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13 de marzo de 2011

Tras terremoto en Japón

Explosión en central de Fukushima abre el debate por la energía nuclear en Chile

La discusión que se estaba llevando a cabo en el complicado presente energético que vive el país, fue interrumpida por los sucesos acaecidos en Japón con las centrales atómicas tras el violento sismo y posterior maremoto. Esto permitió que ganaran peso las posturas de los detractores, ya que se puso de relieve que nuestro país se caracteriza por su constante sismicidad y porque no estamos ajenos a una tragedia como la ocurrida el 27-F o esta última en la isla nipona, pero también hizo revivir el recuerdo de 1960 cuando Valdivia fue azotado por un mega sismo de 9,4 grados Richter.

La explosión ocurrida en la central nuclear de Fukushima, luego del megaterremoto que afectó Japón el viernes, abrió el debate sobre si es necesario contar con este tipo de plantas en un país en el que constantemente se mueve el piso y el peligro que reviste, pero también nos deja una enseñanza manifiesta respecto a la seguridad en materia de instalaciones.

La fragilidad en materia energética que podría llevar a un racionamiento en el país, ha motivado la discusión de buscar alternativas desde el carbón a la energía nuclear, en medio de la oposición de grupos ambientalistas.

La matriz energética que depende en general de la hidroelectricidad ha llevado que en épocas de sequía, como en la actualidad, se cuente con una disminuida presencia del agua acumulada en los embalses y por ende un temor al racionamiento o cortes programados de electricidad.

Ante este escenario, el tema de contar con centrales a carbón o a gas natural licuado gana terreno entre adeptos, a pesar que es sabido que la generación termoeléctrica produce grandes emisiones de gases de efecto invernadero, mientras que el gas presenta una gran volatilidad en los precios.

Uno de los argumentos con más sustento a favor de la energía nuclear apuntan a la “limpieza” que tiene en su producción, debido a la baja cantidad de gases que se generan en la operación y la seguridad del suministro, ya que expertos señalan que el costo marginal de producir cada kilowatt/hora adicional es menor que con otras alternativas que derivan del petróleo.

Sin embargo, los fundamentos de los detractores van en el sentido de la dificultad en la disposición de los residuos nucleares, de manera que no afecten la salud de la población y los riesgos de una fuga radiactiva ante fenómenos naturales como lo es un terremoto.

Luego del terremoto ocurrido en Japón y los problemas que presenta la central de Fukushima, el tema de la presencia de plantas nucleares en el país comienza a reunir una mayor cantidad de opositores. La diputada RN, Karla Rubilar, publicó en su cuenta de Twitter que “viendo la alerta nuclear q fue decretada en Japón, me reafirman mis dudas a esa energía en Chile. No parece ser compatible con nuestro país”, lo cual fue compartido por otros twitteros que se plegaron a esta postura.

Para el académico de la Universidad Federico Santa María, Gastón Agüero, lo primero que hay que tener en cuenta para instalar una planta nuclear en el país es el diseño, el cual debe ser resistente a terremotos de 9 ó 9,5 grados Richter.

Por su parte, el senador del MAS, Alejandro Navarro, emplazó al ministro de Energía, Laurence Golborne, a que se pronuncie sobre la posibilidad de instalar en el país centrales nucleares luego de lo que se está viviendo en Japón.

Incluso más, dejó de manifiesto que la presencia de este tipo de plantas en el país más sísmico del mundo como es Chile, debe ser rechazada de plano.

“El ministro Golborne, principal promotor de esta energía cara, subsidiada y peligrosa, debe pronunciarse sobre si actual posición acerca de la energía nuclear en Chile después del desastre acontecido en Japón. Si fracasó en Japón, que es un país del primer mundo y altamente desarrollado, qué queda para Chile”, señala.

Sin embargo, la posición de Golborne al respecto es la de que el debate se centre en la matriz energética y no en la construcción de centrales nucleares. “La energía nuclear es una de las tantas opciones que debemos analizar. Chile no tiene un plan nuclear, ni siquiera tenemos análisis de prefactibilidad”, explicó el secretario de Estado.

Pero admite que lo ocurrido en Japón obviamente traerá consecuencias en la discusión que se deberá desarrollar.

Esa posición es compartida por el físico y ex cabeza de la comisión creada por la administración de Michelle Bachelet para estudiar el tema, Jorge Zanelli, quien señala que lo ocurrido en la central de Fukuchima podría retrasar el debate.

El propio Zanelli explica en La Tercera que un programa nuclear no se puede hacer en un país desprovisto de la infraestructura y las instituciones para ellos, por lo que se requiere un organismo regulatorio y una serie de instancias de control y respuesta a emergencia, advirtiendo de paso que pese a los accidentes, la tecnología actual es segura.

Para el diputado UDI, Juan Lobos, quien defiende la instalación de centrales de este tipo en el país, lo ocurrido en Japón se produce porque las plantas nucleares en la nación nipona datan de hace 30 años, por lo que no tienen relación con las que se desea implementar en Chile, ya que se habla de tecnología actualizada que ayude a paliar cualquier situación anormal.

En tal sentido, Lobos explicó que su postura se debe a que la minería y la industria son las grandes consumidoras de energía, y se les debe potenciar, por lo que “considero ridículo que se usen centrales hidroeléctricas ubicadas en la zona sur para entregar electricidad a estas empresas que se encuentran en el norte”.

La ubicación es importante

Uno de los temas que comienzan a ser discutidos, luego del desastre en Fukushima, es la ubicación donde este tipo de plantas deben ser instaladas. Lo demostrado en Japón pone de manifiesto que tener centrales cerca de lugares habitados conlleva a un peligro constante y hace revivir lo registrado en Chernobyl.

La seguridad y la ubicación son puntos importantes, ya que el país debe contar con un reglamento adecuado. Sobre el lugar donde debieran emplazarse estas plantas, la Comisión Chilena de Energía Nuclear (Cchen) encargó estudios para determinar zonas que podrían ser favorables para instalar una central de este tipo.

Sin embargo, ya en este punto habría escollos, debido a que Chile es un país que se caracteriza por la irregularidad de su geografía y su constante sismicidad. Esto último es lo que ha motivado a grupos opositores a la idea a expresar el riesgo que conlleva la instalación de centrales nucleares.

Para el senador socialista Fulvio Rossi, además del daño ambiental al contribuir al calentamiento global del planeta, también existe el “riesgo de accidentes que podrían ocurrir en un país tremendamente sísmico como es Chile”.

Una posición similar tiene el físico Walter Orellana, quien en Terra.cl pone en tela de juicio el tema nuclear en un país que cuenta con un triste récord, tras los 9,5 grados del terremoto y tsunami de Valdivia en 1960.

En tanto, para el académico de la Universidad Federico Santa María, Gastón Agüero, lo primero que hay que tener en cuenta para instalar una planta nuclear en el país es el diseño, el cual debe ser resistente a terremotos de 9 ó 9,5 grados Richter.

Sin embargo, acá surge una nueva duda. Están capacitados nuestros constructores y obreros para seguir al pie de la letra las instrucciones que especialistas entreguen para construir un edificio que albergue un reactor atómico. Basta con ver lo que ocurrió con el edificio Alto Río en Concepción en el terremoto del 27-F para darse cuenta que es necesario un organismo especializado que fiscalice este tipo de infraestructura y que no quede a cargo de la oficina municipal que le corresponde recepcionar viviendas o inmuebles.

Los pro y los contra de la energía nuclear

central-nuclear-fukuchima

Como es sabido, la capacidad energética del país no es suficiente para cubrir la creciente demanda que requiere la economía nacional, inmersa dentro de un sistema globalizado, por lo que cada vez suenan con más fuerzas las voces que defienden el uso de la energía nuclear.

Sin embargo, los detractores sostienen que la industria de este tipo en el mundo ha ido frenando su desarrollo a raíz de los problemas que presentan los desechos y la seguridad, además de los altos costos de desmantelamiento de las centrales.

Otro punto es la contaminación que tiene el uso de este tipo de energía, debido a la presencia de los residuos radioactivos. A esto se suma el tema de la seguridad, ya que no es tan lejana la posibilidad de que ocurran accidentes, especialmente por desastres naturales como el vivido en Japón y la alta sismicidad que presenta nuestro país.

Sin embargo, un punto no menor en la postura de los que se oponen son los altísimos costos de construcción y lo lenta que resulta su implementación, como también la  carencia de una legislación sobre el tema.

A pesar que los argumentos de los detractores son válidos, lo mismo ocurre con quienes plantean la necesidad de instalar en el debate la presencia de centrales de este tipo en el país.

Los beneficios que resaltan con el uso de la energía nuclear es que se asegura una independencia energética de otros países, no se emitirían gases de efecto invernadero, no está sujeta a cambios climáticos como la carencia de agua por lluvias, y por último los precios son más estables.

Las primeras manifestaciones contra la energía nuclear

Lo ocurrido en la central de Fukushima ha llevado a que grupos ciudadanos se manifiesten contrarios a la presencia de este tipo de energía en el país, por lo que varios actores sociales han pedido que el Centro de Estudios Nucleares sea trasladado a otro lugar, debido a que la zona en donde está emplazado se ubica la denominada Falla de San Ramón, la cual está activa en siete comunas de Santiago.

Concejales ya han pedido el traslado del reactor nuclear de investigación RECH1 por ubicarse en un área de riesgo sísmico.

En la oportunidad, se recordó las recomendaciones que propuso el grupo de expertos para el debate sobre Energía Nuclear en Chile, conocida como “Comisión Zanelli”. Entre éstos, aspectos claves como el de sismicidad, locaciones y seguridad para la población. Por lo anterior,  exigimos el traslado del Centro de Estudios Nucleares donde opera el reactor nuclear de investigación RECH1.

Los concejales no se oponen a este tema, pero sí hacen hincapié en que es necesario debatir el tema de cara a la población, especialmente a aquellos que quedarían más susceptibles ante la instalación de una planta cercana a sus viviendas.

Además, en Twitter se está organizando la primera manifestación antinuclear para el próximo miércoles en todo el país.

Para Flavia Liberona, directora ejecutiva de la fundación Terram, la experiencia japonesa muestra los riesgos que tiene este tipo de energía. “Si uno traslada eso al escenario de Chile obviamente que un desastre de esas características sería peor en nuestro país, debido a que todos sabemos que las condiciones con que se construye en Japón, la preparación de la ciudadanía o las medidas de seguridad son infinitamente superiores”, dijo a La Tercera.

Asimismo, asegura que el futuro para Chile está en las energías renovables y no en una alternativa que represente riesgos como es el caso de emisiones radioactivas que pueden permanecer en el ambiente por décadas.

A su vez, el Partido Ecologista dejó en claro que por el historial sísmico de Chile, la energía nuclear es inviable y debe abrirse un debate amplio sobre la creación de energía renovable.


 

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