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7 de diciembre de 2012

En 1994 tribunal zanjó diferendo con Argentina por tres votos contra dos

Lo que dijo la derecha cuando Chile perdió Laguna del Desierto

Para la posteridad quedaron plasmadas, en diferentes medios, las estridentes declaraciones de los máximos representantes de la entonces oposición. Los dichos de la época contrastan con el permanente llamado a la calma que por estos días surgen desde todos los sectores políticos y la unidad demostrada ante la inminencia del resultado de la disputa marítima con Perú.

derecha nota laguna del desierto

El 21 de abril de 1994 el Tribunal Arbitral —recién comenzado el gobierno de Eduardo Frei Ruíz-Tagle— constituido en Río de Janeiro, dio a conocer el fallo que, por tres votos a favor y dos en contra, le entregaba a Argentina parte importante del territorio de la Laguna del Desierto. La noticia cayó como balde de agua fría en Chile, particularmente en la clase política, donde no se esperaba que la resolución fuera tan desfavorable a las aspiraciones chilenas.

Aunque el impacto fue igual de fuerte en todos los sectores, la actuación de la coalición opositora fue la más dura. Mientras en el oficialismo hacían urgentes llamados a enfrentar con unidad el difícil traspié diplomático, desde la vereda opuesta criticaban que el gobierno de Frei hubiera aceptado el fallo con tanta rapidez y exigían que se estudiara su impugnación.

Como una muestra del clima que se vivía, al día siguiente del anuncio La Tercera titulaba: “Tribunal nos quitó Laguna del Desierto”. Y parlamentarios y dirigentes de la entonces oposición apuntaron sus dardos hacía el ex presidente Patricio Aylwin, quien en conjunto con su par argentino Carlos Menem, impulsó que ambos países acudieran a un tribunal arbitral para resolver la disputa por el territorio, tal como se había acordado en el Tratado de Paz y Amistad de 1984. Así, el senador UDI de la época, Beltrán Urenda, afirmó que “el resultado del arbitraje es profundamente lamentable y representaría, quizás, la peor derrota diplomática de Chile, en su historia”.

Incluso, por esos días, el otrora comandante en jefe del Ejército, Capitán General Augusto Pinochet Ugarte, lamentaba el perjuicio territorial, asegurando a la prensa que “he llorado la pena de perder una tierra”.

Pero una de las reacciones más duras provino del jefe de la bancada de diputados de Renovación Nacional de la época, el diputado Arturo Longton. El parlamentario no dudó en culpar derechamente a la coalición gobernante de “debilidad” en la defensa de los intereses territoriales de Chile. “Aquí hay una responsabilidad política histórica de un sector que hoy gobierna al país. Esta es una muestra más de la debilidad de los gobiernos de la Concertación en la defensa de nuestro territorio y soberanía”, enfatizó Longton. Y añadía: “Hemos llegado hoy a un fracaso rotundo de la política que ha venido sosteniendo la Cancillería en los últimos años”.

Nunca en la historia chilena

Otro de los molestos por lo sucedido fue el senador de RN Antonio Horvath. Conocedor de la zona, nunca se ha conformado con la pérdida del territorio. Sus planteamientos de la época eran que “el error grave como canciller lo cometió (Enrique) Silva Cimma. Él fue el causante, junto con el Presidente de la época, de entrar en este zapato chino. Nunca en la historia chilena se ha manejado peor un tema fronterizo, como en el gobierno de Patricio Aylwin y, como herencia, en el actual. Uno puede hacer integración con los países vecinos; pero nunca a costa de sacrificar territorio de su soberanía”.

En ese tiempo, el ex canciller José Miguel Insulza (PS) debió asistir a ambas cámaras a explicar a senadores y diputados cómo había actuado el gobierno durante el litigio. Y la derecha incluso presionó para que el Consejo de Seguridad Nacional (Cosena) fuera convocado a analizar las repercusiones del fallo y la posibilidad de que este fuera impugnado. Durante la sesión especial de la Cámara Alta, otro senador de la UDI, esta vez Hernán Larraín, criticó con dureza al gobierno. No solamente sostenía que el cuestionado fallo “debe ser impugnado”, sino que “el gobierno debe entender que la situación actual es fruto de sus determinaciones, las que han sido llevadas adelante en el ejercicio de sus prerrogativas exclusivas”. E instó a los máximos representantes de los dos gobiernos involucrados a “hacerse cargo” de la responsabilidad política que el fallo implicaba.

Acto seguido, con Insulza siguiendo paso a paso su intervención, Larraín recalcó que “los dos gobiernos de la Concertación están comprometidos ante la historia por lo que han hecho, pero también por lo que hagan en el futuro”. Al concluir su discurso pidió que el gobierno convocara al Cosena, para analizar los alcances del fallo. Tras su fuerte intervención se ganó el calificativo de “demagogo”, de parte de su par del PS Jaime Gazmuri.

La derecha, a través de varios de sus representantes en el Senado, acusó al gobierno de “falta de prudencia” y “precipitación” por someterse al arbitraje que trajo como resultado un fallo adverso para Chile. El entonces senador Francisco Prat (RN) no se quedó atrás, señalando que el fallo fue el resultado “de acciones muy desacertadas del gobierno del ex Presidente Patricio Aylwin” y criticó el manejo de la política exterior de Chile en ese periodo. Según dijo, “el régimen de Aylwin desarrolló una política exterior buscando la espectacularidad, en una maniobra que pretendía hacer aparecer que el país había estado aislado internacionalmente durante 17 años y que, entonces, con el advenimiento de la democracia ocurría lo contrario”.

Chile, un país perdedor

Pero si el fallo de tres contra dos a favor de Argentina ya era objeto de críticas y amonestaciones hacia las administraciones que intervinieron, no fue mejor tomado el hecho de que el gobierno anunciara inmediatamente que sería acatado. Esto también fue objeto de fuertes recriminaciones. Algo que contrasta con la actitud que frente a la disputa marítima con Perú ha mostrado el mismo sector, desde donde no dudan en destacar la “tradición” de Chile en cuanto a respetar las resoluciones de los organismos internacionales. En este sentido, el entonces presidente de la UDI Jovino Novoa, advirtió en el gobierno “una actitud de entreguismo y ésta debe ser revertida con la legítima defensa de nuestros derechos”. Incluso la tienda realizó un consejo directivo ampliado extraordinario para estudiar el escenario; mientras que sus socios de RN efectuaron una comisión política con similar objetivo.

Tras la comisión política, el secretario general de la época en RN, Roberto Ossandón, declaró que, a raíz del fallo, “la Concertación ha hecho de Chile un país perdedor” y añadió que “estamos pidiendo explicaciones al gobierno de cómo y cuáles fueron los fundamentos de defensa de los intereses de todos los chilenos y de por qué se obtuvo este pésimo resultado”. El ex canciller Hernán Felipe Errázuriz, adoptó una posición similar. Por esos días subrayó que “nos hemos transformado en perdedores en el ámbito internacional, debido a gruesos errores de apreciación, estrategias equivocadas y a la aceptación de foros e instancias perjudiciales para la solución de controversias vecinales”. Pese a ello también admitió que el polémico fallo era vinculante y debía ser honrado de acuerdo a la tradición chilena en tal sentido.

Más tarde, el 28 de octubre, La Tercera publicaba una columna del actual abanderado presidencial de Renovación Nacional, entonces timonel de la tienda, Andrés Allamand, que se sumaba a las voces que pedían la revisión del fallo y argumentaba que justamente la voluntad de acatamiento expresada por Chile “es la que legitima moral, política y jurídicamente el ejercicio de los recursos de revisión. Es claro como el agua que sólo se puede revisar aquello que se está dispuesto a acatar”. Y en otro de los pasajes del texto añade que, “del otro ángulo, es inexplicable la aproximación que la Concertación ha hecho al tema. Ante una derrota de tal magnitud, lo mínimo era esperar una autocrítica. ¡Algo anduvo mal! ¿Qué sentido tiene negarlo? Sin embargo, ha prevalecido la arrogancia de eludir toda responsabilidad…”. Y concluye: “La verdad inobjetable es que la Concertación, en el escenario externo más favorable susceptible de ser imaginado, ha transformado a Chile en un país perdedor. ¡Cambiemos el rumbo, para no seguir acumulando derrotas!”.

Postura que, dadas sus recientes declaraciones a raíz de la disputa marítima con Perú, no ha variado sustancialmente. Pues en entrevista con La Tercera señaló justamente que “espero que el equipo chileno haga una defensa enérgica, pero serena, de nuestros derechos, haciendo ver que estamos frente a un caso que Perú fabricó artificialmente en contra de Chile”.

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