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15 de octubre de 2011

Unos 300 indignados protestan frente a la sede de la ONU en Ginebra

En la gran sábana blanca se podían leer mensajes en inglés, francés, español, alemán y portugués que atacaban principalmente al sector financiero y a sistema bancario con lemas como "No a los mercados, ni a las multinacionales", "¿Por qué votamos políticos si mandan los mercados?" o "Al final nos cobraran impuestos por el aire que respirados para insuflárselo a los bancos".

Alrededor de 300 indignados se concentraron hoy en la Plaza de las Naciones Unidas en Ginebra en protesta contra el poder financiero y la especulación.

A partir de las 11.00 GMT, indignados de todas las edades y diversas nacionalidades, convocados por el movimiento ATTAC y Anonymus, han ido llegando a la simbólica plaza de las Naciones Unidas, donde han desplegado un gran mural blanco sobre el suelo para que los simpatizantes del movimiento expresaran allí sus “indignación”.

En la gran sábana blanca se podían leer mensajes en inglés, francés, español, alemán y portugués que atacaban principalmente al sector financiero y a sistema bancario con lemas como “No a los mercados, ni a las multinacionales”, “¿Por qué votamos políticos si mandan los mercados?” o “Al final nos cobraran impuestos por el aire que respirados para insuflárselo a los bancos”.

También se podía leer mensajes que pedían “Solidaridad humana” o que atacan las desigualdades como “Nadie debería ser millonario mientras haya gente muriendo del hambre” u otros que hacían alusión al alto paro juvenil como “Nos negamos a ser la generación perdida”.

El carácter internacional de Ginebra, capital de organismos internacionales y multinacionales, hizo que la mayor parte de los presentes fueran extranjeros, aunque según Cristelle, una “indignada” estadounidense, también se debe a que los suizos no han mostrado mucha adhesión al movimiento.

Esta mujer de 32 años de origen asiático, que lleva dos años viviendo en Ginebra por motivos de trabajo, dijo sentirse “inspirada” y “orgullosa” de este movimiento pacífico y reivindicativo, pero lamentó que los suizos sigan pensando que viven “protegidos en una isla de estabilidad y seguridad”.

“No se dan cuenta que las reivindicaciones del movimiento indignados son mundiales, nos afectan a todos”, subrayó Cristelle, que aseguró que le encantaría poder estar ahora mismo en Nueva York manifestándose con sus amigos contra el poder de Wall Street.

Para ella, Ginebra, sede de la ONU y lugar donde se defienden los derechos humanos, debería haber sido una de las capitales del movimiento indignado por lo que representa,

Entre los suizos, tomó la palabra uno de los organizadores de las asambleas posteriores a la manifestación para recordar que, además de las quejas globales contra la “tiranía de los mercados y la elite financiera”, los ginebrinos afrontan problemas como la escasez de vivienda, que ha llevado a los alquileres a precios astronómicos, o el paro juvenil.

“Mientras que grandes multinacionales se asientan aquí por los bajos impuestos y campan a sus anchas sin crear a penas empleo entre los suizos”, se quejó.

En otras ciudades suizas como Berna o Basilea también se han convocado manifestaciones, pero la más llamativa ha sido la de Zúrich, donde más de 500 personas se han congregado pacíficamente en la plaza Paradeplatz a pesar de no haber recibido autorización.

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