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Columnas

12 de diciembre de 2012

Freirina: la coartada del desempleo ya no sirve

La ministra Evelyn Matthei es un libro abierto. Lo dice todo. No se guarda nada. Por eso escucharla siempre es útil, porque de una manera franca y simplota, revela cómo piensan quienes han tomado las decisiones importantes los últimos 22 años.

Lo que acaba de decir la Matthei acerca del desempleo que provocará el cierre definitivo de la planta en Freirina, ha sido moneda común entre nuestros políticos, los de acá y los de allá, los de gobierno y oposición, los del Congreso y los de los ministerios. Así, ya que no pueden decir que aceptan que para las empresas todo vale con tal de obtener ganancias, el discurso ha sido: “Todo vale para combatir el desempleo, y la mejor forma de hacerlo es dejar que las empresas progresen, porque ellas necesitan trabajadores”. O sea, lo presentan como un asunto de lógica elemental: con más incentivos para las empresas, se generará más empleo. Punto.

Así las cosas, asuntos públicos difíciles de resolver, se han enfrentado en Chile con la seguridad que da el aplicar receta: ¿Más protección laboral? No, porque las empresas que no puedan proteger a sus empleados deberán cerrar y eso, ya se sabe, provocará desempleo. ¿Más impuestos a la ganancia empresarial? ¿y si con eso se destruyen empleos? ¿Proteger el medio ambiente? No, no vaya a ser cosa que con eso, empresas decidan emigrar y se terminen valiosos empleos. ¿Y si aumentamos las multas por infracciones laborales? Eso podría costarnos varios empleos… En fin, a todo lo que aumente responsabilidades empresariales, oponga la amenaza del desempleo y tendrá un buen resumen de todo lo que se ha hecho y lo que no se ha hecho, estos últimos 22 años.

Lo increíble; lo realmente irritante, es que el problema del desempleo, a nuestros políticos y a las autoridades, en realidad no les ha importado. No tenemos una política fiscal, ni de fomento económico, monetaria ni crediticia que promuevan el empleo.

Lo increíble; lo realmente irritante, es que el problema del desempleo, a nuestros políticos y a las autoridades, en realidad no les ha importado. No tenemos una política fiscal, ni de fomento económico, monetaria ni crediticia que promuevan el empleo. ¿Cuáles son las políticas de inversión pública que promueven empleos sustentables? ¿Por qué el desempleo no está dentro de las preocupaciones del Banco Central? ¿Por qué no hemos hecho nada para contener la concentración económica, que elimina empleos dramáticamente? ¡¡Enójese ministra!! ¿Cómo es posible que estemos creciendo a niveles sorprendentes y no mejore la calidad de los empleos, la mayoría de los cuales, sobre todo los que se han generado recientemente al calor de la expansión económica, son inestables, inseguros y mal remunerados? ¡Grite ministra!

Pongámonos serios: existiendo una batería de instrumentos que podrían tener impacto directo en el empleo, probados y reprobados en la experiencia internacional, los últimos 22 años sólo nos hemos concentrado en el medio menos adecuado para ello: relajar las obligaciones empresariales para que, a medida que ellas acumulan ganancia, vayan generando los mediocres empleos que suelen ofrecer, que no son, ni con mucho, envidiables, ni permiten realmente prosperar. Eso ha sido puro y simple neoliberalismo, a palo seco, sin vergüenza, y que sólo ha servido para que grandísimas empresas como Agrosuper, amasen inmensas fortunas, sin dar casi nada a cambio: sin pagar impuestos que merezcan ese nombre, indiferentes al daño ambiental que provoquen y sin retribuir salarios decentes a sus trabajadores.

Digámoslo de una vez: la coartada del desempleo ya no sirve para justificar las enormes injusticias y los desleales comportamientos empresariales. Ministra: el mal olor no sólo se siente en Freirina. Está por todo Chile. ¿O es que no lo siente?

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