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El cobre bactericida llegaría al 10% de la demanda mundial del metal

por 14 octubre 2010

El cobre bactericida llegaría al 10% de la demanda mundial del metal
Jürgen Leibbrandt, gerente de desarrollo de mercados de Codelco, estima esta cifra por el uso de las aleaciones cupríferas en centros hospitalarios y espacios públicos de alta concurrencia. Estas aplicaciones contrarrestarán al doble las actuales pérdidas por sustituciones.

Hasta el 10% del mercado mundial de cobre podría estar destinado a las aplicaciones en el sector sanidad debido a la importante propiedad bactericida del metal no superada por ningún otro material ni desinfectantes autorizados.

Es lo que proyecta Jürgen Leibbrandt, gerente de desarrollo de mercado de Codelco, al estimar los más variados usos del cobre y sus 282 aleaciones con iguales atributos en la salud humana que han sido aprobadas por la Agencia de Protección Ambiental (EPA) de los Estados Unidos.

El profesional destaca el empleo de la marca registrada del cobre, conocida “Antimicrobial Copper Cu+”, en hospitales, clínicas y los más diversos espacios de alta afluencia de personas, como el Metro, el Transantiago, los colegios, los gimnasios, las postas, los consultorios, los baños públicos, entre otros.

“Estamos frente a la mejor solución de la historia para controlar las infecciones intrahospitalarias, exacerbadas hoy por bacterias patógena que se hacen cada vez más resistentes a los antibióticos. Esta situación que agrava a los pacientes con casos de muertes podría cambiar y, de paso, significar importantes ahorros para los servicios de la salud”, precisa el ejecutivo.

Esta nueva modalidad higiénica para reducir el riesgo de contagios ha comprobado ser muy efectiva en ensayos clínicos realizados en Estados Unidos, Alemania, Japón y Chile. La experiencia en nuestro país redujo, en general, en torno al 90% la población de bacterias patógenas que contaminan los objetos de mayor contacto en las Unidades de Cuidado Intensivo (UCIs).

“Es muy probable, por el interés manifestado, que los 20 hospitales que se construirán en Chile vía concesión incluyan implementos de cobre en su infraestructura, diseño e inmobiliaria, incluyendo las UCIs y los quirófanos”, agrega.

Jürgen Leibbrandt informa que, según numerosos estudios, “cobrizar” los hospitales tiene un alta rentabilidad y se convierte en un vía plausible para pagar la abultada deuda que mantiene el sistema de salud pública de nuestro país.

Las aplicaciones son muy amplias. Por ejemplo, todos los pasamanos de las escaleras del Metro de Viena son de aleaciones de cobre. “El potencial para Chile es el mismo”, señala el profesional mientras se pasea por el edificio corporativo de Codelco, mostrando que el mismo está resguardado por coberturas del metal. Las puertas de ingreso y el mesón de recepción tienen el sello que los identifica.

“Este nuevo mercado del cobre bactericida — indica— incluso recompensará con creces la actual pérdida por sustitución, la que alcanza un promedio anual de 450 a 500 toneladas por la preferencia del aluminio (electricidad), plástico (construcción) y fibra óptica (comunicaciones)”.

En el ámbito de la salud, el cobre desplazará directamente al acero inoxidable que, pese a su apariencia de limpieza, no posee la propiedad bactericida. Las aleaciones de cobre, en cambio, exhiben esta inherente característica en forma continua y permanente.

A la vez, el cobre y sus aleaciones pondrían en tela de juicio a los iones de plata por su supuesta capacidad de eliminar a bacterias patógenas.

“Hay que entender— resalta Jürgen Leibbrandt— que la venta de refrigeradores, lavadoras o instrumentos clínicos con iones de plata es una farsa. Este material sólo es activo en condiciones muy extremas de temperatura (35° C) y humedad (90%) que no existen en la práctica. Todos los estudios de la EPA demostraron que los iones de plata tienen efecto cero al momento de evaluar su propiedad bactericida en ambientes habituales o fuera de esos rangos”.

Los pasos siguientes

Como cualquier miembro de la International Copper Association (ICA), Chile tiene todas las oportunidades para ingresar al mercado del cobre bactericida, pero también la desventaja de que otros fabricantes de aleaciones y formatos del mundo (tuberías, láminas, planchas), que suelen dedicarse a ambos oficios, se adelanten en este negocio.
Codelco entregaría la materia prima, principalmente cátodos de cobre de alta pureza (99,9%). Luego otras empresas proveerían las aleaciones de cobre y las piezas del metal en distintos formatos. Basta añadir en un horno eléctrico barras de cobre y otros metales para fundirlos según normativas de la EPA y moldearlas nuevamente. Las metalmecánicas, por su parte, comprarían estos materiales para elaborar los productos finales.
Cabe destacar, además, que quienes fabrican las aleaciones pueden recurrir al mercado de reciclaje del cobre.
“Hay suficiente conocimiento y experiencia internacionales para desarrollar este mercado. El mayor desafío, en el caso de nuestro país —plantea el profesional de Codelco—, es motivar a toda la cadena de valor para que entren al negocio, sobre todo las metalmecánicas para iniciar la fabricación de piezas en líneas y abaratar costos”.
“Sí vamos a necesitar aumentar nuestras capacidades en I+D+i para mejorar algunos aspectos menores, como la inestabilidad del color del cobre metálico, que es un problema meramente estético. Su superficie es viva, de modo que fácilmente va cambiando su tono anaranjado al café. Al mismo tiempo, el metal suele mancharse con el roce de las manos o expeler olor a metal con este contacto”.

Una forma de resolver estas pequeñas barreras es fabricar superficies más rugosa mediante un proceso de arenado, el que, además, aumentaría la superficie de contacto y, por tanto, aumentaría su propiedad bactericida. Otras opciones consisten en estudiar aquellas aleaciones que contrarresten estos efectos y aprender a seleccionar las mejores según los tipos de aplicaciones.

Apuntando a esta dirección, la Codelco, junto a la ICA y el Consejo Minero, postularon a un proyecto I+D+i de Innova Chile de CORFO para preparar a científicos en el área de la metalurgia, básicamente en el tema de las aleaciones, que son prácticamente infinitas.

Consultado Jürgen Leibbrandt acerca de cómo acelerar este mercado en el país, respondió que la mejor vía son los casos de negocio como una herramienta capaz de motivar a la industria para que realice las inversiones necesarias.

Una oportunidad privilegiada, en este sentido, será el Simposio Internacional “Cobre Antimicrobiano: científicamente comprobado”, que se celebrará el próximo 20 de octubre en el Centro de Eventos Casa Piedra de Santiago (inscripciones en www.cobrebactericida.org/proyecto/seminario).

Este seminario es la culminación del proyecto chileno “Desarrollo de plataforma de conocimiento y capacidades locales para la creación de nuevos productos que utilicen la propiedad antimicrobiana del cobre”, impulsado por la Fundación para la Transferencia Tecnológica de la Universidad de Chile, Codelco, ICA a través de Procobre Chile e Innova Chile de CORFO.

JLeibbrandt2En la ocasión, se lanzará oficialmente en Chile la marca registrada del cobre. Hasta la fecha, este sello ha sido presentado en Estados Unidos, Europa y Asia en la Expo Shangai 2010.

Considerando el fuerte impacto que tendrá el cobre bactericida en la salud de las personas y la economía chilena, dicho proyecto también ha buscado el apoyo del Gobierno para promover las aplicaciones y atender las inquietudes de las empresas manufactureras, referidas principalmente a las inversiones iniciales al momento hacer los nuevos emprendimientos.

“Estamos, en este sentido, haciendo todos los esfuerzos para que se inicien las primeras órdenes de trabajo. De hecho, en la semana del simposio se reunirán autoridades de Gobierno y expertos para analizar estos temas”, precisa el profesional.

A su juicio, un camino muy efectivo sería el regulatorio, como determinar, por ejemplo, que todas las superficies de mayor contacto de los nuevos hospitales deberán estar cobrizadas. “No sé si se puede normar algo así, pero sería una solución fantástica a favor de la Salud de la población, en cuyo caso habría que definir muy bien las superficies de mayor contaminación”, menciona.

Un ejemplo elocuente de este hipotético caso será el recambio de motores eléctricos por aquellos de alta eficiencia — con mayor contenido de cobre en el cableado— cuando a partir del próximo año entre en vigencia la ISO 50001 sobre la gestión de la energía. Aunque dicha norma es voluntaria, obligará a la industria exportadora a sumarse a este avance para competir en el mercado externo.

“Otra alternativa que podría estar sobre una mesa de discusión es la factibilidad de implantar este concepto de sanidad en las empresas aseguradoras, de tal forma de bajar las primas a clientes que opten por los servicios asistencias que estén cobrizados”, sugiere Jürgen Leibbrandt.

“Al final— opina el profesional— imperará la demanda de la población, la que exigirá que los establecimientos hospitalarios y espacios públicos tengan gravado el sello que identifica al cobre bactericida.

Cobre, reservas para siglos

Cobre queda para rato, sobre todo el extraído de suelos chilenos en toda su naturaleza de colores si pensamos en sus promisorias aplicaciones como bactericida. “Nuestro país sigue siendo el primer productor del mundo, con alrededor de 6 millones de toneladas anuales y el 30% de las reservas mundiales”, señala Jürgen Leibbrandt.

La típica pregunta ¿por cuánto tiempo? ha llevado a errores difíciles de reparar. Según explica el ejecutivo de Codelco, la industria minera se maneja con una cifra que da cuenta de las reservas del mineral dentro de un horizonte de 30 años, ya que no tiene sentido gastar dinero en exploraciones a más largo plazo.

Pero algo tan simple llevó en 1970 a que el Club de Roma dijera que había que buscar sustitutos, porque el cobre acaba sus reservas en las tres décadas siguientes. Tal determinación quitó del mercado a los radiadores de cobre de los automóviles, siendo hasta ahora más eficientes que los de aluminio.

Sólo continúan los radiadores de cobre en vehículos que necesitan una mayor transferencia de calor, como buses, camiones, retroexcavadoras o tractores orugas.

“Por tanto, podemos decir que los recursos mineros alcanzarán por siglos, sobre todo si consideramos las reservas de los nódulos marinos, el aumento del reciclaje del metal y las nuevas tecnologías de exploración”, concluye el ingeniero Leibbrandt.

La industria automotora vuelve a relajarse. Si un automóvil convencional —añade—usa hoy 20 kilos de cobre (cables de distribución y conectores), cuando ingresen masivamente al mercado los vehículos híbridos tal cifra se duplicará por la necesidad de agregar más cobre en las baterías y los motores eléctricos”.

Debido a la prioridad de la salud en cualquier parte del mundo, el cobre bactericida tendrá aplicaciones de por vida, así como empezó desde la época de Hipócrates para curar las heridas.

Y la demanda de 1 millón de toneladas podría aumentar más si se incluyen sus usos en la industria de los sistemas de aire acondicionado, la salmonicultura y la ropa. Además, este metal anaranjado tiene propiedades para eliminar virus, hongos y ácaros, pero éste es otro tema.

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