8 de Enero de 2010
Cuando conocí a Pato Navia
Envidias chilensis, desparpajos insolentes para enterrarlo en el más odioso desprestigio. Hubiera querido que aquella lista hubiera reconocido sin caer en la insolencia ortodoxa que uno de sus integrantes había llegado a un nivel importante en Chile. No sólo creando opinión pública, sino también instalándose en un nivel privilegiado, siendo aún muy joven, donde presidentes y candidatos a presidentes le Chile le piden su opinión.
º







Comentarios