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Jueves, 8 de diciembre de 2016Actualizado a las 12:51

Diplomacia en tiempos de Twitter... y frapuccinos

por 5 julio 2010

BBC Mundo
Diplomacia en tiempos de Twitter... y frapuccinos
Diplomáticos estadounidenses están tratado de llevar su mensaje directamente a su público, involucrando a los más jóvenes y a los expertos en tecnología con la esperanza de mejorar la percepción que se tiene del país.

Si desea saber dónde está Hillary Clinton hoy, no necesita ver las noticias o leer los diarios.

La cuenta oficial de Twitter del Departamento de Estado de EE.UU. (@statedept) lo mantendrá informado a base de twitts periódicos.

Le dirán en que país está Clinton en medio de su gira por los países del ex bloque soviético, qué está haciendo allí y con quién ha estado hablando.

¿Todavía quiere saber más?

Puede consultar el clic blog del Departamento de Estado, inscribirse en su clic página de Facebook y hasta ver videos de lo que sucede detrás de escena.

Tal vez también le gustaría darle un vistazo al mapa interactivo de viajes o seguir los twitts de las distintas embajadas estadounidenses. Así tendrá un panorama completo.

El Departamento de Estado ha adoptado las redes sociales como una herramienta para la diplomacia del siglo XXI, con el fuerte respaldo de la propia Clinton.

Diplomáticos estadounidenses están tratado de llevar su mensaje directamente a su público, involucrando a los más jóvenes y a los expertos en tecnología con la esperanza de mejorar la percepción que se tiene del país.

El caso del frapuccino

Pero como sucede en otras organizaciones, el Departamento de Estado no parece estar preparado para recorrer la autopista digital sin caer en algunas de sus propias trampas.

Así quedó claro en un reciente episodio que involucró a dos de los twitteros más importantes de ese despacho.

El mes pasado Alec Ross, asesor de Clinton en tecnología, y Jared Cohen, de la oficina de políticas de planificación, encabezaron una delegación de empresas de Silicon Valley que viajó a Siria, uno de los cuatro países que todavía figuran en una lista de Estados Unidos de naciones que supuestamente patrocinan el terrorismo.

La visita fue calificada como una oportunidad para relacionarse con Damasco en un nivel diferente e intentar introducir nuevas tecnologías en esa nación.

Pero el twitt que envió Cohen (vía @JaredCohen), asombrado por haberse tomado el mejor frapuccino de su vida en Siria, causó preocupación en Washington.

La frivolidad de la entrada llevó a que algunos se preguntaran si ése era el tono correcto en medio de conversaciones con un país que no ha tenido embajador estadounidense desde 2005.

El debate entre opositores y partidarios de las relaciones con Siria se intensificó entre los políticos. Pero también estuvo dirigido hacia el comportamiento respecto de Twitter.

"La mayoría de las críticas provinieron de personas que no entienden la plataforma", dijo Sheldon Himelfarb, experto en tecnología y diplomacia del Instituto para la Paz de Estados Unidos (USIP, por sus siglas en inglés).

"Hay muchos que están ahí precisamente porque se sienten conectados con el twittero. No porque vayan a obtener información útil o valiosa, sino para cincularse con el individuo".

Twitts más sustanciales

Ross, de 38 años, y Cohen, de 28, tiene cerca de 300.000 seguidores cada uno y suelen enviar twitts menos serios acerca de sus planes para cenar o el estreno de una serie de televisión.

La cuenta oficial del Departamento de Estado en Twitter -en la que se prefiere enviar twitts sobre hechos concretos- tiene alrededor de 20.000 seguidores, mientras que la del portavoz del departamento de Estado, Philip Crowley, está por debajo de los 3.000.

Ross y Cohen también aprovecharon su visita a Siria para twittear cuestiones más sustanciales como "hemos planteado el tema de los sitios de internet bloqueados en cada uno de los encuentros de la delegación de tecnología" y "Siria demostró una total participación de la sociedad, que dio lugar a un diálogo entre gobierno, instituciones académicas, sector privado y sociedad civil".

Los funcionarios también se reunió con el presidente sirio, Bashar Al-Assad, para comunicarle que las compañías estadounidenses quieren invertir más en su país, a condición de que deje de bloquear redes sociales como Facebook y YouTube y se haga más para proteger la propiedad intelectual.

No obstante, la misión fue sancionada en Estados Unidos al más alto nivel por el incidente del frapuccino.

Política de 'evolución'

A pesar de que Cohen ha escrito un libro basado en sus viajes por Medio Oriente, el twitt sobre el café parecía sugerir una falta de conocimiento sobre la región.

¿Por qué Siriá no tendría grandiosos frapuccinos? ¿Y pueden realmente dos gurús de la tecnología impulsar cambios en ese país?

Ross insistió en que fue a Damasco con los ojos bien abiertos.

"Somos realistas, no somos ingenuos. El progreso en Siria llegará paulatinamente. Tenemos esperanzas pero no somos ingenuos".

Hace sólo dos semanas, el Departamento de Estado emitió normas y directrices sobre el uso de las redes sociales.

Por ahora nadie en el edificio puede twittear acerca de su trabajo. Las entradas son monitoreadas sistemáticamente. Con todo, se insta a algunos funcionarios a usar las redes sociales "inteligentemente", según Crowley.

"Todavía estamos aprendiendo cómo aplicar estas normas de forma individual y colectiva. Y nuestra política evolucionará", aseguró el protavoz del Departamento de Estado.

A diferencia de Estados Unidos, la cancillería y las embajadas del Reino Unido tienen cuentas oficales de Twitter como instituciones. Los diplomáticos —como individuos— no twittean sobre su trabajo.

Ross no cree que las redes sociales representen retos mayores que las formas tradicionales de comunicación de la diplomacia.

"Es más arriesgado salir en televisión o dar una entrevista en vivo. Cualquier tipo de medio de comunicación tiene un nivel de riesgo", aseguró.

La ventaja de las redes sociales es el alcance que tienen, no sólo en número sino en el tipo de audiencia.

"Éste es el nuevo mundo de la diplomacia pública", dice Himelfarb.

"Supone un compromiso con gente diferente a la que estábamos acostumbrados a tratar. Es una oportunidad de relacionarse con una nueva generación de constructores de la paz. Y esto es algo muy valioso".

Sin embargo, sigue siendo difícil cuantificar las ventajas de la diplomacia pública a través de las redes sociales. Su alcance puede ser mayor, pero sus beneficios y su impacto aún se desconocen.

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