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Columnas

9 de mayo de 2012

Parisi: el economista del pueblo

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Gerente de Asuntos Públicos Imaginacción Consultores

El sábado pasado La Tercera publicó una más de las encuestas sobre candidatos presidenciales que nos bombardearán durante el año 2012. La poca popularidad del Presidente y la pugna entre los tres ministros presidenciables del gabinete adelantaron ya la campaña y no hay fuerza que pueda detenerla.

La mencionada encuesta tiene mucha información sobre la que vale la pena reflexionar, pero hay un golpe noticioso: el fenómeno Parisi, que alcanzó un 5 por ciento de intención de voto (si la elección fuera el próximo domingo), posicionándose como el quinto en la lista. Lo que partió como un trascendido, con una invitación a primarias on line a Marco Enríquez, que este desechó, se puede convertir en el fenómeno de esta campaña. Es emblemático que el origen de su candidatura haya sido desafiar a quien tenía el título de desafiante. Y más curioso aún es que la respuesta de MEO fue muy parecida a la que él recibió en su momento cuando exigió primarias e inclusión. Minimizar a un retador es hacerle un regalo, como el que recibió en su momento Enríquez-Ominami de Escalona.

Franco Parisi y su hermano y socio Antonino, han elegido las redes sociales, canales alternativos con programación dedicada a los jóvenes, la radio, las charlas directas, los grupos regionales de discusión de programas e ideas y esa catedral de la pachanga llamada Morandé con Compañía. Y han evitado escribir largas columnas en La Segunda con olor a complacencia y ñoñería.

Parisi no ha tenido mayor presencia en los medios tradicionales. Algunos de los lanzamientos de los candidatos, con amplia presencia en los medios tradicionalmente leídos por la élite, han sido un completo fracaso, como muestra esta encuesta.

Franco Parisi y su hermano y socio Antonino, han elegido las redes sociales, canales alternativos con programación dedicada a los jóvenes, la radio, las charlas directas, los grupos regionales de discusión de programas e ideas y esa catedral de la pachanga llamada Morandé con Compañía. Y han evitado escribir largas columnas en La Segunda con olor a complacencia y ñoñería.

¿Cuál ha sido su éxito? Primero su concepto de que “Chile está forrado”, cuña perfecta para referirse de la misma manera a la desigualdad y a los defectos de nuestra economía liberal, pero poco favorable a los mercados abiertos. Su explicación simple de los problemas de contingencia como la educación o la crisis de Aysén a muchos les ha hecho sentido. Lo mismo el caso La Polar, donde el académico convertido en candidato explicó con conceptos simples el ardid para realizar una expoliación económica de proporciones. Y todo con una noción del espectáculo y un humor escaso en nuestra clase política, en especial en aquellos que quieren desafiar las marcas ya establecidas como Bachelet o Golborne.

Parisi, pese a sus pergaminos, que incluyen una larga carrera académica y la pertenencia al renombrado Grupo de Política Monetaria, ha decidido salirse no solamente del tradicional oligopolio de los partidos, sino del lenguaje de los economistas, que suele despertar desconfianza en la gente.

De hecho, lo que vende el economista no es su amplio currículum, sino sus conceptos y hace suya muchas de las desconfianzas de los ciudadanos en el modelo. En estos se incluyen desde el precio que pagan cuando cancelan la cuota de la tarjeta de crédito a los verdaderos costos de la educación y el real alcance de la reforma tributaria, entre otros asuntos económicos. En los propios círculos donde andaba antiguamente Parisi, lo han tachado de populista y de mediatizar temas de discusión complejos, incluso de promover la lucha de clases. De lo que no se dan cuenta es que esa es justamente la clave del éxito político. No es casualidad que el movimiento social de Aysén, que maltrató a cuánto político quiso sacarse una foto con ellos, recibió como héroes a los hermanos Parisi, y se fotografiaron con el ejemplar de La Tercera que mostraba la irrupción en la carrera del economista del Pueblo.

Algunos incrédulos lo han comparado con Farkas, que llegó a alcanzar un 7% y no creció más. Pero el blondo y ruliento empresario, que en su estilo también decía conceptos similares, si no creció más es porque no siguió en carrera. Pero sí lo hizo Marco, quien en su momento representó en la gente preguntas similares a las que hace hoy Parisi.

¿Se repetirá la historia? Lo más seguro que así sea. Una manera de predecirlo es el voto de rechazo que tienen los candidatos que están en carrera.

Todos ellos, con excepción de Golborne y Bachelet, alcanzaron niveles superiores a un 50 por ciento. Es probable que hayan heredado los bajos niveles de popularidad de la clase política, pues en muchos de sus discursos, tras aparente consignas de renovación, en el fondo hay más de lo mismo. Bajar ese indicador es mucho más difícil que subir puntos, por lo que Parisi tiene espacio para seguir capitalizando y convertirse en el fenómeno que en su momento fue MEO.

Por cierto, un análisis más fino de las razones del éxito de Bachelet y Golborne también tienen que ver con su despegue definitivo de la crisis de las instituciones políticas.

La propia coyuntura económica de un precio de cobre alto, la evidencia palpable de la desigualdad, manifestada en la fuerza del movimiento estudiantil, los reclamos contra las empresas y la discusión tributaria crean un espacio en la opinión pública único para la aparición de Parisi. De la misma manera que las imperfecciones de nuestro sistema político fueron el caldo de cultivo de la popularidad de MEO, las de nuestro sistema económico pueden catapultar a Parisi como una nueva fuerza en esta campaña.

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