Jueves, 20 de julio de 2017 Actualizado a las 16:32

Analista político descarta que acusaciones contra el senador lo perjudiquen en las encuestas

Max Colodro: "Guillier ha sacado provecho del sector más desinformado y menos politizado de la sociedad"

por 17 diciembre, 2016

Max Colodro:
Según el columnista, el fenómeno del ex rostro de Chilevisión ha generado una conexión emocional en personas de estratos bajos y que, en un contexto de profunda desafección, necesitan depositar su confianza en alguien. “Y además, con el estancamiento de Lagos e Insulza, va a ocurrir la necesidad de los partidos de la Nueva Mayoría de empezar a alinearse en torno a su candidatura, que podría ser la única carta competitiva”.

Con el tiempo, se han despejado cada vez más dudas en torno a la candidatura de Alejandro Guillier. Una de ellas son las prácticas y operaciones políticas que, al igual que sus pares, ha realizado para posicionar a su red de conocidos en cargos del gobierno de Bachelet. Últimamente, también salieron a la luz sus años de servicio con los clientes del lobbista Enrique Correa. En lo específico, el senador independiente por Antofagasta realizaba talleres de vocería para preparar a los empresarios ante eventuales entrevistas conflictivas.

“Todo eso, probablemente, es cuestionable desde el punto de vista ético, si bien son prácticas comunes y transversales en la clase política actual. Sin embargo, dichos cuestionamientos se mantienen circunscritos a un sector pequeño, más informado, que acostumbra a leer sobre noticias políticas en profundidad, pero no alcanza a penetrar en el sector masivo que, hoy, está apoyando a Guillier”, comenta Max Colodro, analista político.

-¿Qué significa esta candidatura?
-Significa algo parecido a lo que se está viviendo globalmente y que se expresa, últimamente, con el triunfo de Donald Trump: me refiero a la distancia, al rechazo hacia el establishment y la clase política tradicional. De alguna manera, su irrupción en el escenario político muestra algo parecido, en el sentido de que hay un malestar y un descontento que se canaliza a través del respaldo a este tipo de liderazgos. Él irrumpe como un fenómeno distinto y, por lo tanto, tiene la capacidad de expresar ese descontento.

-¿Se mantiene, todavía, la percepción del senador como alguien alejado de la política?
-Hay una diferencia de cómo lo ven en la elite y cómo lo ve la gente que mira la política con más distancia. Me da la sensación de que el fenómeno que explica el por qué Guillier ha ido subiendo en las encuestas tiene que ver más bien con lo que es el carisma y su trayectoria profesional, no con temas propiamente políticos. Por lo mismo, no creo que vaya a haber un efecto significativo en la posición de Guillier en las encuestas, en función de las últimas denuncias que se han hecho en su contra.

-¿Establece algún paralelismo entre lo que representa Guillier y lo que antes representó Bachelet?
-Yo creo que después de la caída del mito de Bachelet, de su carisma, de su empatía, y de la pérdida de confianza que se generó con ella por Caval, de alguna manera Guillier ha venido a llenar ese vacío, a generar de nuevo esa conexión emocional. La gente está buscando dónde depositar cierta confianza, empatía, y en eso Guillier ha sabido, ha tenido la habilidad para conectar bien con eso, porque viene del mundo de las comunicaciones y llegó a ser un personaje con una credibilidad muy alta.

-¿Cómo queda el escenario si Lagos e Insulza siguen estancados?
-Si eso se mantiene, y Guillier sigue en alza, el efecto que se va a producir es la necesidad de los partidos de empezar a alinearse en torno a su candidatura, que podría ser la única competitiva. Al final del día, el factor que va a ser determinante para explicar hacia dónde se van a mover los partidos va a tener que ver, necesariamente, con la competitividad, y con la posibilidad real de mantenerse en el poder.

-¿A Guiller le pesan menos los vínculos que lo identifican con las prácticas políticas tradicionales?
-El sector que lo apoya es menos politizado, un sector que ve muy bien la distancia de él con la política tradicional y con los liderazgos tradicionales. Yo creo que, a pesar de las denuncias, de los cuestionamientos y de las críticas, se va a seguir manteniendo en las encuestas. Por otra parte, Guillier se ha visto favorecido gracias a las personas desinformadas, generalmente de clases bajas o medias bajas, lo cual es un fenómeno que tiene que ver con el sentido común del ciudadano común, y no de la sociedad más politizada y más informada.

-¿Cree que un poder fuerte está buscando desacreditar su candidatura?
-Lo que hay, razonablemente, es temor y preocupación en aquellos que buscan competir y en aquellos que buscan de alguna manera posicionarse, en un contexto donde las diferencias son básicamente de estilo, de liderazgo, y de persona, más que de contenido y de ideas. Yo creo que los ataques que se han visto, no solo a Guillier sino también a Piñera, reflejan un escenario de mucha tensión y de mucha descalificación. Pero, insisto, eso puede que tenga mayores efectos en un sector más informado y politizado, pero en el sector más de la gente de a pie, Guillier va a seguir manteniendo un liderazgo y una presencia importante que yo no descarto para nada que siga creciendo…

-Guillier ha votado en el Senado a favor de todos los proyectos de la Presidenta, es decir, ha mostrado lealtad y una convicción de continuar el legado del actual Gobierno. No obstante, parece conectar con la ciudadanía, con la gente que ha criticado dicha gestión. 
-En ese aspecto, ha sabido administrarlo muy bien, en el sentido de conectar con un sector importante de la población que cuestiona la manera como el Gobierno ha llevado adelante las reformas, pero que no cuestiona el objetivo de las reformas y su sentido. Guillier ha tenido la habilidad para ser crítico del Gobierno en la manera de cómo las reformas han salido adelante, por lo tanto, él conecta con el malestar, con este cuestionamiento generalizado, pero al mismo tiempo conecta con el hecho de que hay un sector importante de la población que considera que las reformas y los cambios sí son necesarios, desde el punto de vista de sus objetivos.

-Usted dijo que entre más logre diferenciarse de los políticos tradicionales, más poder va a lograr capitalizar. ¿Qué puede pasar cuando Guillier se transforme, eventualmente, en un político profesional?
-Sin duda, eso va a depender mucho del cómo Guillier administre y maneje el tema de las expectativas que se generen en torno a él, algo que Bachelet y Piñera no hicieron bien: ambos generaron muchas expectativas y, por lo tanto, después, tuvieron que hacerse cargo de frustraciones grandes y de un profundo deterioro de dichas expectativas. En el caso de Guillier, va a depender mucho de cómo el administre sus buenos resultados, pero yo creo que, al menos en esta etapa, dada la crisis de liderazgo que está viviendo la centroizquierda, que es el ámbito en el que se mueve y se despliega, Guillier va a seguir teniendo buenos resultados y lo más probable es que se siga proyectando su tendencia de alza, que crece frente a un estancamiento de Lagos e Insulza.

-¿Guillier es un fenómeno incómodo para la clase política?
-Absolutamente, y en eso en eso hay una cierta continuidad en el liderazgo de Guillier, respecto de lo que representó en su momento también Michelle Bachelet, un liderazgo que vino a cuestionar, a poner en un cierto lugar de subordinación a la política tradicional; y eso es algo que en el caso de Bachelet, en el primer Gobierno y en su primera campaña, se notó muy fuerte: su distancia, su desapego con la clase política tradicional de la Concertación y la desconfianza con la que el mundo de la Concertación vio su liderazgo en un principio.

-Entonces Guiller ha sabido leer el escenario político.
-Sí, su capacidad para leer correctamente el momento y el estado de ánimo de la gente, eso explica por qué crece significativamente.

-¿Pero es cuestionable que se presente como alejado de la política y que, en la práctica, tenga el mismo modo de operar que los políticos?
-Probablemente es cuestionable desde el punto de vista ético, aunque hay que considerar que estas son prácticas comunes y transversales de la clase política actual, y esos cuestionamientos, como te digo, todavía se mantienen circunscritos a un sector pequeño, mas informado, que lee sobre noticias políticas con más detalle, pero no alcanza a penetrar en el sector masivo que hoy está apoyando a Guillier.

-Carlos Peña mencionaba que el senador no ha sido partidario de mostrar mucho sus ideas, aunque eso ha cambiado en los últimos días…
-Él se va a seguir manteniendo en una suerte de ambigüedad que le es funcional: respalda una cierta vocación transformadora, un cierto deseo de cambio de la sociedad chilena, pero tiene la habilidad de cuestionar la manera como el Gobierno ha llevado adelante esas transformaciones, precisamente porque esa manera del Gobierno de llevar adelante sus programas y sus proyectos tiene un nivel de rechazo muy alto. Así, Guillier logra capitalizar el deseo de cambio y de transformación que hay en un sector grande, pero hacerse cargo también del cuestionamiento que el Gobierno actual tiene.

-¿Quién es es su principal adversario?
-Su gran adversario son los partidos de la Nueva Mayoría, lo que podríamos llamar al establisment, el mundo parlamentario, los dirigentes del partido. Son ellos  los que miran con mayor desconfianza y con mayor aprehensión su liderazgo, porque representa sin duda el riesgo de una pérdida de poder, respecto de lo que puede ser una eventual candidatura de la Nueva Mayoría.

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