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Los rudos días de Heraldo: su complejo aterrizaje como timonel del PPD

por 11 julio, 2018

Los rudos días de Heraldo: su complejo aterrizaje como timonel del PPD
El ritual oficial es el 27 de julio, pero en la práctica ya está instalado -en la oficina y con su equipo de trabajo- como presidente del PPD. Su debut no ha estado exento de críticas, tanto por su inexperiencia en las aguas de la política partidista como por el hecho de que no ha logrado sacarse el traje de canciller, cargo en el que roncaba a sus anchas. "Tiene que bajar del Olimpo", confesaron en la colectividad.
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El aterrizaje del excanciller Heraldo Muñoz como nuevo presidente del PPD no ha sido fácil, sino más bien pedregoso. Al ministro con mayor aprobación del gobierno de la expresidenta Michelle Bachelet, uno de los más avezados en el campo de la política exterior, aplaudido por moros y cristianos en esas lides, ya le pasaron algunas facturas internas en su colectividad por la inexperiencia que ha demostrado para manejarse en la política partidista coyuntural. Ya le hicieron saber que en su nuevo cargo no puede roncar como lo hacía a sus anchas en la elegante oficina de Teatinos 180.

Por primera vez en diez años, se llegó a la elección interna del PPD con tres listas en competencia, lo que daba cuenta de las profundas fisuras y fuertes cuestionamientos cruzados en el seno de la colectividad, agudizadas tras la derrota electoral en la elección parlamentaria de noviembre, cuando el partido redujo sustantivamente su peso político, quedando a años luz del liderazgo de antaño. En ese clima, en su momento causó bastante ruido y acrecentó las desconfianzas en las huestes PPD el hecho de que la opción de Heraldo Muñoz surgiera, después de que el propio senador Guido Girardi -fuertemente cuestionado por el laguismo y el sector de Felipe Harboe-, junto a su par Jaime Quintana y el saliente timonel, Gonzalo Navarrete, fueran a tocar la puerta del excanciller para convencerlo.

Si bien el ritual en que Muñoz asuma la presidencia PPD recién se concretará el 27 de julio, en la práctica ya se encuentra instalado, desde el 3 de julio, junto a su equipo de trabajo en la oficina de la casona de calle Santo Domingo, por ende, está ejerciendo sus labores de conductor de la colectividad.

El muro infranqueable

Tras las elecciones, en el partido se generó un distanciamiento sustantivo entre la bancada de senadores, quienes se han transformado en el centro de poder de la colectividad, y los ocho diputados que tiene hoy el PPD, por ser vistos -dijeron en la colectividad- como un espacio “con densidad política igual a cero”. Ahí Muñoz tiene un primer conflicto que le amarga el debut como timonel.

El miércoles 4 de julio no fue una buena jornada para la oposición. Ese día sus parlamentarios hicieron gala de las fisuras políticas entre los exsocios de la Nueva Mayoría, con la votación dividida en el Senado -la DC y parte del PPD alineados con el gobierno y la derecha- que permitió el piso de 29 votos que requería la propuesta presidencial para que ascendiera a la Corte Suprema la abogada conservadora Ángela Vivanco.

De Muñoz se espera mucho, señalaron parlamentarios PPD, pero algunos ya arriscaron la nariz por considerar que partió como caballo inglés (con su triunfo del 57, 3% de los votos en la interna), pero que desde entonces se habría desinflado. Incluso entre quienes optan por darle tiempo a la instalación del nuevo timonel y apuestan por sus habilidades políticas, reconocen que hasta ahora su mayor debilidad ha sido que "no se saca el traje de canciller, no se ha despercudido de ese papel y eso le juega en contra, tiene que bajar del Olimpo".

Ese mismo día, el nuevo timonel del PPD tenía concertada una cita con la bancada de diputados, en momentos en que todo sucedía a unos metros, en el Senado, lo que generó opiniones cruzadas y cuestionamientos internos sobre el flamante presidente. Mientras algunos parlamentarios aseguran que sí conversó con ellos, “pero que no se involucró,” otros lo critican por no hacer "la pega de un presidente de partido”, es decir, llamar uno por uno a sus senadores para aunar criterios, evitar divisiones y ordenar la casa en esas horas claves.

Si bien este "acuerdo" con el gobierno para apoyar a Vivanco estaba concertado antes de la asunción de Muñoz, razón por la que los defensores del timonel consideran erróneo responsabilizarlo, otros en el PPD ponen el foco en que su nuevo presidente sí quiso incidir, pero que lo pararon en seco en el Senado para hacerle saber que la decisión ya estaba tomada, que ese no era su terreno.

“Ni si quiera lo he visto”, responde uno de los senadores PPD al ser consultado por su evaluación de Muñoz aquel día en Valparaíso y asegura que el tema pasa porque “aún le falta conocer la dinámica, tiene que aprender”.

La visión del propio Heraldo Muñoz no coincide mucho con la de algunos de los senadores de su partido, cuando señala que “hubo mucha comunicación vía telefónica” ese complejo día. El timonel PPD señaló a El Mostrador que su relación con la bancada de senadores “es muy buena, y que esta se construyó siendo ministro”, punto al que añadió como prueba el haber sido invitado a almorzar por dicha bancada, situación que algunos de sus miembros desmienten.

Muñoz destacó la reciente decisión de su mesa directiva de incorporar a la reunión de todos los lunes a los jefes de bancada tanto de la Cámara de Diputados como del Senado, con lo cual apuesta a que "mejorará el grado de fiato”.

Más allá de sus buenas intenciones, el debut de Heraldo Muñoz ha sido con un poder interno que está lejos de asentarse y fue, nuevamente en el Senado, donde le hicieron abrir los ojos a la realidad partidista en la que se metió.

La última de las jugadas que dejó off side al actual presidente de la colectividad fue la que se llevó a cabo el domingo 8, en horas de la tarde en la casa del ministro del Interior, Andrés Chadwick, cuando el hombre de confianza del Presidente Sebastián Piñera convocó a una reunión a diferentes rostros de la oposición, senadores, para acercar posiciones tras los choques públicos con el Mandatario.

En representación del PPD asistió Girardi, dicen, en su calidad de subjefe de la bancada, pero internamente en el partido hacen una lectura mucho más cruda: “esta maniobra buscó de parte de La Moneda notificar tanto a Álvaro Elizalde como a Muñoz, que no están considerados en la cocina, ninguneando a ambos”. Para La Moneda, el poder político de la oposición está en la Cámara Alta, no en las directivas de los partidos.

Si bien hay quienes consideran que “Heraldo vive aún la luna de miel” y que su capacidad se medirá en cómo es capaz de unir al partido, lo concreto es que debe navegar por aguas complejas, en un escenario en que ya quedó claro que la bancada de senadores “no está dispuesta a ser sometida a una decisión de la nueva directiva”.

De Muñoz se espera mucho, señalaron parlamentarios PPD, pero algunos ya arriscaron la nariz por considerar que partió como caballo inglés (con su triunfo del 57, 3% de los votos en la interna), pero que desde entonces se habría desinflado. Incluso entre quienes optan por darle tiempo a la instalación del nuevo timonel y apuestan por sus habilidades políticas, reconocen que hasta ahora su mayor debilidad ha sido que "no se saca el traje de canciller, no se ha despercudido de ese papel y eso le juega en contra, tiene que bajar del Olimpo".

 

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