Cristóbal Acevedo, ex candidato a diputado por la DC: “Si nos concentramos en las disputas internas no va a ser necesario cerrar el partido, va a caer por su propio peso” - El Mostrador

jueves, 24 de mayo de 2018 Actualizado a las 10:01

Diversas voces han surgido después de la junta nacional de la colectividad

Cristóbal Acevedo, ex candidato a diputado por la DC: “Si nos concentramos en las disputas internas no va a ser necesario cerrar el partido, va a caer por su propio peso”

por 12 febrero, 2018

Cristóbal Acevedo, ex candidato a diputado por la DC: “Si nos concentramos en las disputas internas no va a ser necesario cerrar el partido, va a caer por su propio peso”
Acevedo se une a quienes piensan que si la Democracia Cristiana no hace un esfuerzo por replantear hacia dónde va su camino, podría desaparecer sin necesidad de que nadie le eche una palada de tierra. “No va a ser necesario un sepulturero, sino que va a caer en la irrelevancia política, que es prácticamente lo mismo que clausurar un partido y dar por finalizado el exitoso proyecto político que fue y que podría seguir siendo”, asegura.

Después de la junta nacional de la Democracia Cristiana, hay quienes han señalado que lo mejor sería cerrar las puertas del partido por fuera. El abogado y columnista Jorge Navarrete dijo que lo que viene ahora para la DC es un “penoso y triste desangramiento” y hay otros, que aún pertenecen a las filas de la colectividad, que tienen un diagnóstico similar. O la DC mira hacia dentro y vuelve a su eje o puede desaparecer por su propia fuerza.

Es lo que piensa Cristóbal Acevedo, ligado hace 15 años al partido. Fue presidente de Derecho de la PUC y ha sido encargado de formación en la tienda. También fue candidato a diputado por el distrito 11 en las últimas elecciones parlamentarias.

-¿Cómo viste la última junta y viviste la experiencia de que se fuera gente relevante –al menos en nombres– para el partido, como Mariana Aylwin?
-En la última junta nacional se vio con mucha nitidez uno de los principales problemas que sufre el partido, que es su  imposibilidad de perfilar ideas nítidas frente al país con claridad, de forma pacífica, sin que exista una disputa. También la imposibilidad de tener un diagnóstico crítico que se haga cargo del descontento social respecto a lo que han sido los avances, pero también los problemas, que subsisten en los últimos 30 años en el país. Por ejemplo, la imposibilidad que ha tenido el partido de plantear propuestas sociales avanzadas y concretas para solucionar problemas críticos como las pensiones, la infancia, la salud, la crisis del sistema carcelario, el problema con los inmigrantes, el tráfico de droga.

Es decir, todos los problemas donde existe marginalidad… ahí la Democracia Cristiana debería tener propuestas y creo que quienes intenten hacer un esfuerzo por revivir a la Concertación  se van a encontrar con un muro social, porque la valoración que quizás tienen del desarrollo político del país no es la mismao que tiene la gran mayoría de la sociedad, que ve que aun existen muchos problemas urgentes por resolver. Yo habría esperado de la junta nacional un intento serio por generar una convergencia socialcristiana, es decir, unir a los distintos sectores socialcristianos, que comparten nuestra identidad, en un proyecto común con identidad y liderazgos claros y jóvenes. Creo que esas dificultades que ha tenido la DC han llevado a que muchos dirigentes se desencanten y hayan renunciado al partido, por esta imposibilidad de generar ideas claras y porque, al mismo tiempo, la convivencia interna no acompaña al desarrollo de muchos dirigentes.

-¿Crees que la DC debió haber seguido un camino más solitario o incluso más en oposición también  al PC?
-No creo que la pregunta sea el Partido Comunista sí o el Partido Comunista no, la pregunta es cuál es nuestra identidad, y nuestra identidad histórica ha estado vinculada al socialcristianismo, a que por un lado nos hacemos cargo del descontento social que existe en el país y, al mismo tiempo, somos capaces de plantear propuestas avanzadas en materia social, que respondan a las grandes dificultades que hoy día subsisten después de 30 años de democracia y que aún persisten para el desarrollo social, que tiene que ver con  los focos de marginalidad que todavía existen. Esto no solo a nivel de infancia sino también a nivel adultos mayores, con pensiones miserables; a nivel de sistema de salud, donde muchas personas mueren en las filas esperando atención de salud. Es decir, donde existe marginalidad, ahí debieran estar las propuestas de la DC y, al mismo tiempo, nuestro problema no es solo política de alianza, sino de perfilar liderazgos jóvenes nítidos, que puedan plantearle respuestas al país con una identidad socialcristiana muy clara. Hoy, yo creo que la ciudadanía no espera una política de los consensos, espera poder deliberar frente a alternativas que se perfilan con mucha claridad respecto a lo que son.

"En la última junta nacional se vio con mucha nitidez uno de los principales problemas que sufre el partido, que es su  imposibilidad de perfilar ideas nítidas frente al país con claridad, de forma pacífica, sin que exista una disputa. También la imposibilidad de tener un diagnóstico crítico que se haga cargo del descontento social respecto a lo que han sido los avances, pero también los problemas, que subsisten en los últimos 30 años en el país".

-Hay quienes proponen que quizás la DC debería dar un paso al costado, ¿crees tú que eso podría ser un futuro probable para terminar un ciclo que comenzó hace varias décadas?
-El sentido político de la DC es defender sus ideas socialcristianas frente al país y hoy día una de sus principales dificultades es que está imposibilitada de decirle al país qué es lo que piensa . Y ahí es donde pierde la razón de ser de un partido político, cuando  no es capaz de decir qué es lo que piensa, y el electorado y el país castigan la indefinición, sobre todo en los tiempos actuales. Hoy día la sociedad reclama identidad, reclama claridad respecto a cuáles son los proyectos políticos que se le ofrecen al país.

Yo creo que debemos buscar una alternativa socialcristiana al interior del partido, pero también con otros que compartan nuestra identidad. Tiene que ver con hacerse cargo con problemas que dejamos pendientes en los últimos 30 años, como los problemas en materia de infancia, donde hay una altísima vulneración de derechos de los menores de edad; o en materia carcelaria, donde se vulneran los derechos de quienes están privados de libertad y nosotros no hemos dado una respuesta social, generando una verdadera bomba de tiempo en las cárceles del país. Frente a esos problemas es donde nosotros debemos tener una respuesta clara, nítida desde nuestra identidad socialcristiana, pero también haciéndonos cargo de un diagnóstico crítico de lo que han sido los últimos 30 años de desarrollo social del país. En la medida que tengamos esa claridad, la DC tiene sentido. Si es que nos concentramos en las disputas internas o en las diputas del poder por el poder, la DC no va a ser necesario cerrarla, va a decaer por su propio peso.

-¿Hay más gente que quizás está pensando que la DC debería cerrar sus puertas?
-Los diagnósticos han sido muy variados y las soluciones también. Yo creo que, en una convergencia socialcristiana, es decir, que con otras fuerzas que comparten su identidad socialcristiana, deben converger hacia un proyecto común y ese se debe plantear con mucha nitidez al país, liderado por gente joven, ojalá de 20 o 30 años, con arraigo en las bases sociales, haciéndose cargo en aquellas áreas donde hay exclusión social, que tome eso como su bandera de lucha y, al mismo tiempo con propuestas y con un diagnóstico claro respecto a lo que han sido los avances en los últimos 30 años, pero haciéndonos cargo de esos problemas que existen. Si la Democracia Cristiana no se plantea en esos términos, la DC va a decaer por la fuerza de los hechos. No va a ser necesario un sepulturero, sino que va a caer en la irrelevancia política, que es prácticamente lo mismo que clausurar un partido y dar por finalizado el exitoso proyecto político que fue y que podría seguir siendo. Más que hacer un ejercicio hacia la izquierda, la DC debe hacer un camino hacia su identidad.

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