Martes, 27 de septiembre de 2016Actualizado a las 00:38

Escalona y su negativa a ser embajador

por 18 marzo 2014

Escalona y su negativa a ser embajador
En ocasiones, las embajadas son una forma de “compensar” a distintas figuras políticas que quedaron fuera de la primera fila política, porque perdieron sus escaños parlamentarios o no entraron en “la foto” de los principales nombramientos del gabinete. Se sabe que en el mundo del PS fue tema ver qué se hacía con Escalona, y esta claramente fue considerada una opción. Sin embargo, cuentan en el oficialismo que su respuesta fue contundente a la hora de rechazar la idea y ha sido comentario obligado: “No estoy para que me jubilen, las peleas se dan aquí".

En estos días la Cancillería está definiendo los nombres de distintos embajadores, varios de ellos –como es propio en todos los gobiernos- nombramientos de carácter cien por ciento políticos, como el caso del ex senador PS, Jaime Gazmuri, quien fue designado en Brasil.

Las embajadas claves por lo general son entregadas a personas de confianza política del gobierno de turno, con experiencia o manejo en el tema internacional. Pero también en muchas ocasiones son una forma de “compensar” a distintas figuras políticas que quedaron fuera de la primera fila política, porque perdieron sus escaños parlamentarios o no entraron en “la foto” de los principales nombramientos del gabinete.

Desde que perdió en noviembre el cupo senatorial en la VIII Costa, se señaló en el bacheletismo que la fórmula ideal para el ex factótum del PS, Camilo Escalona, era ser designado en una buena embajada política. Una plataforma idea para “refrescarse” y “sanar las heridas” políticas de los últimos años, por su distancia con la Presidenta Michelle Bachelet.

No pasó desapercibida la ronda de entrevistas y declaraciones que hizo Escalona en los días que tuvo que dejar su escaño en la Cámara Alta. No solo se lamentó por salir del Congreso, sino que también por el hecho que Bachelet no lo llamara para conformar el gabinete como uno de sus ministros, acusando incluso que hubo un veto en su contra al interior desde las redes sociales.

Se sabe que en el mundo del PS fue tema ver qué se hacía con Escalona, que se le podía ofrecer después que no sonó su teléfono para el gabinete. Así, algunos sondearon efectivamente la disposición del ex senador para aceptar la embajada de Argentina o de Perú. Una idea, explican que no fue mandatada por la Presidenta Bachelet, pero que apuntó a ganar tiempo si es que había receptividad.

Cuentan en el oficialismo que la respuesta de Escalona fue contundente a la hora de rechazar la idea y ha sido comentario obligado: “No estoy para que me jubilen, las peleas se dan aquí”, aseguran varias fuentes consultadas que habría sido lo que dijo el senador.

Que habría añadido el mensaje que no se les ocurriera ni pusieran su nombre en la lista de embajadores, para no tener que decirle que no a la Mandataria.

Es que no solo para el ex timonel PS irse de embajador es una forma de jubilación política, obligada para algunos, voluntaria para otros, pero un retiro de las pistas, de los círculos de poder y decisión. En el mundo político las embajadas son vistas como “una salida digna” cuando alguien queda fuera.

Así, Escalona se mantiene en Chile, debería  quedarse en el Instituto Igualdad – el think tank del PS- y de ahí prepararse para las internas del partido el próximo año, donde –coinciden todos- irá una vez más por la presidencia de la colectividad.

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