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Análisis

La ofensiva comunicacional de Piñera y su estrategia cara de póker

por 8 febrero 2016

La ofensiva comunicacional de Piñera y su estrategia cara de póker
Aunque el optimismo desbordante de Sebastián lo tenga convencido de que reemplazará a Bachelet –ojo, que Lagos puede tener la última palabra–, los riesgos son grandes cuando se toma la decisión de actuar como si fuera el Presidente. El más evidente es su vinculación a las 16 facturas SQM a la empresa Bancorp, por 340 millones. El ex Mandatario puede correr la misma suerte de ME-O a medida que avancen las investigaciones y su exposición pública –literalmente– vaya creciendo.

Los hechos de estas últimas semanas confirman un giro en la estrategia de Sebastián Piñera. Junto con el inicio de año, el ex Mandatario debutó con un aumento significativo de apariciones públicas, todas marcadas por un perfil que intenta proyectarlo no como un “aspirante” a volver a ocupar el cargo en La Moneda, sino como un Presidente en ejercicio. Esto puede parecer un cambio sutil respecto a lo que viene haciendo desde hace más de un año, pero la verdad es que representa una apuesta audaz y arriesgada también.

Piñera y su equipo tienen claro el diagnóstico: la crisis que atraviesa la política chilena es mayor y tiene signos de que se puede ir agudizando en forma importante. Y esto toca a moros y cristianos, es decir, a Gobierno y oposición. En otras palabras, el hábil empresario entendió que el momento actual representa una oportunidad para dar un salto y jugar esta carta.

¿Y en qué consiste su nueva estrategia? Proyectar en el inconsciente colectivo de los chilenos que tenemos dos mandatarios. Una debilitada Michelle Bachelet, que deberá seguir enfrentando una crisis internacional y el derrumbe del precio del cobre, además de lidiar con un conglomerado que con suerte logrará llegar al final de su período sin quebrarse por completo –la imposibilidad de lograr acuerdos en torno a la Reforma Laboral o el ataque despiadado de Pizarro al PC son los últimos síntomas de la descomposición–. A esto se suma el proceso judicial de su nuera –cada día aparece un arista más compleja–, el que sin duda le provocará un daño a su imagen y, lo que es peor, le consumirá una cuota importante de energía para lo que resta de su gestión.

Piñera, en cambio, tiene la ventaja de poder recurrir a sus logros en materia económica durante su primer mandato y poder opinar libremente en el presente sin pagar costo alguno. De ahí que esta idea de “posicionarse” como Presidente alternativo, el alter ego de Bachelet, es, en teoría, una buena apuesta.

Veamos algunos ejemplos de esta nueva estrategia. Su viaje a La Araucanía representa esta puesta en escena: ante el fallido intento de Bachelet, el ex RN se reúne con las víctimas. Las consuela, les da su respaldo y promete soluciones que no están a su alcance. Esta es la noticia que se habría esperado de la Mandataria. Luego vino el encuentro de Chile Vamos en la IV Región: Sebastián llegó como invitado principal, derrochó energía y realizó fuertes críticas a la Jefa de Estado. Algo similar a lo que Michelle realizó unos días después en el Consejo del PPD –el que, por cierto, tuvo la mala educación de aclamar a Lagos pese a la presencia de la Presidenta en ejercicio, entregando una muy mala señal de lealtad a la gobernante–. ¿La diferencia entre ambos eventos equivalentes? Piñera quedó mejor parado, ya que se proyectó el respaldo del conglomerado opositor. Consistente con esta estrategia, la UDI –principal soporte del ex Presidente– comenzó a utilizar el concepto de “Presidenta ausente”: más claro imposible.

La jugada de Piñera, de paso, le propina un golpe al único rival capaz de arrebatarle la candidatura, Manuel José Ossandón, dando un paso importante a lo que podría ser una proclamación.

La “pequeña Moneda” tiene como base a la Fundación Avanza Chile –una especie de Ministerio de Desarrollo Social y Segpres–. El “Segundo piso” está integrado por Andrés Chadwick y Cecilia Pérez. Chile Vamos representa al conglomerado político de respaldo que está por sobre RN y la UDI. La Fundación Futuro es algo así como sus Ministerios de Cultura y Educación, y finalmente el Parque Tantauco proyecta una mirada ambientalista, más bien cercana al legado de Tompkins o la militancia de Girardi que a la del empresariado. Y su fortuna le permitirá apoyar de manera discrecional a aquellos candidatos más afines e incondicionales, los que, sin duda, tendrán muchas dificultades para conseguir recursos de las empresas. ¡Ya se quisiera cualquier candidato disponer de estas plataformas y estos recursos!

Esta idea de “posicionarse” como Presidente alternativo, el alter ego de Bachelet, es, en teoría, una buena apuesta. Veamos algunos ejemplos de esta nueva estrategia. Su viaje a La Araucanía representa esta puesta en escena: ante el fallido intento de Bachelet, el ex RN se reúne con las víctimas. Las consuela, les da su respaldo y promete soluciones que no están a su alcance. Esta es la noticia que se habría esperado de la Mandataria.

Pero aunque el optimismo desbordante de Sebastián lo tenga convencido de que reemplazará a Bachelet –ojo, que Lagos puede tener la última palabra–, los riesgos son grandes cuando se toma la decisión de actuar como si fuera el Presidente. El más evidente es su vinculación a las 16 facturas SQM a la empresa Bancorp, por 340 millones. El ex Mandatario puede correr la misma suerte de ME-O a medida que avancen las investigaciones y su exposición pública –literalmente– vaya creciendo.

Pero el flanco más difícil de sortear será el de entregar “recetas” sobre cómo conducir el país en época de vacas flacas y crisis económica mundial. Piñera tuvo la suerte de gobernar cuando el cobre alcanzó su mayor precio de la historia y ahora tendrá que plantear cómo se consigue nuevamente 1 millón de empleos sin aportes por parte de Codelco o sin los casi US$ 600 millones en impuestos directos que la minería dejaría de aportar en 2016.

También deberá tener propuestas cuando le pregunten qué podría hacer él para cambiar este estado de ánimo del país que raya en la depresión y que afecta especialmente a un grupo de ejecutivos que optaron por frenar las inversiones y aprovechar la coyuntura para “sacar grasa”, es decir, despedir gente para no mermar las utilidades exigidas por sus dueños.

Después de todo, ser Presidente por anticipado tiene muchas ventajas, entre ellas el sabor del poder, lo que a Piñera le atrae tanto. Pero cuidado con las segundas partes, no siempre son buenas, más aún cuando se debe enfrentar un escenario adverso: si no, pregúntele a Michelle Bachelet.

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