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    8 de Noviembre de 2011

    “¡Arrepiéntete, degenerado!”

    Los gritos de evangélicos contra el escritor Pablo Simonetti fueron recibidos como una muestra de intolerancia "sin límites" por algunos de los que vieron la escena en la sede del Congreso Nacional.

    Cuando todo indica que por fin el Senado votará la Ley Antidiscriminación, el mundo evangélico volvió a ponerse en guardia y a ejercer presión para evitar que eso se concrete. Al punto que desde tempranas horas, un significativo grupo se apostó en la entrada del Congreso, en calle Victoria, en Valparaíso con una nutrida batucada que no dejó de tocar durante gran parte de la jornada.

    Paralelamente los pastores y obispos que integraban la comitiva gritaban consignas alusivas a la defensa de la familia y en contra de las relaciones entre parejas del mismo sexo. Mientras estos grupos se encontraban allí dos hechos llamaron la atención. Por un lado, el hecho de que a la llegada del escritor Pablo Simonetti, reconocido activista por los derechos de las minorías sexuales, a la sede del Congreso en Valparaíso, los agitadores evangélicos le gritaron: ¡Arrepiéntete, degenerado! Lo que fue acogido como una muestra de intolerancia “sin límites” por algunos de los que vieron la escena.

    Pero también se hizo notar, en similares circunstancias, la senadora UDI Ena von Baer, quien incluso se bajó de su auto, al llegar a la sede legislativa, para saludar a los manifestantes. La ex vocera fue recibida con muestras de cariño por quienes la consideran una aliada en el rechazo al polémico proyecto.

     


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