14 de Enero de 2010
Marco por Marco
Después de tanto pregonar una supuesta pureza de la que siempre careció, Marco terminó cayendo en sus propias trampas: dicen que no hay peor mentiroso que quien cree sus propias mentiras. Así, su campaña presidencial no será más que un bonito recuerdo para quienes fueron sus partidarios, y uno pésimo para Eduardo Frei. Para todo el resto, caerá simplemente en el olvido.
º







Comentarios