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Comité central de mañana será el más impredecible y enredado del último tiempo

PS: partido eje de la centroizquierda llega en el vacío político a su definición presidencial

por 31 marzo, 2017

PS: partido eje de la centroizquierda llega en el vacío político a su definición presidencial
Las opciones en juego mañana son aprobar el reglamento de la consulta del 23 y ratificar su realización, incorporar a ella nominalmente a Guillier y Lagos –pues Atria e Insulza ya están en esa papeleta– o, derechamente, bajar a los dos candidatos del partido, no realizar la consulta –asumiendo el costo político interno de esto– y dejar la elección del candidato del PS en manos del nuevo comité central, el que debe constituirse en quince días más con los nuevos integrantes elegidos en la interna realizada el 26 de marzo. Ese sería el plan B por el cual se está apostando y trabajando en las últimas horas.

Rara vez, y es posible que nunca en las últimas dos décadas, el PS se ha encontrado en una situación de incertidumbre total como la que atraviesa hoy. A veinticuatro horas del comité central en el que finalmente la colectividad debería escoger una ruta meridianamente clara a seguir, con miras a la carrera presidencial de noviembre, nadie en el partido –ni dirigentes ni parlamentarios, en ninguno de los lotes– se atreve a dar un pronóstico de lo que va a suceder mañana. Los apoyos internos a las opciones de Ricardo Lagos, Alejandro Guillier, José Miguel Insulza y Fernando Atria están absolutamente cruzados y atraviesan todas las corrientes internas, el dilema de botar o no la consulta ciudadana del 23 de abril e imponer una definición a mano alzada en la máxima instancia resolutiva divide a las huestes socialistas y, en este escenario, la falta de conducción política de la colectividad ha jugado un papel relevante en la confusión que impera.

El único punto en el que casi todos coinciden en el PS es en dudar absolutamente en la posibilidad de que en el comité central de mañana –que al igual que el de enero se realizará en la sede del Congreso en Santiago– se logre votar por un candidato.

“No existe el piso interno para algo así”, insistieron en la bancada de diputados. De este modo, las opciones a debatir son aprobar el reglamento de la consulta del 23 y ratificar su realización, incorporar a ella nominalmente a Guillier y Lagos –pues Atria e Insulza ya están dentro de esa papeleta– o, derechamente, bajar a los dos candidatos del partido, no realizar consulta –asumiendo el costo político interno de esto– y dejar la elección del candidato del PS en manos del nuevo comité central, el que debe constituirse en quince días más con los nuevos integrantes elegidos en la interna realizada el 26 de marzo. Ese sería el plan B que se baraja y por el cual se está trabajando en las últimas horas.

Las reuniones, conversaciones y operaciones de toda índole han estado a la orden del día esta semana, tratando de ordenar previamente el escenario interno en el PS, pero todas las jugadas hasta ahora se han caído con el correr de las jornadas. Si a principios de la semana se hablaba en el partido acerca de que la idea era bajar a Insulza, ofrecerle un cupo senatorial a cambio y así dejar sin efecto la consulta, ya el jueves las conversaciones formales apuntaban en otra dirección: ratificar la elección del 23, pero asegurando que en esa papeleta se incluyera a Lagos y Guillier.

La mesa directiva, que aún encabeza la senadora Isabel Allende, se reunirá hoy desde las 18:00 horas, precisamente para tratar de concordar una postura común, que no la tienen, para ver cómo enfrentan el comité central. A todo nivel en la tienda explicaron que las posiciones en la directiva están contrapuestas: el vicepresidente, Camilo Escalona, nunca ha ocultado su deseo de que sea el central el que nomine al candidato presidencial del partido; el secretario general, Pablo Velozo, está por cumplir con el mandato de los dos comités anteriores, que se apruebe el reglamento para la consulta y llevarla a cabo, mientras que Allende –aseguraron transversalmente en el partido– está muy complicada e indecisa, porque, si bien no cree en la viabilidad de una elección el 23 de abril, no quiere pagar los costos políticos de aparecer públicamente botando la alternativa.

Así, en el PS afirmaron que la timonel formalmente se alinearía con ratificar la consulta y dejar que sean otros los que se jueguen las fichas, operen y junten los votos del comité central para que este decida no realizarla, lo que sería parte de la conversación que tendrá la directiva esta mañana. “En ese escenario, el que tiene la llave y la capacidad para eso es Escalona, también Miguel Aguilera, pero sobre todo Escalona, es la clave”, sentenció un dirigente socialista.

Un indicio de ello lo dio el ex senador ayer en Radio Zero. Escalona dijo que “con una elección como la que se hizo el 26 de marzo, con un comité central que expira sus funciones, con uno que asume las nuevas, con un presidente saliente, con un presidente que corta las huinchas por asumir, con dos direcciones superpuestas, con la primaria ad portas, ¡era evidente que lo iba a rediscutir!”.

Efectivamente, en el comité central actual puede que no sean mayoría los que defienden la consulta, pero a nivel de base y de clima interno en el partido la decisión de cancelar el mecanismo puede generar un ruido no menor en las huestes socialistas, quizás no un quiebre, pero sí un estado de desorden y división compleja, que haría cuesta arriba el debut de Elizalde como conductor de la colectividad.

Es sabido que Escalona se ha jugado internamente por la opción de Lagos, pero no es el único. Parlamentarios como Marcelo Schilling y Carlos Montes son piezas claves del laguismo socialista. A pesar de los pronósticos adversos, no son pocos en el PS los que reconocen que el ex Mandatario tiene hoy una carta a su favor: los errores políticos que ha cometido Guillier en las últimas semanas han generado ruido entre los militantes que inicialmente lo respaldaban, en especial la crítica a la Presidenta Michelle Bachelet, la que fue muy mal evaluada en el partido, viniendo de un senador de la misma coalición oficialista. Ese clima ha hecho ganar terreno al ex Presidente, sumado a la tendencia a la baja que ya muestra el senador por Antofagasta en las encuestas, lo que ha puesto en duda si es efectivamente la mejor opción para competir en noviembre contra el abanderado de la derecha, Sebastián Piñera.

En ese escenario, Insulza públicamente ha defendido la consulta, golpeó la mesa, rechazó la oferta de un cupo senatorial y advirtió –el jueves en El Mercurio– que "si se quiere hacer una votación en el comité central para elegir al candidato presidencial del PS, por favor no me consideren”. Fue un poco más allá y agregó que: “Esto no es un acto de rebeldía ni mucho menos. Voy a seguir militando en el PS y voy a seguir haciendo política, estoy muy disponible, pero si la decisión no se toma de la manera que me dijeron a mí y a todo el país, yo no participo... Es bueno que la gente sea consultada y, segundo, se vería un partido que actúa de acuerdo con principios y no con conveniencias puramente dadas por las encuestas (…) el PS corre el riesgo de convertirse en un partido al servicio del candidato mejor posicionado, con el riesgo de que el mejor posicionado de pronto ya no esté tan posicionado".

Esas palabras del ex panzer coinciden con los relatos internos en el PS, que apuntan a que el ex canciller sería uno de los socialistas que cambió de opinión, que originalmente miraba con buenos ojos la opción de Guillier como la carta más competitiva y en la que no descartaba cumplir algún papel de colaboración posterior en su campaña. Sin embargo, afirman en la colectividad que las últimas semanas se le han escuchado varios comentarios cuestionando las habilidades políticas del parlamentario y dudando que tenga “el ancho” para ser abanderado presidencial de toda la coalición.

Mal cierre

Las razones de por qué el PS llegó a este punto son varias, de acuerdo a las distintas versiones en el partido. Hace meses que internamente muchos apuntan sus dardos hacia Allende, a sus falencias como líder política, que contribuyeron a la indefinición en la que se encuentra la tienda hoy, principalmente porque dilató en exceso la decisión de no ser abanderada, en circunstancias que internamente muchos sabían que nunca lo sería.

Pero además, afirman, no cumplió con el pacto tácito que tenía con Lagos –del que siempre se habló en el socialismo–, de no competir entre ellos, por lo que, al momento de las definiciones públicas, uno se comprometía a bajarse y apoyar al otro. El ex Jefe de Estado se lanzó a la piscina abiertamente en septiembre y la senadora no lo apoyó, demoró su decisión de bajarse e incluso dio señales públicas favorables a la chance de Guillier, que durante el último trimestre del 2016 aparecía como la carta más competitiva ante Piñera, ganaba terreno en las encuestas y adeptos en el socialismo. Ese punto va unido a la crítica permanente que hay sobre Allende respecto de cambiar de opinión constantemente, que no se quema y que eso ha alimentado la confusión.

El costo a pagar por bajar la consulta no es un antecedente menor en la ecuación. Este jueves, Allende lanzó formalmente su candidatura senatorial para la Quinta Región, junto a alcaldes, concejales y parlamentarios, no sin un dejo de preocupación y nerviosismo de su entorno –aseguraron en el PS–, debido a que veinticuatro horas antes circuló una carta pública de la dirección regional en Valparaíso, en la que se llamaba “al pueblo socialista” a respaldar el proceso democrático de la consulta del 23 de abril. El texto precisaba que “lamentamos profundamente las declaraciones de parte de la Mesa Directiva saliente, que busca revisar esta decisión el próximo 1 de abril. En particular, lamentamos las declaraciones y la escasa decisión que ha demostrado la presidenta de nuestro partido, Isabel Allende, para defender el proceso democrático”.

En el entorno de la timonel no solo preocupó la chance de que fuera emplazada públicamente en la actividad, sino que el riesgo que implica para las opciones de su campaña senatorial tener en contra a la militancia de la región, si la consulta no es ratificada.

Allende no es la única preocupada por los costos de bajar dicha consulta. En el PS afirman que el ex ministro Álvaro Elizalde –primera mayoría en las internas, con más de 5 mil 600 votos liderando la lista que obtuvo el 76% y, por tanto, el próximo timonel del partido– también está complicado con el punto, por lo que implicaría asumir la conducción de una colectividad fraccionada.

Efectivamente, en el comité central actual puede que no sean mayoría los que defienden la consulta, pero a nivel de base y de clima interno en el partido la decisión de cancelar el mecanismo puede generar un ruido no menor en las huestes socialistas, quizás no un quiebre, pero sí un estado de desorden y división compleja, que haría cuesta arriba el debut de Elizalde como conductor de la colectividad.

Mientras la mesa directiva aún esté reunida, cerca de las 11 de la mañana, el alcalde Gonzalo Durán y los diputados Maya Fernández y Osvaldo Andrade – cabezas de la otra lista que compitió en la interna PS y que obtuvo un 20,5% de los votos– harán un punto de prensa con el fin de presionar públicamente para que el comité central no deseche la consulta ciudadana en la que estén todos los candidatos. Una posición que en la colectividad comparten otras figuras, como los diputados Manuel Monsalve y Clemira Pacheco, el dirigente Fernando Krauss y, obviamente, Atria e Insulza.

El gran problema que tiene el PS es que, cualquiera sea el camino que asuma en materia presidencial, igual pagará costos y consecuencias. Entre los que cuestionan la realización de la consulta apelan al criterio de realidad, no le ven viabilidad insistir en un mecanismo que a estas alturas ya no tiene mucho sentido, que según algunos cálculos internos tendría una muy baja participación –en los peores pronósticos hablan entre 3 mil a 5 mil militantes–, lo que contrastaría groseramente con el proceso interno que se hizo el 26 de marzo, donde votaron casi 30 mil integrantes de la militancia.

Pero además no le ven sentido a sumar a Lagos y Guillier a un proceso que no será resolutivo para ninguno, ya que ni el ex Mandatario ni el senador se bajarán de sus candidaturas si pierden la consulta socialista.

Los que defienden el mecanismo apuntan a la necesidad de no saltarse ciertas normas para hacer política en estos tiempos, especialmente una forma más inclusiva, que consulte a las bases, que contribuya a movilizarlas y comprometerlas desde ya con miras a las primarias y la campaña parlamentaria.

Pero ninguna de las alternativas sobre la mesa es garantía para que el PS llegue a una salida meridianamente ordenada, que evite que los descontentos, de cualquier postura, se marginen de la ruta que se asuma institucionalmente y opten por otras opciones presidenciales más allá de las fronteras de la colectividad.

Así, dicen que si Guillier termina siendo el abanderado del PS, no sería de extrañar que muchos laguistas sigan con el ex Presidente e, incluso, se inclinen –de no llegar a las primarias o a primera vuelta– por la candidata DC, Carolina Goic. O, en su defecto, si es botada la consulta, se baja a Atria e Insulza y se proclama a Lagos a mano alzada, más de uno continuaría adelante con la chance del senador si sigue liderando las encuestas.

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