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Ex agente de la CNI detenido en banda de tráfico de armas está involucrado en el crimen de José Carrasco

por 11 enero, 2017

Ex agente de la CNI detenido en banda de tráfico de armas está involucrado en el crimen de José Carrasco
Aladino Pereira no estuvo procesado en el caso del periodista que murió asesinado junto a otros tres opositores a Pinochet luego del atentado en su contra en septiembre de 1986.

Después de una investigación que incluyó un seguimiento de seis meses, la policía logró detener el sábado a cuatro personas vinculadas a una banda que distribuía, fabricaba y modificaba armas de fuego usadas con propósitos delictuales.

Entre ellas se encontraba un hombre de 62 años identificado como Aladino Pereira. El sujeto no solamente es un delincuente habitual. En los '80 formó parte de los grupos operativos de la policía política de la dictadura, agrupada en la entonces  Central Nacional de Informaciones (CNI)

En un allanamiento se incautaron veinte pistolas, fusiles, municiones y una múltiples dosis de marihuana y cocaína. Pereira, según expedientes en causas de Derechos Humanos integró la CNI desde 1980 bajo el mando de Álvaro Corbalán en el cuartel Borgoño, en la comuna de Independencia.

Según informó El Mostrador en 2008. Pereira participó en el crimen del periodista José Carrasco en 1986

El siguiente es un extracto de ese reportaje, donde Aladino Pereira figura como testigo secreto

Al momento que procede a abrir el portamaletas del auto, al interior me mostró un saco de color verde de transporte de ropa del Ejército, que contenía varias armas", asegura el testigo secreto del caso Carrasco.

El 8 de septiembre de 1986, entre las 14 y 15 horas, un automóvil Nissan Stanza color celeste, perteneciente a la Brigada Especial de la Unidad Antisubersiva de la CNI (UAT), llegó hasta el domicilio de un ex agente de ese servicio, cuya identidad El Mostrador se reserva por razones de seguridad.

En el vehículo iba el oficial civil de la CNI y luego empleado del DINE, Jorge Vargas Bories (o Jorge Polanco) y como conductor el agente Víctor Muñoz Orellana ("El cordillera").

Vargas Bories bajó del auto y tocó el timbre de la casa. "Negro, tú eres el único que puede ayudarnos", dijo a uno de los testigos secretos de la causa que instruye la ministra en visita Dobra Lusic, por la muerte de cuatro opositores al régimen militar, el 8 de septiembre de 1986, entre quienes se contaba el editor de la desaparecida revista Análisis, José Carrasco Tapia.

El testigo se interesó en las palabras de Vargas Bories y lo acompañó hasta el vehículo.

"Al momento que procede a abrir el portamaletas del auto, al interior me mostró un saco de color verde de transporte de ropa del Ejército, que contenía varias armas", continúa.

La presente declaración está extractada del cuaderno secreto del proceso y consta -a su vez- en el "informe pericial balístico reservado Nº 28", fechado el 29 de septiembre de 1999, al que tuvo acceso exclusivo El Mostrador por una fuente que pidió mantener reserva de su identidad.

''Estos fierros están calientes''

"A la vista del saco, yo ví un fusil AK, una ametralladora con silenciador marca HK SD2, una pistola CZ, una pistola Llama y una pistola Walther PPK, calibre 7.65 mm con silenciador", relató el declarante a la magistrada especial.

Vargas Bories, según el testigo, siguió con su relato: "Anoche fileteamos a unos huevones y los fierros hay que pajearlos" (sic), asegura el testigo, quien explica que en la jerga de la CNI la última palabra significaba alterar el estriado de los cañones. Esto sirve para modificar las marcas que, al disparar, el ánima (la parte interna del cañón) le hace a las vainillas y a los proyectiles.

Las estrías son el rayado helicoidal que tienen los cañones de las armas -salvo las escopetas y los morteros-, que sirven para dar mayor precisión a las balas que tienen trayectoria tensa.

"A la vista del saco, yo ví un fusil AK, una ametralladora con silenciador marca HK SD2, una pistola CZ, una pistola Llama y una pistola Walther PPK, calibre 7.65 mm con silenciador", relató el declarante a la magistrada especial.

El ex agente se negó a la petición de Vargas Bories. "Estos fierros están calientes. Lo que quiere decir que habían sido usados recientemente", aseguró.

Declara que Vargas Bories "me insultó tratándome de traidor y, acto seguido, se fueron en el mismo vehículo, sin que volviera a verlos".

La noche del 8 de septiembre, al escuchar las noticias referidas a la muerte de José Carrasco, Abraham Muskablit, Eugenio Rivera y Gastón Vidaurrázaga a manos del autodenominado Comando 11 de Septiembre, el testigo las relacionó "en forma inmediata".

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