28 de Noviembre de 2011
Krassnoff: la porfiada memoria
En los sórdidos pasillos de Villa Grimaldi aprendí a distinguir las sombras de las víctimas, los singulares ladridos de los perros y los frenazos de los vehículos que descargaban su siniestro botín de maltratados seres humanos en el patio. Entre las voces de los guardias y los furiosos ladridos de los perros, las órdenes de vida o muerte del soberbio y sanguinario Miguel Krassnoff sembraban el terror entre los detenidos.
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