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18 de diciembre de 2009

Resultado parlamentario es la gota que rebalsó el vaso en RN

El piñerismo va por la cabeza de Carlos Larraín

Hace rato que un sector de la tienda se cansó de tener que agachar el moño ante su timonel para no afectar la campaña presidencial. Pero ahora sienten que tienen asegurado el triunfo y creen que llegó la hora de renovar la dirigencia. Sobre todo porque en el escenario que avizoran para el próximo año, Larraín podría convertirse en un dolor de cabeza aún mayor. Quien más suena para enfrentarlo es el diputado Cristián Monckeberg.

Envidia, y no de la sana, causó en sus socios de Renovación Nacional el apoteósico evento realizado por la UDI para festejar a sus 40 diputados electos. Ironías de la vida… al frente, el timonel de RN Carlos Larraín organizó una función circense con similar propósito, aunque gran parte de su tienda tiene la firme convicción de que no hay nada que celebrar.

Porque aunque la colectividad disminuyó de 20 a 18 diputados, que podría no ser mucho, lo que más pesa es que se perdieron siete que estaban en ejercicio y que pasaron a manos gremialistas. A eso no le encuentran ninguna gracia. Y para los detractores del polémico timonel “este es el momento de pasarle la cuenta”. ¡Ahora o nunca! Es el grito de guerra que corre en sordina por los pasillos de la casona de Antonio Varas. ¿El objetivo? Pasar por la guillotina a su máximo dirigente.

Nadie puede entender cómo hizo Larraín para que la bancada se redujera, pese a contar entre sus filas al más probable Presidente de Chile. Sebastián Piñera obtuvo un 44,5 por ciento y de eso nada chorreó hacia su partido. A diferencia de lo que pasó con el fenómeno de Joaquín Lavín en la UDI  en elecciones anteriores, donde la bancada fue creciendo paralelamente a su abanderado, hasta que tomó vuelo propio.

Responsabilidad política

Y así como en el gremialismo no puede ser completa la alegría con la derrota del ex alcalde; el triunfo de Francisco Chahuán en RN no alcanza para aplacar la desazón provocada por la mala performance en materia de diputados. La responsabilidad política, dice una fuente del partido, la debe asumir el presidente. “Explicaciones puede haber muchas y también análisis. Pero “al final del día, Larraín tiene que asumir que algo se hizo mal, para llegar al extremo de que mientras el candidato presidencial sube como avión, la bancada suene como guatapique”.

Una de las cosas que habría provocado los deficientes resultados es la forma cómo se designaron los candidatos. Una fuente del partido recuerda que la comisión encargada de buscar a los aspirantes “estaba tomada por Larraín y su gente y costaba mucho que se abrieran a propuestas distintas a las que ellos hacían. Ahí, bajo la atenta vigilancia de Larraín, se tomaron muchas malas decisiones”.

“La tarea de sacarlo de la presidencia no será fácil”, admite un disidente tan seguro de que Piñera llegará a La Moneda, que añade que “para sacárnoslo de encima, vamos a tener que mandarlo de embajador a alguna parte”.

Además de Chahuán, el timonel se la jugó por Catalina Parot en lugar de Pedro Pablo Álvarez-Salamanca hijo en Constitución. Y este último optó por postular en el cupo de la UDI, en el que resultó electo. En Concepción colocó al vicepresidente de la tienda Claudio Eguiluz, quien “en ningún momento de la campaña tuvo posibilidad alguna de ser elegido”, aseguran en el piñerismo. En San Fernando insistió con su mano derecha Rodrigo Montt Swett, quien en esta elección sacó aún menos votación que en la del 2005. Lo intentó con el novato Juan José Bruna en Rancagua, entre otros, pero nada.

Así y todo resulta difícil dividir la bancada entre larrainistas y disidentes. Porque según un diputado, el timonel “ha puesto lucas, por aquí y por allá, en hartas candidaturas y eso lo hace justamente para amarrar a la gente”. Pero en una rápida cuenta, de los siete legisladores nuevos de RN, sólo dos podrían ser considerados suyos, advierte un parlamentario. De hecho, en la actual bancada podría tener de su lado a 10 diputados en el mejor de los casos y en la que asumirá en marzo a ocho, dice un legislador.

En el Senado actual tendría tres aliados seguros y en el electo podría a llegar a tener cuatro, dice un legislador que recuerda el apoyo que, pese a las múltiples disputas internas que tuvieron en el partido, dio a Lily Pérez en su campaña senatorial.

Relaciones peligrosas

Pero éste es sólo un elemento que se suma a un escenario de oposición interna que Larraín viene enfrentando desde el inicio de su segunda administración. La situación se profundizó durante la campaña presidencial y parlamentaria. Si bien en medio de ese proceso todos evitaron hacer pública su molestia, cada cierto tiempo alguien manifestaba sus críticas no sólo a la forma como conduce el partido, sino principalmente a su mala relación con el comando presidencial, lo que hace su salida más apremiante.

Ello, porque en más de una oportunidad el timonel puso en evidencia sonadamente su desacuerdo con algunas posturas valóricas del empresario –píldora del día después o aparición de homosexuales en la franja, por nombrar algunas-. Sin mencionar fuertes altercados que se produjeron no sólo entre Larraín y Piñera –se dice que el último fue la víspera de la elección presidencial-, sino también con el coordinador general de la campaña, Rodrigo Hinzpeter.

En la disidencia de RN sostienen que “no es un tema personal en contra de Larraín, de sacarlo porque sí, sino que en el fondo está la necesidad del recambio dirigencial y generacional que se tiene que producir en el partido” y que el presidente no debería insistir en “apernarse” en el cargo sólo por una injustificada “ansia de poder”.

Este recambio se hace más urgente dada la convicción que existe en Renovación de que Piñera llegará a La Moneda. Porque en la tienda creen que si durante la primera fase de la campaña “no se vio al partido del candidato aliándose con Piñera qué va a pasar cuando seamos gobierno, si Larraín sigue a la cabeza de RN”.

Candidato a embajador

Pero en el entorno del aludido esquivan las críticas hacia el timonel, poniendo sobre la mesa el aumento de la votación del partido, que subió de 14 a 17 por ciento, y contraatacan asegurando que RN no existiría si Carlos Larraín no se hubiera hecho cargo. Por otro lado, dejan claro que, tal como lo ha manifestado en varias ocasiones, el timonel pretende seguir a la cabeza de la tienda y que si llegara a decidir restarse del proceso eleccionario interno que corresponde este año, “va a ser él mismo quien elija y coloque a su sucesor a la cabeza del partido”. Que RN ha subsistido estos últimos años “gracias a las lucas de Larraín”, es uno de los argumentos más fuertes que esgrimen sus aliados, pero sus adversarios desacreditan tal afirmación.

También está el hecho conocido de que ha sido el principal, cuando no el único financista de muchas campañas parlamentarias, lo que según la disidencia le asegura respaldo interno. Lo que hace más difícil el tan esperado recambio al que aspira el piñerismo: “La tarea de sacarlo de la presidencia no será fácil”, admite un disidente tan seguro de que Piñera llegará a La Moneda, que añade que “para sacárnoslo de encima, vamos a tener que mandarlo de embajador a alguna parte”.

Por otro lado, está el hecho de que aunque en el entorno de Larraín aseguran que bajo su dirección el partido “ha funcionado mejor que nunca antes” y que gracias a su gestión la tienda se activó en regiones, sus detractores dicen todo lo contrario. Ello, porque de haber sido así, dicen, se habría notado en la elección parlamentaria, aludiendo específicamente al resultado en materia de diputados.

En este contexto, se saca a relucir que el partido “no existió” durante la primera fase de la campaña presidencial, lo que se habría debido a que Larraín “desinstitucionalizó” la tienda y “centró todo el poder en sí mismo”. “Maneja el partido como patrón de fundo, como una empresa, lo que puede resultar muy bueno para él y sus esbirros, pero no para Renovación como institución política”. Aún así sacarlo no será tarea fácil, porque como bien dicen sus propios adversarios “tiene tomadas todas las instancias de decisión política del partido, desde la Comisión Política, que casi no funciona, hasta la mesa directiva”.

Otro elemento por el cual el piñerismo no ve con buenos ojos la continuidad del timonel, es  la mala relación que tiene con Piñera y calculan que en un eventual gobierno del empresario, Larraín podría convertirse en un escollo para el presidenciable más que en un aporte. Esto, porque intuyen que el jefe del partido se siente llamado a seguir encabezando RN para contener los arranques progresistas del dueño de Chilevisión, tal como lo ha hecho hasta ahora.

Franquearle el paso a Monckeberg

Lo que confirma que el resultado electoral es sólo la excusa para ponerle fin, de una vez por todas, a la hegemonía de Larraín en la tienda. Con este fin, hace unos meses comenzaron a sonar nombres para su reemplazo. El que más se repite es el del diputado Cristián Monckeberg, el único que durante un tiempo fue capaz de enfrentarse privada y públicamente al timonel, lo que dejó dañada para siempre la relación entre ambos. Porque quienes conocen bien a Larraín aseguran que “es de odios eternos”. Tal vez por lo mismo es que en una reunión de directiva, de hace varios meses, Larraín afirmó que no está dispuesto a dejarle la pasada a su ex secretario general y que si el diputado pretende aspirar a encabezar el partido “yo voy a seguir en la presidencia”.

Incluso sus adherentes sostienen que si deja la presidencia de RN, va a ser el propio Larraín quien ponga a su reemplazante. En este contexto, surgen nombres como los de los actuales vicepresidentes, el senador Baldo Prokurica y el senador electo Francisco Chahuán, a quien el timonel financió la dura campaña senatorial por la Quinta Región Costa y que terminó convirtiéndose, según se especula en la tienda, en su nuevo “delfín”. Aunque los disidentes traducen en ese esfuerzo, más que el anhelo legítimo de aumentar la bancada senatorial, de parte del timonel, la manifestación más clara de “la mala que le tiene a Joaquín Lavín”.

Mientras tanto, en el piñerismo aseguran que si Monckeberg se decide a intentar desbancar a Larraín en una contienda interna, podría tener el respaldo de los senadores Alberto Espina y Andrés Allamand, con quienes el diputado ya habría tenido algunas conversaciones informales acerca de esta posibilidad. Lo que es un hecho, es que en comando presidencial este es un tema que no pasa inadvertido, por las consecuencias que otra administración de Larraín pudiera tener para su gobierno. Por lo que es un tema que está en permanente monitoreo.

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