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OPINIÓN

Luces y sombras en la Cancillería

por 1 mayo, 2018

Luces y sombras en la Cancillería
En la agenda de nuestra diplomacia hay ausencias muy grandes en estos días, como es el caso en el tema migratorio, que siendo multidimensional, ha sido encarado con firmeza desde el Ministerio del Interior y llama la atención el bajo perfil del Ministerio de Relaciones Exteriores, que debería ser un actor principal. Además, cuando Chile sale a jugar afuera tiene que pisar con confianza la cancha, dominar la pelota, no ayuda jugar con “parches” y a La Haya se viajó con el ex canciller Heraldo Muñoz y, a la Cumbre de Lima, con el ex canciller Alfredo Moreno.

Transcurridos dos meses de la nueva administración, la gestión de política exterior muestra claros y oscuros.

Las principales luces se concentran en la defensa de nuestros intereses nacionales ante la Corte de La Haya, todo el país fue testigo de la amplia unidad nacional en torno a nuestro alegato, así como de la firme decisión de defensa de nuestra soberanía.  Esto, que no es nuevo, permite avanzar dos sugerencias: ¿que hacemos después del juicio para no tener que soportar una demanda sobre limites en cada década? y mejoramos la composición de las delegaciones o las preparamos mejor.

Otra luz potente es que se asume el tema migratorio.  Fenómeno nuevo en nuestra historia reciente, se transformó en un desafío multidimensional para nuestro diario acontecer, desde adecuar servicios sociales hasta poner a prueba la tolerancia y el pluralismo, lo que es justo señalar, no solo lo provoca la presencia masiva de los inmigrantes en nuestra sociedad, sino que también se refleja en el trato a nuestros pueblos originarios. Por cierto, siendo el tema multidimensional, ha sido encarado con firmeza desde Interior y llama la atención el bajo perfil que en esta temática desarrolla nuestra Cancillería, siendo que debiera ser uno de los actores principales.

Así, las sombras tienen que ver con esto último, en que en la agenda de nuestra diplomacia hay ausencias muy grandes en estos días. Veamos.

 En el plano hemisférico y global, la administración de Donald Trump -rompiendo uno de sus pilares de política exterior- hoy despotrica contra el libre comercio y enarbola el proteccionismo,  amenaza con aranceles.  Esto va dirigido a la competencia china en especial, pero afecta a todos los que tenemos un modelo económico exportador.

No veo a ningún congresista norteamericano levantar la mano, a la hora de aprobar restricciones al comercio, para pedir excepciones a favor de Chile,  menos a un funcionario de la Casa Blanca.  Moraleja, no somos los objetivos de esta ola proteccionista, pero nos puede afectar al igual que a muchos otros países en el mundo.  Es nuestra oportunidad para levantar la voz y proponer caminos de solución, formar opinión multilateral, maniobrar diplomáticamente construyendo alianzas con europeos, mexicanos, brasileños, asiáticos, etc.

Eso es hacer política internacional, defender los intereses nacionales, como lo hicimos con el “TPP 11”.  

La migración no es solo un desafío en Chile, precisamente el que sea doméstico revela que somos parte de una problemática continental y global.  Por cierto, se agrava con la crisis venezolana, pero no se inicia con ella, lo que sucede es que los chilenos hemos construido una sociedad segura y una economía estable en estas ultimas décadas, que se transforma en atractiva para muchos. Eso está muy bien y de paso, rompe los provincianismos de quienes exageradamente tratan de mostrar que Chile es o estaba en las ruinas, si “Chilezuela” tuviese un asidero, ¿como se explica que tantos venezolanos nos elijan como segundo hogar?.

 Nuevamente, en este tema no se ve a la Cancillería ni a sus autoridades.

No veo a ningún congresista norteamericano levantar la mano, a la hora de aprobar restricciones al comercio, para pedir excepciones a favor de Chile,  menos a un funcionario de la Casa Blanca.  Moraleja, no somos los objetivos de esta ola proteccionista, pero nos puede afectar al igual que a muchos otros países en el mundo.  Es nuestra oportunidad para levantar la voz y proponer caminos de solución, formar opinión multilateral, maniobrar diplomáticamente construyendo alianzas con europeos, mexicanos, brasileños, asiáticos, etc.

En el posicionamiento regional también hay luces y sombras. La presencia en Buenos Aires y Brasilia es parte de nuestra ingeniería diplomática y sobre la base de la continuidad estratégica, que es lo que da frutos a largo plazo, tomemos nota que en sus declaraciones el canciller brasileño usa la expresión de “convergencia en la diversidad” que surgiese desde lo mas profundo de nuestra diplomacia.

La Cumbre de las Américas, al bajarse su principal promotor y lograr los peruanos salvar la crisis de PPK, pasó a mostrar el nivel del multilateralismo regional, muy bajo para ser diplomático.  Unasur esta en estado de coma desde hace mucho, a ratos un monumento al idealismo -crear una ciudadanía común, una defensa común, parlamento común, etc. - y en otros, un monumento al ideologismo.

Es lamentable el nivel del multilateralismo regional, pero su principal costo es que nos priva de mecanismos colectivos con capacidad para enfrentar nuestros desafíos.  Por cierto, no es un problema de pesos mas o pesos menos, el multilateralismo esta en su momento más bajo y su solución no depende de nuestros esfuerzos exclusivos, pero cuando un problema no tiene solución, al menos, podemos asumir la política de no agravarlo.

Las formas también importan en diplomacia (veamos el magistral ejemplo que nos dieron los coreanos) y no me refiero a la designación de embajadores, que es un tema a mi juicio menor y estacional, pero cuando Chile sale a jugar afuera tiene que pisar con confianza la cancha, dominar la pelota, no ayuda jugar con “parches” y  a La Haya se viajó con el ex canciller Heraldo Muñoz y, a la Cumbre de Lima, con el ex canciller Alfredo Moreno.

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