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4 de diciembre de 2009

Cumbre climática se inicia el próximo lunes

La débil postura de Chile rumbo a Copenhague

Un discurso adecuado, conciliador y poco audaz. Así podría calificarse la postura del país en el emblemático encuentro. El principal rol de Chile, según anunció el viernes la ministra de Medio Ambiente, Ana Lya Uriarte, será el de mediador entre los países desarrollados y los que están en vías de serlo.

En medio de las expectativas por el grupo en el que debutará Chile en el próximo Mundial de Sudáfrica 2010, el anuncio sobre la posición que jugará el país en la próxima Cumbre Climática COP 15 en Copenhague, pasó más o menos desapercibido.

A nivel mundial ya se habla de que el éxito o fracaso de este encuentro, que se ha tambaleado en las últimas semanas por las posturas de Estados Unidos y China, será clave para la humanidad en las próximas décadas.

Por eso, entre el 7 y el 18 de diciembre delegaciones de todo el orbe se reunirán a negociar e intentarán al menos sentar las bases para lograr acuerdos políticos vinculantes que permitan enfrentar el temido Cambio Climático.

El rol de Chile en este estratégico encuentro, será el de  mediador o “bisagra”. Así lo anunció la ministra de Medio Ambiente, Ana Lya Uriarte, que explicó que, el país podrá actuar como tal porque tiene prácticamente el ingreso concretado a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), al mismo tiempo no está en vías de desarrollo y en consecuencia pertenece al Grupo de los 77 (G-77) + China.

“Tiene lo mejor de los dos mundos en experiencia para la negociación y eso permite que haga sintonía y logre articular acuerdos con los países en vías de desarrollo y que utilice un mismo leguaje con países desarrollados”.

“Para el próximo mundial de fútbol no teníamos opción de ser cabeza de serie, pero para el tema de Cambio Climático en el grupo sudamericano teníamos toda la opción de serlo. Sin embargo dejamos que Brasil tomara la delantera de nuevo”, aseguró el ex gerente del Aire, Marcelo Mena.

No se comprometió la reducción de emisiones de carbono, ya que Uriarte explicó que “vamos a Coppenhage con un planteamiento que tiene que ver con nuestras acciones tempranas: la ley de Energías Renovables No Convencionales (ERNC) y la Eficiencia Energética constituyen una forma de cambiar la manera en que veníamos haciendo política en el orden energético y esto tiene impactos en las cifras de emisión de Gases de Efecto Invernadero (GEI). Las cifras se manejan en Copenhague en el momento de la negociación”.

La ministra señaló que Chile considera indispensable que los países desarrollados asuman su responsabilidad histórica comprometiendo reducción de emisiones, además de contribuir al financiamiento de los países en desarrollo para impulsar acciones de adaptación y mitigación.

Esto no quita la necesidad de que las naciones en vías de desarrollo, como la nuestra, también contribuyan. Para ello, el Gobierno apoya realizar acciones nacionales apropiadas de mitigación (Namas), que serán voluntarias y dependerán de la medida de las posibilidades de cada país.

“Si estas recibieran financiamiento por parte de los países desarrollados para efectos de la mitigación podrían verse reforzadas, transformarse en más ambiciosas y en obligatorias y asumiendo características que se definieron en Bali para la transparencia de la información internacional: acciones reportables, medibles y verificables”, aseguró Uriarte.

Del montón no más

Para el ex gerente del Aire y actual director de la carrera de Ingeniería Ambiental de la Universidad Andrés Bello, Marcelo Mena, el rol que jugará el país en Copenhague “es débil, porque no aprovecha la sinergia entre política pública de contaminación atmosférica local, que está implementando la Conama, con políticas globales”.

“Para el próximo mundial de fútbol no teníamos opción de ser cabeza de serie, pero para el tema de Cambio Climático en el grupo sudamericano teníamos toda la opción de serlo. Sin embargo dejamos que Brasil tomara la delantera de nuevo”, señala el académico, refiriéndose al liderazgo que han asumido Brasil y México con miras a Copenhague.

Por eso, explica Mena, “estamos en el mismo nivel en que nos sortearon para  Sudáfrica 2010, la banda 3. O sea del montón no más”.

Al respecto, la Coordinadora del programa de Medio Ambiente de Fundación Terram, Paola Vasconi, opina que “estamos con un discurso adecuado, conciliador y poco audaz. Podría ser más concreto”.

“Tomando en cuenta los liderazgos a nivel regional de Brasil y México, para Chile es difícil potenciar su liderazgo internacional en estos temas. Por eso sería interesante que se invirtiera más en ERNC; porque podría ser un hito que marcara liderazgo y no sólo un discurso adecuado que se suma a los otros”.