Colodro.

-¿Se están cobrando facturas políticas con La Moneda y el entorno presidencial por la soledad en que quedaron desde que estalló el Caso Caval?
-Sin duda en esta estrategia hay algo de 'pasada de cuenta' a la Presidenta por parte de Dávalos y Compagnon. El Gobierno no tuvo la habilidad para imponer a tiempo un relativo “cordón sanitario” que pudiera aislar a la Presidenta de los efectos de este caso. Al contrario, el silencio, la ambigüedad y las sucesivas contradicciones comunicacionales de La Moneda fueron las que hoy permiten que el hijo y la nuera de la Mandataria puedan intentar manejar y coaccionar al Gobierno a través de su decisión de ir liberando de a poco información comprometedora.

-Ya en el episodio del ministro del Interior, Jorge Burgos, la DC cuestionó la permanencia de Ana Lya Uriarte en el segundo piso de La Moneda. Con este nuevo capítulo, ¿queda muy debilitada su posición como jefa de gabinete de la Presidenta?
-Queda inevitablemente debilitada, pero más complicada queda la Presidenta Bachelet, que ahora tiene a su jefa de gabinete y al administrador de La Moneda vinculados al caso. A su vez, la sensación de que el hijo y la nuera de la Mandataria están fuera de todo control y coordinación política con el gobierno, buscando abiertamente presionar a Bachelet, la deja en una situación muy delicada y expuesta.

-La Moneda ha tratado de separar aguas con el Caso Caval...
-Todo el desarrollo del caso en las últimas semanas pone a Michelle Bachelet a merced de un cuadro político y familiar que no logra controlar. Es una situación compleja que, lamentablemente para el Gobierno, no se ve fácil poder revertir a estas alturas.

-Se ha criticado el silencio de la Mandataria en este caso, ¿Bachelet debería optar por otra estrategia a estas alturas, considerando que ya se cumplirá un año desde que estalló el caso Caval y que se está ad portas de la formalización de Compagnon?
-A prácticamente un año del inicio del caso Caval, la Presidenta y el Gobierno tienen muy poco margen para cambiar de estrategia. La decisión de negar y desconocer los antecedentes, la ausencia de un juicio condenatorio a tiempo, tienen hoy al Gobierno prisionero de la información que los involucrados decidan hacer pública. A estas alturas, lo único que se podría conseguir es que el hijo y la nuera de Bachelet accedan a seguir guardando silencio respecto a los elementos más comprometedores. Algo que solo es posible en la lógica de una transacción que les asegure un mayor grado de protección, cuestión que no es fácil que el Gobierno pueda garantizar.

-¿Se pone en tela de juicio el discurso público de Bachelet de que no sabía nada del Caso Caval?
-Obviamente, con la aparición de estos antecedentes se vuelve cada vez más inviable la tesis del desconocimiento de los negocios de Caval por parte de Michelle Bachelet. Mientras más personas de su entorno familiar y político se vean involucradas, esa posibilidad se hace cada vez más inverosímil.

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