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23 de febrero de 2012

Observadores de DD.HH. acusan excesos de Carabineros

Los testimonios que revelan la violencia policial en Aysén

Durante los últimos días, cerca de 600 manifestantes se han tomado el Puente Presidente Ibáñez. Los enfrentamientos entre la policía y el movimiento han derivado en numerosos detenidos y heridos por balines. Un grupo de observadores de DD.HH. recorrió la zona y elaboró un pre informe que recoge crudos relatos. Esto es lo que encontraron.

Aunque durante la tarde del día martes algunos medios auguraron calma para el resto del día, en la práctica los observadores de Derechos Humanos de Coyhaique se toparon con una realidad muy diferente. Entrada la noche, encabezados por el coordinador del grupo, Rodrigo Triviño, asistieron a los primeros llamados por manifestaciones en Coyhaique. Ante esto, los fiscalizadores se distribuyeron estratégicamente en diferentes puntos: el hospital de la ciudad, la comisaría y las barricadas.

Pocas horas antes, Triviño y su comisión se habían reunido en el edificio de la organización Servicio, Paz y Justicia (Serpaj) —que junto a la Comisión Chilena de Derechos Humanos y el Obispado de Aysén componen la comitiva fiscalizadora— con Daniel Soto, el delegado de Carabineros para enfrentar el tema. Durante la conversación, los observadores plantearon el temor de la gente ante la presencia de Fuerzas Especiales y se acordó el nombramiento de un interlocutor para las partes, el capellán de la ciudad. “Le pedimos que hiciera un protocolo en el cual pudiéramos tener mayor facilidad para hacer nuestro trabajo. Y nos quedamos tranquilos”, señala Triviño.

Sin embargo, horas después, los observadores llegaron hasta la comisaría de Coyhaique donde los oficiales desconocieron totalmente el acuerdo y sus facultades, según explica Triviño. En el intertanto, las radios regionales hablaban de serios enfrentamientos en Puerto Aysén, donde el puente se había convertido en una batalla campal y se denunciaba que Carabineros había ingresado a los pasajes de las casas con lacrimógenas y lanzando balines. “Era tal la gravedad del asunto que llamamos a varios parlamentarios de la región, pero todos estaban durmiendo”, cuenta Triviño.

En el intertanto, la situación era transmitida radialmente a toda la región. A 30 kilómetros de distancia, en Puerto Chacabuco, donde existe una gran adhesión al movimiento, varios ciudadanos consideraron incluso movilizarse hasta Puerto Aysén para sumarse a las manifestaciones. Guido Jaramillo, concejal de Aysén y residente en Chacabuco, respecto del enfrentamiento cuenta: “los carabineros estaban locos, fuera de sí, disparaban a diestra y siniestra. Los gases que están usando son realmente fuertes. Más encima había poco viento y el gas se quedaba ahí. Aquí lejos de buscar una salida, lo que se está haciendo es reprimir”. A raíz de los ataques, el concejal presentó un recurso para que Carabineros transparente el tipo de armamento que está usando y la cantidad de efectivos desplegados.

El tema es de las FF.EE. que traen de afuera, de Concepción, Puerto Montt. No pueden hacer un uso tan desproporcionado de la fuerza. Los niveles de violencia son muy grandes y frente a eso los manifestantes se revelan”, explica Rodrigo Triviño, observador en la zona.

Ante la emergencia en Puerto Aysén, el grupo de observadores de derechos humanos debió emprender el viaje a lo largo de los 65 kilómetros que separan Coyhaique y el punto de conflicto. Eran casi las 01:00 am.

“Cuando llegamos nos encontramos con una ciudad sitiada, enfrentamientos graves, bombas molotov, zorrillos, lacrimógenas”, describe Triviño. El puente Presidente Ibáñez, el punto más conflictivo donde estas semanas se han enfrentado los pobladores y Carabineros, estaba tomado en un extremo por los manifestantes y en el otro por Fuerzas Especiales. “No nos reconocían como elementos válidos para ejercer nuestros derechos para que se cumpliera la ley”, explica el observador de DD.HH. quien además agrega, que los oficiales les hicieron frente con un lenguaje grosero y afirmando que no conocían a Daniel Soto, ni las medidas acordadas con él. Una vez más, llegaron a presentarse a la Comisaría de la ciudad donde Triviño asegura que nadie los quiso recibir.

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Un hombre que participaba en la toma del puente recibió un impacto en la pierna y además, tiene un hematoma causado por el golpe de una bomba lacrimógena.

Finalmente, lograron que permitieran a dos de los fiscalizadores cruzar el puente para ingresar a la otra mitad de la ciudad, hacia el hospital de Aysén, confinado en la rivera norte. En el intertanto, la lucha se mantuvo hasta el amanecer. Durante ésta resultaron heridos y detenidos varios manifestantes, entre ellos los hijos de los dirigentes del movimiento, Misael Ruiz e Iván Fuentes.

En el intertanto, en la zona sur, la Cruz Roja se encontraba asentada en una junta de vecinos y recibía a los heridos que no podían cruzar el puente. Guido Jaramillo, asegura además que: “mucha gente no va a los hospitales para constatar lesiones, porque cuando llegan Carabineros los detiene ahí mismo. Muchos de los que están detenidos fueron tomados en el hospital. La gente no concurre porque tiene miedo, prefiere quedarse así, irse a la casa”.

“En vez de amainar el conflicto, esto se ha endurecido. Se descongestionó brevemente tras la visita de Mañalich, pero hoy la gente exige la presencia del ministro de Hacienda para amarrar otros temas fundamentales”, cuenta el reportero de radio Santa María, Elías Muñoz.

Entrada la mañana, el grupo de observadores de DD.HH. debió regresar a Coyhaique para continuar con su agenda programada. El objetivo de su labor consiste en recopilar testimonios, revisar la información para ver si conduce a una posible denuncia, comunicar lo que está pasando al resto del país y finalmente confeccionar un informe para el Instituto Nacional de Derechos Humanos. Actualmente, están trabajando también en conjunto con el grupo de observadores que viajó desde Santiago a la región de Aysén. Esto, a raíz del caso de Teófilo Haros, el hombre de 49 años que fue herido en el rostro por un carabinero, quien le disparó a quemarropa el día viernes, durante una de las jornadas de protesta.

Los observadores elaboraron un preinforme que detalla varias situaciones como ésta: “NN no pudo correr cuando vio que un piquete venía hacia él, ya que andaba con botas de goma (venía de su trabajo en el campo). Era como la medianoche cuando lo detienen entre unos 12 carabineros, lo golpearon en el piso, quedándole mucho dolor en el costado izquierdo de la espalda, y en el bus una carabinera le golpeó la cara. Tiene un visible hematoma en el ojo izquierdo y roto el labio superior, en la cara interna, al centro”. (Ver informe completo).

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Teófilo Haro (49) es uno de los casos más emblemáticos. Recibió disparos a quemarropa de un carabinero que tras el ataque le dijo: "Aquí te rematé".

Las barricadas y otras manifestaciones

Rodrigo Triviño explica que uno de los motivos del exceso de violencia que se ha generado en los enfrentamientos, tiene que ver con el envío a la zona de Fuerzas Especiales provenientes de otras regiones. “Acá hay una cultura diferente de protesta, hay carabineros que cuando marchan van detrás de la columna y no pasa nada, porque se conocen con la gente. El tema es de las FF.EE. que traen de afuera, de Concepción, Puerto Montt. No pueden hacer un uso tan desproporcionado de la fuerza. Los niveles de violencia son muy grandes y frente a eso los manifestantes se revelan”, explica.

Elías Muñoz es el jefe de prensa y corresponsal en Coyhaique de la radio Santa María, uno de los medios regionales que ha estado transmitiendo los hechos las 24 horas. “Nacido y criado” en el lugar, explica que nunca había visto una situación similar: “Las calles ardiendo. Esto nunca se había visto. Yo creo que no va a terminar muy bien, la gente está perdiendo la paciencia. En las poblaciones va a haber un estallido mayor”.

Muñoz cuenta que en la ciudad arden cerca de 30 barricadas, a veces tres o cuatro en una misma cuadra. Se queman vehículos viejos y chatarras, y muchas mujeres obreras y jóvenes se encargan de mantener el fuego en pie.

NNA Y NN2: Fueron detenidos juntos en las afueras del Unimarc, como a las 4 AM: refieren haber sido arrinconados contra la pared del supermercado y pateados antes de subirlos al carro. A uno de ellos le hicieron arrodillarse y poner las manos en alto para darle un puntazo con el pie en su pierna derecha. Al otro lo golpearon en la cabeza y en la espalda. Ambos dicen que en el Hospital alegaron no encontrarles nada, a pesar de sus quejas.

En Puerto Aysén, las ollas comunes ya han salido a tomarse las calles y los camioneros mantienen cortadas las rutas Balmaceda y el paso internacional de Coyhaique alto hacia Argentina mientras esperan la llegada a la zona de Juan Araya, presidente de la Confederación de Dueños de Camiones. Las banderas negras se han tomado los barrios.

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Esta radiografía pertenece a Teófilo Haro.

“Hay desabastecimiento de combustible y de alimentos de primera necesidad. Se han quebrado vidrios, semáforos. Se saqueó una distribuidora y hoy corría la voz de que se iba a saquear el Unimarc de Coyhaique, por eso en los estacionamientos había un piquete importante de Carabineros”, relata Muñoz.

La situación es tal que el día miércoles un grupo de alrededor de cuarenta funcionaros públicos ingresaron a la Comisaría de Coyhaique y se tomaron sus dependencias para exigir el fin de la represión policial.

“En vez de amainar el conflicto, esto se ha endurecido. Se descongestionó brevemente tras la visita de Mañalich, pero hoy la gente exige la presencia del ministro de Hacienda para amarrar otros temas fundamentales”, cuenta el reportero de radio Santa María.

La violencia con los colectiveros

Según los líderes de la región, uno de los episodios más violentos que se ha producido fue el protagonizado el día lunes por Carabineros y los colectiveros asentados en un cruce, en el sector de el Claro, cerca de Seis Lagunas.

Hasta aquel punto llegaron dos camiones de combustibles escoltados por un grupo policial. “Irrumpieron en el sitio donde nosotros estábamos prácticamente sin conversar. Se bajó un oficial, le explicamos que se estaba produciendo un movimiento, pero se negó y dijo que había que despejar”, cuenta Luis Oyarzún, vocero de los colectiveros de Coyhaique, quien además explica que antes de que pudieran replicar, se vieron rápidamente envueltos en bombas lacrimógenas y balines de goma.

En la foto, el hermano de Teófilo Haro muestra los impactos que él también recibió en el cuerpo. En sus manos una muestra: un balín de goma y uno de metal.

En la foto, el hermano de Teófilo Haro muestra los impactos que él también recibió en el cuerpo. En sus manos una muestra: un balín de goma y uno de metal.

Los enfrentamientos duraron casi 25 minutos durante los cuales el colectivo de uno de los trabajadores quedó atrapado en medio de la lucha. Ante eso, los manifestantes no pudieron más que retroceder ante el ataque. Posteriormente los manifestantes se dispersaron y los camiones siguieron su curso hasta la ciudad donde los pobladores, que ya conocían lo ocurrido por medio de la prensa, se tomaron una bomba bencinera en señal de protesta. Del enfrentamiento resultaron siete heridos por balines.

Actualmente, los colectiveros mantienen dos barricadas en Coyhaique. “Estamos día y noche. Nuestras familias nos están apoyando, pendientes de lo que pasa. La misma gente que transita por acá nos trae comida. Bebidas, pan, todo lo que primeras necesidades”, explica Oyarzún. De noche y para palear las bajas temperaturas, los trabajadores avivan el fuego, “ese es nuestro sistema de calefacción”, añade el dirigente.

El Mostrador consultó a Carabineros sobre este tema, sin embargo no hubo respuesta.

Pre informe observadores DD.HH. Aysén

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