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Opinión

Que la ciudadanía discuta el mecanismo

por 7 marzo 2016

Que la ciudadanía discuta el mecanismo
No basta con discutir sobre los contenidos que debiera considerar una Constitución, sino que es muy relevante discutir quiénes y bajo qué condiciones serán los o las encargadas de elaborar un texto constitucional. ¿Será el Congreso? ¿Será la ciudadanía que se manifestará a través de delegados constituyentes? ¿Será un grupo de expertos(as)? ¿Se refrendará en un plebiscito?

A fines de enero de este año, el Gobierno hizo pública la Guía Metodológica del Proceso Participativo Territorial. Uno de los aspectos polémicos de esta metodología se refiere a los ejes en que se estructurará la discusión.

El Ejecutivo organizará encuentros ciudadanos locales autogenerados, cabildos provinciales y cabildos regionales. Se establecen tres ejes de deliberación territorial: valores; deberes y derechos; e instituciones. En cada encuentro, la ciudadanía interesada en participar deberá responder y fundamentar tres preguntas: 1) ¿Cuáles son los valores más importantes que deben inspirar y dar sustento a una Constitución? 2) ¿Cuáles son los derechos y deberes más importantes que la Constitución debiera establecer para todas las personas? 3) ¿Qué instituciones debe contemplar la Constitución y qué características deben tener?

Lo anterior de por sí es problemático, por cuanto no se trata de una invitación a dialogar o deliberar sobre qué Constitución imaginamos, sino que a responder preguntas cerradas para establecer un orden de prioridades. Por ejemplo, se invita a la ciudadanía a decidir si es más importante la libertad, igualdad, amistad cívica, paz, tolerancia, diversidad o la subsidiaridad, por citar algunos de los valores indicados. ¿Es posible ordenar la importancia de estos valores? ¿Evaluará alguien la “fundamentación” del orden de prioridades establecido para cada valor? ¿Bajo qué criterios se evaluará entonces la importancia de ellos? Esta misma interrogante es factible hacerla al debate sobre deberes, derechos o respecto de las instituciones y sus características.

Proponemos, entonces, que se modifique la metodología, de modo de incluir el debate sobre el mecanismo como uno de los ejes centrales de esta etapa de participación ciudadana.

Pero, además, ni los encuentros locales ni los cabildos provinciales y regionales consideran como un eje específico el debate sobre el mecanismo, cuando sabemos que forma y fondo van de la mano. Así como quienes han diseñado la metodología condicionan el tipo de participación que esta posibilita, es fundamental iniciar la discusión sobre quiénes redactarán la nueva Constitución, pues sus contenidos dependerán de sus decisiones. De otro modo, se podría interpretar como un diseño que sospecha de la ciudadanía, cuando lo que se busca es precisamente lo contrario.

Por tanto, no basta con discutir sobre los contenidos que debiera considerar una Constitución, sino que es muy relevante discutir quiénes y bajo qué condiciones serán los o las encargadas de elaborar un texto constitucional.

¿Será el Congreso? ¿Será la ciudadanía que se manifestará a través de delegados constituyentes? ¿Será un grupo de expertos(as)? ¿Se refrendará en un plebiscito? Discutir sobre el mecanismo envía a las autoridades –en especial al Congreso, que recibirá un proyecto sobre la base de estas discusiones– una importante señal sobre las reflexiones ciudadanas al respecto. Estas reflexiones merecen especial atención, sobre todo si consideramos que el recurso a la misma ciudadanía, por medio de un plesbiscito, es una de las vías que podría, eventualmente, terminar definiendo el mecanismo.

La metodología actual deja un espacio abierto para que en la parte final de los encuentros se realice un aporte a la memoria histórica del proceso, sugiriendo “ideas, propuestas y anhelos para el país y las futuras generaciones”. Eventualmente, en algunos encuentros seguramente se discutirá sobre el mecanismo. Sin embargo, dada la relevancia que este debate tiene para definir los contenidos de la futura Constitución, no es posible dejarlo adscrito como un “anexo cualitativo” que difícilmente será sistematizado, tal como ocurrirá con los tres ejes señalados.

Proponemos, entonces, que se modifique la metodología, de modo de incluir el debate sobre el mecanismo como uno de los ejes centrales de esta etapa de participación ciudadana. Además, sugerimos que se revise la pertinencia de un esquema de preguntas/respuestas que solo definan un orden de prioridades de ciertas temáticas. Es fundamental que la metodología posibilite la apertura del diálogo político durante la etapa de la participación ciudadana, sin condicionarlo a través de preguntas cerradas.

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