Jueves, 8 de diciembre de 2016Actualizado a las 08:49

Dice que una coalición con la derecha es “irreal”

Genaro Arriagada hace una dura advertencia: “La Nueva Mayoría sin la DC, estaría condenada a estar fuera del poder por los próximos diez o veinte años”

por 23 enero 2016

Genaro Arriagada hace una dura advertencia: “La Nueva Mayoría sin la DC, estaría condenada a estar fuera del poder por los próximos diez o veinte años”
“La DC, aislada, no puede llegar al poder. Sola es una minoría decisiva para aprobar ciertas leyes, pero irrelevante para elegir al Presidente de la República. Desgajada de la izquierda, su aporte a una alianza electoral de la derecha -si es que pudiera hacerlo sin fragmentarse- sería inocuo, pues a la derecha, para triunfar, le basta con el quiebre de la Nueva Mayoría”, sostiene el militante falangista y uno de los políticos más importantes de la campaña del No.

El histórico militante de la Democracia Cristiana, Genaro Arriagada, hizo un duro análisis sobre la visión del eje DC-Izquierda, afirmando que la Nueva Mayoría sin la falange “estaría condenada a estar fuera del poder por los próximos diez o veinte años”.

En una columna en El Mercurio, Arriagada desmenuza el escenario en el que está inserto su partido, en donde las diferencias que existen con otras colectividades del conglomerado oficialista se han hecho evidentes en el último tiempo por medio de las diferencias públicas entre miembros de los distintos partidos del bloque.

Según su posición, tanto la Nueva Mayoría como la DC de no mantenerse unidos, no tendrían opciones presidenciales, por lo que propone la unidad, aunque bajo ciertas condiciones.

“La DC es un tercio de los diputados de la Nueva Mayoría y un tercio de sus senadores. Si la DC se va de la Nueva Mayoría, como lo dijo Sergio Bitar, esta pasa a ser la Nueva Minoría. Pero más grave, una fuerza de izquierda, sin la DC, estaría condenada a estar fuera del poder por los próximos diez o veinte años. La izquierda sería un ‘partido inútil'”, sostiene.

En ese sentido, expone que “ello es igual para la DC. La DC, aislada, no puede llegar al poder. Sola es una minoría decisiva para aprobar ciertas leyes, pero irrelevante para elegir al Presidente de la República. Desgajada de la izquierda, su aporte a una alianza electoral de la derecha -si es que pudiera hacerlo sin fragmentarse- sería inocuo, pues a la derecha, para triunfar, le basta con el quiebre de la Nueva Mayoría. La posibilidad de la DC de hacer una gran coalición con la derecha es teórica, pero, en los hechos, irreal”.

Explica que la relación de la tienda con la izquierda ha tenido un costo electoral importante para la DC, ya que en 25 años ha perdido unos 10 puntos porcentuales de apoyo.

Sin embargo, explica que la pérdida de votos de la falange no se ha ido a sus socios de izquierda, ya que “el PPD y el PS siguen clavados en el 11 por ciento cada uno; y el PC y el PR en alrededor de un cuatro por cuento. Entonces ¿adónde van los votos que la DC pierde? A la derecha o centroderecha”.

“Hay una izquierda que sueña con que la DC desaparezca y en ello hay varios líderes prominentes. Pero esa es una estrategia equivocada. También hay una derecha que quiere destruir a la DC, pero esa es, en cambio, una estrategia coherente. La razón de ello, y así lo prueban los datos, es que hay una suerte de vaso comunicante que hace que cuando la DC crece, la derecha disminuya, y cuando la DC baja en fuerza electoral, es la derecha la que aumenta. Por el contrario, baje o suba la DC, la izquierda sigue en lo mismo”.

Arriagada precisa que “es respetable que partidos como el PC, el PS o el PPD, o sectores de estos dos últimos, decidan impulsar un proyecto que en su forma y contenido sea claramente de izquierda. Para la DC, en cambio, permanecer en un pacto de ese carácter va a significar una pérdida tanto de identidad como de fuerza electoral. ¿Qué razón, salvo la nostalgia –o “el mal menor”-, podrá tener un elector de centro para votar por una C que es parte indistinguible de un proyecto de izquierda? En ese marco, la DC debe ser sometida a la condición de un partido subordinado para lo cual variados mecanismos se usan o penden como amenazas: la adhesión acrítica de un programa de gobierno cuya exégesis cada vez más es asumida por el presidente y secretario general del PC”.

Y añade que “la agresión verbal, acusándola de “quinta columna” o, como lo ha dicho un diputado comunista (en un himno a la unidad), cuyos senadores “se sienten más cómodos haciendo políticas de derecha”; ¿veremos muy luego el intento de imponer a la DC primarias vinculantes cuyos participantes los determinarán otros? Obviamente un estrategia de este tipo es un error en sí misma”.

Arriagada expone que existe otro camino, el cual consiste en “sincerar las diferencias, respetarlas y tratar de compatibilizarlas en un proyecto de centroizquierda. Uno que se ubique lejos de la derecha, pero también del populismo y de esa “izquierda borbónica” que no olvida ni aprende nada”.

En ese ámbito, aseguró que “tratando de descubrir los escenarios políticos futuros, el hecho fundamental está en lo que se decida hacia la izquierda del espectro política. Izquierda o centroizquierda, esa es la cuestión. “.

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