12 de Febrero de 2010
La apuesta del gabinete
Piñera debiera cuidarse, aunque fuera sólo desde un punto de vista táctico, de que su gobierno se parezca mucho a un club de amigos, pues la sola imagen resulta dañina. No se trata de hacer un gabinete representativo, pues no es ésa su función, pero tampoco se puede caer en el vicio opuesto de recurrir siempre al mismo círculo cerrado, al que la mayoría de los chilenos no tiene acceso.
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