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3 de diciembre de 2013

Proyecto Dominga

La apuesta minera de Carlos Alberto Délano que tiene en pie de guerra a Punta de Choros

Se ubica en la comuna de La Higuera a sólo 14 kilómetros de la polémica central termoeléctrica Barrancones, que terminó siendo descartada por el propio Sebastián Piñera. Hoy su amigo y empresario, junto a José Antonio Garcés, buscan impulsar un proyecto minero portuario a rajo abierto que enciende las alarmas en una zona única en diversidad y riqueza ambiental del país.

carlosalberto

Hace tres años y luego de una fuerte polémica, la aprobación ambiental del proyecto termoeléctrico Barrancones, de Suez Energy, fue revertida por el Presidente Sebastián Piñera, amparándose en la cercanía de la iniciativa con lugares emblemáticos, como la Reserva Nacional Pingüinos de Humboldt y el pueblo de Punta de Choros, del que lo separaban 22 kilómetros.

La decisión le valió una lluvia de críticas al mandatario por cómo afectaba a la institucionalidad, pero Piñera no echó pie atrás. Según dijo el fin de semana pasado en el programa “Patio de los Naranjos” de Mega, no se arrepiente, porque “era un proyecto de una termoeléctrica en el lugar donde está, tal vez, la mayor riqueza y diversidad medioambiental y ecológica de Chile y del mundo, como es la zona de Isla Damas, Punta de Choros”.

Barrancones no fue la primera termoeléctrica que intentó instalarse en la zona. Codelco tenía su propia iniciativa, Farellones, que terminó siendo bajada por la compañía en vista de su inminente rechazo medio ambiental.

Hoy, a 26 kilómetros de Punta de Choros y a menos de 20 kilómetros de las Islas Choros y Damas, un nuevo proyecto enciende las alarmas en la zona. Se trata de Dominga, una mina a rajo abierto dedicada a la producción de concentrado de hierro de alta ley y concentrado de cobre como subproducto.

La iniciativa, que pretende instalarse a unos 14 kilómetros de donde se construiría Barrancones, contempla la construcción de un puerto y de un depósito de relave y pertenece a la empresa Andes Iron. El gran amigo de Sebastián Piñera, el empresario y socio de Penta Carlos Alberto “Choclo” Délano, es uno de los principales inversionistas, junto al empresario José Antonio Garcés.

Délano y Garcés, que los viernes se encuentran en el Club de Golf Los Leones y arman un cuarto junto a León Vial y Eduardo “Negro” Fernández León, son parte del club de los poderosos de Chile.

Pero, detalla Conaf, “el proyecto no considera el análisis de esta relación, basándose la justificación para su inversión en los puestos de trabajo que generará durante el período de construcción y operación por un horizonte de un poco más de 20 años y de las divisas que generará para el país. Sin embargo, se requiere de una evaluación en la que la valoración económica total de los servicios ecosistémicos sea calculada y proyectada a lo menos a un horizonte de vida útil equivalente a la del proyecto con el fin de evaluar los impactos socio-económicos que tendrá en la zona y cómo afectará la relación productor-recurso en el territorio, lo cual impacta directamente en el uso y explotación de los recursos naturales que sustentan las economías locales y regionales”.

José Antonio Garcés es uno de los hombres más ricos del país. No alcanza a entrar en el ranking de los billonarios de la revista Forbes, pero está cerca. Es socio de Embotelledora Andina, junto a José Said, los Said Handal, Alberto Hurtado Fuenzalida y Eduardo Chadwick.

También participa en Consorcio, en el que posee un 17,7%. Allí fue invitado por Eduardo “Negro” Fernández León, quien compró la empresa junto a Juan Hurtado Vicuña al Bankers Trust en 1998. Fernández es uno de los mejores amigos de Garcés; ambos son socios en la inmobiliaria FFV, donde también está León Vial.

En tanto, el “Choclo” Délano, es socio controlador del Grupo Penta junto a Carlos Eugenio Lavín, a través de la cual es socio en partes iguales con Eduardo Fernández León de Banmédica, la Isapre más grande de Chile.

El proyecto

El 13 de septiembre pasado, el proyecto Dominga –que contempla una inversión de US$ 2.500 millones– ingresó su Estudio de Impacto Ambiental (EIA) al Servicio de Evaluación Ambiental (SEA).

Según detalla el estudio, el mineral explotado será enviado a un terminal de embarque que se construirá en el sector de Totoralillo Norte. La operación incluye otros dos sectores: el sector Dominga, que  considera instalaciones asociadas a dos zonas de explotación minera a cielo abierto denominadas Rajo Norte y Rajo Sur, una planta de procesos, un depósito de lastre y un depósito de relaves espesados; y el sector lineal, donde se instalaría un sistema de acueductos subterráneos que transportarán agua desde el sector Totoralillo hasta el sector Dominga, así como una línea de transmisión eléctrica, entre otros.

El EIA señala que “en el área de influencia del Proyecto Dominga, no existen áreas bajo protección oficial o sitios prioritarios”, pero sí identifica tres áreas bajo protección oficial y dos sitios prioritarios “en el área cercana al proyecto”.

Entre ellos, el sitio prioritario Área Marina Punta de Choros, Reserva Nacional Pingüino de Humboldt, Reserva Marina Islas Choros-Damas y el inmueble Fiscal Isla Gaviota, que se encuentran a 23 kilómetros del sector Dominga. Así como Punta Teatinos hasta Quebrada Honda, incluyendo Isla Pájaros, ubicadas a 7 kilómetros del sector lineal.

Hasta el momento se han pronunciado algunos servicios sectoriales, como Conaf, que recalca la necesidad de incluir las áreas protegidas dentro de la zona de influencia.

Según Conaf, “además de su rol en la conservación de la naturaleza y de educación hacia la ciudadanía, este ecosistema es un atractivo turístico, que recibe al año cerca de 60 mil visitantes nacionales y extranjeros con gran impacto en la economía local y regional. Por lo tanto, un aspecto imprescindible a considerar en el análisis de este proyecto, que contextualice el listado de especies y descripción de algunos aspectos de alguna especie particular como los que entrega la empresa en su estudio, es la relación hombre-naturaleza; entre ellas productor-recurso, en tanto este sistema socio-ecológico se configura por los usos que la comunidad hace de los recursos naturales, siendo el turismo y la pesca artesanal unas de las principales actividades productivas sustentables,  actuales y potenciales de las localidades costeras aledañas al proyecto”.

Pero, detalla Conaf, “el proyecto no considera el análisis de esta relación, basándose la justificación para su inversión en los puestos de trabajo que generará durante el período de construcción y operación por un horizonte de un poco más de 20 años y de las divisas que generará para el país. Sin embargo, se requiere de una evaluación en la que la valoración económica total de los servicios ecosistémicos sea calculada y proyectada a lo menos a un horizonte de vida útil equivalente a la del proyecto con el fin de evaluar los impactos socio-económicos que tendrá en la zona y cómo afectará la relación productor-recurso en el territorio, lo cual impacta directamente en el uso y explotación de los recursos naturales que sustentan las economías locales y regionales”.

En tanto, las observaciones de la Seremi de Medio Ambiente echan de menos varias precisiones en el proyecto presentado, como el posible efecto del material particulado de las pilas de acopio de minerales sobre el poblado de Caleta Totoralillo Norte. O los alcances de las medidas de compensación, ya que se ofrece “realizar actividades consideradas anexas para apoyar las poblaciones afectadas, sin embargo también debe implementar medidas directas para disminuir sus efectos, por ejemplo plantea un plan de desratización de islote Pájaros y control de enfermedades infectocontagiosas transmitidas por fauna doméstica, que pueden ser muy válidos pero que no se entiende el impacto real sobre las especies afectadas que se encuentran en alguna categoría de conservación en la zona”.

“Es peor que Barrancones”

Para el director de la ONG Oceana, Álex Muñoz, “Dominga puede ser tan perjudicial como la amenaza que representaban las termoeléctricas en La Higuera, porque la actividad minera genera niveles de contaminación muy grandes tanto a nivel terrestre como marino. La construcción de un puerto según la misma empresa va a destruir lugares únicos para el desarrollo de especies protegidas, como pingüinos de Humboldt o ballenas”.

pinguinos de Humboldt

El crédito es ©OCEANA | Eduardo Sorensen

Muñoz agrega que “estamos hablando de un ecosistema extremadamente rico y frágil, muy vulnerable a actividades de alto impacto como esta y a riesgos de aumento de tráfico marítimo. Por eso puede representar una serie de amenazas para un lugar ecológico excepcional”.

Además, señala que es la propia comunidad “la que ha tomado la opción de desarrollo sustentable en la zona, y se oponen como se opusieron a Barrancones y otras. Ellos tomaron una opción de vida sobre la base de actividades sustentables”.

Entre los opositores al proyecto impulsado por Délano, se cuenta el Movimiento en Defensa del Medio Ambiente (Modema), que junto a varias juntas de vecinos y otras agrupaciones se han opuesto públicamente a la iniciativa.

El secretario de Modema, Jan Van Dick, es tajante: “Yo creo que este proyecto es peor que Barrancones, más invasivo, con impactos sumamente graves sobre todo respecto al agua, porque la mina considera dos rajos abiertos, Sur y Norte. Y el Sur interviene el acuífero Choro Alto. Quieren hacer una barrera hídrica antes de que se llene rajo sur, lo van a secar y lo van a reinyectar más abajo. Aunque prometen que van a reinyectar el agua, no pueden garantizar que se mantendrán los niveles. Van a sacar como 150 litros por segundo del rajo sur y no podrán reinyectarlo inmediatamente por la distancia”.

En opinión del agricultor y pescador holandés, que se instaló en la zona hace más de 20 años por el aire limpio y la tranquilidad, “el proyecto no es viable, ¿cómo se les ocurre hacer un tranque de relaves en una cuenca donde aguas abajo hay agricultura, turismo? Esto tiene una sinergia de impacto acumulado que no tiene palabras. Aquí las mitigaciones no son suficientes”.

Según detalla el académico del departamento de Biología Marina de la Universidad Católica del Norte, Guillermo Luna, la importancia de la zona radica “en que hay un sistema de islas que contiene una diversidad de plantas, aves y mamíferos que constituyen una buena representación de la biodiversidad existente en el continente. Tenemos mediciones, sobre pingüinos, yuncos y otros, y hemos podido determinar que donde se va a instalar el puerto y donde se pensó instalar las termoeléctricas es una zona con biodiversidad marina muy alta, donde las aves se alimentan.  Habrá impactos para el tema de las aves marinas, porque genera una zona de influencia que se sobrepone con sus áreas de alimentación”.

Para el también investigador del Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas (Ceaza), este “es un lugar único (…) no sé por qué eligen este lugar. Probablemente para ellos económicamente es rentable, pero debiera destinarse a la conservación y preservación de la biodiversidad”.

En tanto, el alcalde de La Higuera, Yerko Galleguillos, ha mostrado su respaldo al proyecto, señalando que “es una oportunidad para la comuna de la Higuera más que una amenaza. Creo que hoy en día la minería es compatible con el medio ambiente y con las comunidades, y fácilmente podría darse en la zona la posibilidad de que ese proyecto se realice”.

En su opinión, “hay mucha gente esperanzada en este proyecto. Si bien hay un grupo que también se opone, hay otro grupo bastante grande que ve con muy buenos ojos la posibilidad de que éste se desarrolle”.

EIA robusto e integral

Desde Andes Iron, aseguran que “estamos conscientes de las aprehensiones que puede generar un proyecto minero y entendemos que ciertas organizaciones sociales y ambientales pueden mirarnos con suspicacia, incluso compararnos con Barrancones”.

Pero aseguran que su EIA es “robusto e integral” y que “da cuenta de todos los impactos sinérgicos y acumulativos que Dominga puede generar con la mina, los ductos y el terminal de embarque en la comuna de La Higuera. Por lo tanto, esperamos que las autoridades ambientales del gobierno de turno, tanto de esta administración como de la próxima, sean las que determinen si Dominga cuenta con la calificación ambiental para poder operar. Hay que aclarar que Dominga es un proyecto minero que se ubica tierra adentro, inmediatamente al norte de la actual mina El Tofo. El Proyecto Dominga se abastecerá de energía a través del Sistema Interconectado Central (SIC) y no generará energía propia. Tampoco vamos a ocupar el agua dulce de las napas subterráneas, ya que operaremos con agua de mar desalinizada y gracias a este proceso duplicaremos la disponibilidad actual de agua para consumo humano en la comuna de La Higuera”.

Recalcando que “no afectaremos zonas protegidas. Nuestro compromiso es preservar y restituir el borde costero, sumándonos a propuestas surgidas de diversas instituciones y organizaciones ciudadanas”.

El plazo de evaluación del proyecto cierra en marzo del 2014, por lo que será el próximo gobierno, que probablemente liderará Michelle Bachelet, el que deberá decidir el destino de la iniciativa que podría transformarse en una nueva guerra ambiental en la comuna.

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