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14 de noviembre de 2012

El encumbrado Mirador de San Damián

Longueira y Golborne, vecinos en el condominio más caro de Chile

En los cerros San Carlos de Apoquindo, casi rozando el límite permitido de construcción, se encuentra el condominio más exclusivo del país, donde el terreno bordea los $500 millones. Longueira llegó cuando era un peladero. A Golborne le tocó más poblado. “Bam Bam” Zamorano se les unió el año pasado. La hasta hace poco embajadora de la República Bolivariana de Venezuela vivía en la casa que perteneció a Eduardo Monasterio, autor del fraude de Inverlink. En el condominio vecino solamente se permiten nanas chilenas.

Longueira_Golborne

Rozando el límite máximo permitido para construir, en la cota 900 y en medio de los cerros de San Carlos de Apoquindo, se encuentra el Mirador de San Damián. En el sector inmobiliario no hay dos opiniones: es el condominio más caro de Chile. Un metro cuadrado de terreno cuesta 15 UF, pero los 125 sitios se agotaron.

Los que se vendieron eran de 1.500 m2, o sea, solamente la superficie de tierra sin construcción tenía un valor que equivale a $513 millones de hoy. Y sumándole una casa —a los valores actuales— son otros $500 o $600 millones más.

Existen calles o barrios en Santiago, cuya tierra es de precio similar, pero no son conjuntos cerrados como el Mirador, que está amurallado por el frente y enrejado a los costados.

Al igual que en la política, Pablo Longueira llegó mucho antes que Laurence Golborne. Fue uno de los tres habitantes fundadores que se instaló en el año 2000 con su mujer y siete hijos en una casa de 400 mt2 de ladrillo rojo y teja chilena, cuyos planos encargó a la arquitecta Mirene Pérez.

No es posible saber cómo enfrentó su inversión habitacional. En su declaración de patrimonio como ministro de Economía figura sin bienes y sin domicilio. Su dirección y RUT están tachados con plumón negro. Entre sus propiedades aparecen declaradas seis sociedades —dos agrícolas, una minera, dos de inversiones y otra de comercio exterior— en las que solamente se detalla su porcentaje de participación.

Cuando llegó el lugar era pura soledad. No había construcciones cercanas, ni supermercados, ni colegios, ni universidades, ni siquiera una micro transitaba por San Francisco de Asís. Con el tiempo hubo que prolongar la calle y agregarle otra vía, porque el sector se pobló y es la conexión más expedita entre San Carlos de Apoquindo con Las Condes y La Dehesa. Ahora pasa la C9 que se detiene en el paradero a unos metros de la entrada del Mirador.

A mediados de 2000, Golborne, entonces gerente general de Cencosud, debutó como vecino. Prefirió el estilo mediterráneo y el color mostaza para su vivienda. Patrimonio que tenía: como ministro de Minería (no hay antecedentes en Obras Públicas) declaró bienes por $1.257 millones.

Con Longueira lo separan apenas 700 metros, aunque políticamente la brecha de oficio es infinita. Uno es el candidato de la UDI, apareció recién en el mapa del poder; el otro, fundador del partido, que hubiese querido su lugar, pero se conformó con darle su apoyo y seguir trabajando en el gobierno.

En el Mirador hay otros rostros conocidos. Diariamente se puede ver cruzando las barreras de entrada y salida al ministro de Vivienda y Bienes Nacionales, Rodrigo Pérez Mackenna; a Iván “Bam Bam” Zamorano, quien llegó el año pasado; y hasta hace dos meses lo hacía la embajadora de la República Bolivariana de Venezuela, María Lourdes Urbaneja, quien dejó el cargo en agosto. La residencia de la legación diplomática permanece vacía a la espera de su nuevo representante. El Ministerio del Poder Popular para Relaciones Exteriores de Venezuela escogió la casa que perteneció a Eduardo Monasterio, el gestor del fraude de Inverlink, y mantuvo el color rosado que su ex dueño eligió.

Condominio vecino prohíbe nanas extranjeras

Del paraje solitario no queda nada. Se rodeó de condominios que llevan el sufijo San Damián. Porque miran desde arriba al sector de San Damián, un par de manzanas en el plano que concentra un poder político considerable.

Los que se vendieron eran de 1.500 m2, o sea, solamente en tierra son $513 millones de hoy. Y sumándole una casa —a los valores actuales— son otros $500 o $600 millones más. Existen calles o barrios en Santiago, cuya tierra es de precio similar, pero no son conjuntos cerrados como el Mirador, que está amurallado por el frente y enrejado a los costados.

El ministro del Interior, Andrés Chadwick, y sus siete hermanos son dueños de una parcela de dos hectáreas en la calle San Damián que compró Herman, el padre, fallecido Conservador de Bienes Raíces, para descansar los fines de semanas. No la han querido vender, pero de hacerlo recibirían unos US$ 14 millones. Y en La Viña está la residencia del Presidente Sebastián Piñera, su primo. Fray Jorge y Valle Alegre cierran el minibarrio exclusivo.

En el Mirador los trabajadores (as) dejan sus carnés de identidad para ingresar. En el condominio vecino, San Damián Alto, la norma prohíbe la entrada de nanas extranjeras. Todas deben ser chilenas, informa una de las varias personas en la caseta de acceso, y contar con una credencial.

Este conjunto es un de valor inferior al de los ministros y “Bam Bam”: son 124 casas que se venden construidas con dos modelos a elección. Penta Inmobiliaria, su dueña —controlada por Carlos Alberto Délano, íntimo amigo del Presidente Piñera, y Carlos Eugenio Lavín— está ofreciendo 25 nuevas casas a 19.500 UF, según se lee en un letrero.

El Mirador fue desarrollado por Enaco (Reinaldo Solari, su primo Sergio Cardone, la sucesión de Ernesto Ayala, Antonio Tusset, Patricio Muñoz) y Eduardo Fernández León (Banmédica, Entel, Consorcio, Pucobre y Las Brisas de Chicureo y Santo Domingo) junto a su hermano Arturo. Ambos grupos han construido el 60 % de las casas que se ve en San Carlos de Apoquindo.

El negocio lo hicieron a mediados de la década del 90 cuando le compraron los terrenos al Banco de Chile en un remate. Habían pertenecido a Manuel Cruzat, Fernando Larraín Peña (hermano de don Carlos, Presidente de RN) y Francisco Soza y con la crisis del 82 pasaron a manos del banco que tenía en su favor las hipotecas.

Hacia 1998 comenzó la venta de sitios. Cuando compró Longueira los de mejor vista costaban 12 UF. Después bajaron a 7 UF por la burbuja inmobiliaria de Estados Unidos. Y luego subieron. En promedio salieron a 10,5 UF.

Entre sus propietarios hay empresarios —Antonio Tusset y Arturo Fernández León, socios del proyecto— y altos ejecutivos como Alfonso Peró, brazo derecho de Eduardo Elberg, ex dueño de Santa Isabel; Alfredo Reyes, gerente general de la corredora de bolsa Moneda Asset; Ronny Jara, fiscal del BBVA, y Gonzalo de la Carrera, gerente de nuevos negocios del grupo Bethia.

Al interior hay poco movimiento; no se ven niños andando en bicicleta ni jugando a la pelota. Sí una multiplicidad de estilos arquitectónicos: chileno, provenzal, moderno, mediterráneo, tipo villa italiana y otros difíciles de determinar.

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