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7 de marzo de 2013

Señaló que opinaba porque no esperaba ascender en el Poder Judicial

Jueza del caso Mackenna dice que la tortura sigue siendo un método policial y critica clasismo de la prensa

“Teníamos un procedimiento de tortura habitual para los detenidos que nosotros llamábamos primerizos, que en algún momento pensamos había desaparecido. En la actualidad pienso que ha vuelto y que se aplica indiscriminadamente”, afirmó la magistrada. También acusó a los medios de comunicación de no dar la misma importancia a casos como los que afectaron al conductor de televisión, pero que involucran a personas de bajos recursos.

jueza

Luego de dictar el sobreseimiento definitivo del poeta y conductor de televisión Pablo Mackenna, la jueza de garantía de Viña del Mar sorprendió con sus declaraciones en las que criticó el clasismo de los medios de comunicación, la labor que desempeñan el Ministerio Público y la Defensoría, pero principalmente a la policía, a la que acusó de no modernizarse y de aplicar métodos basados en la “tortura” que en el país se creían erradicados.

La magistrada partió su intervención advirtiendo que hablaba “a riesgo de que me apliquen medidas disciplinarias esta Corte o la Corte Suprema, como es habitual cuando un juez manifiesta alguna opinión”.

Sin embargo, afirmó que no era un tema que le preocupara demasiado, ya que “no tengo ni el más mínimo interés en ascender”, aludiendo así a su carrera al interior del Poder Judicial.

Dicho esto, no tardó en criticar el papel que jugó la prensa en el caso de Mackenna, a quién, dijo, lo benefició el hecho que fuera un personaje famoso, ya que tuvo el apoyo de los medios de comunicación y hubo muchas personas dispuestas a testificar en su favor. Pero advirtió que es un escenario que no se repite cuando se trata de imputados de bajos recursos.

“Afortunadamente en este caso como se trataba de una persona poderosa y tan conocida, tuvo la ventura de que los medios lo apoyaran. A una le gustaría como juez que los medios tuvieran la misma actitud que han tenido con el poderoso cuando se trata del pobre”, dijo.

Y agregó que “probablemente si el imputado no hubiera sido una persona tan conocida e la prensa rosa y defendida en este caso por la prensa rosa, esto pudiera haber tenido otro destino. A la gente no le hubiera importado; ningún testigo se habría comunicado con la defensa para decirle yo vi que las cosas no fueron así”.

Torturas como en el “Medioevo”

Valeria Echeverría no dudó también en poner en tela de juicio el papel que en este y otros casos juegan el Ministerio Público y la policía, y se preguntó “cómo hacer que con sus escasos medios –la Fiscalía- pueda lograr tener el control de la policía y lograr que la policía haga lo que durante toda la vigencia de la Reforma Procesal Penal jamás ha hecho, que es levantar evidencia”.

Es más, advirtió que actualmente la “tortura” es un método que si bien parecía erradicado, sigue aplicándose para conseguir la confesión de los imputados, tal como ocurría durante la Edad Media, lo que considera un fracaso de los cambios implementados por la Reforma Procesal Penal y los que han significado una millonaria inyección de recursos.

“ Durante la Edad Media la gente fue condenada por los dichos de los testigos y por la confesión. La confesión se obtuvo durante muchos siglos al amparo de la iglesia fundamentalmente, aplicando tortura. Tortura que estaba reglamentada (…) Todos los detenidos eran torturados y ahora en la época republicana, en Chile, teníamos un procedimiento de tortura habitual para los detenidos que nosotros llamábamos primerizos, que en algún momento pensamos había desaparecido. En la actualidad pienso que ha vuelto y que se aplica indiscriminadamente”, afirmó.

Además de considerar que la policía “no ha sido capaz de modernizarse lo suficiente como para recoger evidencia”, insistió en que “en este momento seguimos fallando sobre la base de los testigos y de la confesión, igual que en el Medioevo. No hemos ganado nada invirtiendo miles de millones de dólares en hacer una reforma procesal penal que no ha hecho más que cambiarle la cara al procedimiento inquisitivo”.

“Fallamos con un parte policial, levantado por la policía como la policía quiso, con la declaración de los testigos, o de tres testigos, y con la confesión del imputado, que no tiene más remedio que confesar porque es la única forma que tiene de obtener un atenuante. Y no le preocupa a nadie”, se quejó.

Reacciones

Las críticas de la jueza repercutieron en la propia Corte Suprema, donde su presidente subrogante, Milton Juica, salió a defender la Reforma Procesal Penal como un sistema perfectible, pero eficiente.

El magistrado dijo que estaba “muy conforme con la Reforma Procesal Penal. Nada es perfecto, y hay cosas que se pueden corregir, perfectamente”.

Por su parte, el fiscal regional de Valparaíso, Pablo Gómez, defendió la labor de la institución,  asegurando que “ha resguardado siempre la objetividad y el respeto de la presunción de inocencia, investigando todos los casos”.

Y precisó que en el caso de Mackenna las policías hicieron su trabajo. En ese sentido recordó que, en coordinación con la policía, en el caso no sólo se revisaron las cámaras de vigilancia del Casino Enjoy de Viña del Mar, sino que también se realizó una reconstitución de escena y se tomó declaraciones a la niña que supuestamente –según la versión de su madre- había sido abusada, determinando finalmente la inexistencia del delito.


 

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