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Salud: Cómo prevenir la insolación en guaguas y niños

por 21 enero 2011

Salud: Cómo prevenir la insolación en guaguas y niños
Reaccionar adecuadamente si ya se ha producido la insolación es clave para evitar complicaciones.

El verano y sus altas temperaturas son un imán para estar al aire libre, sobre todo para los niños. Jugar en la plaza, la playa o bañarse en la piscina son panoramas imperdibles, pero que pueden causarles un grave daño en su piel: la insolación.

Las quemaduras solares pueden ser muy graves entre los más pequeños. Esto se explica porque “la piel de los niños y guaguas es mucho más delgada y delicada que la piel de los adultos”, explica la Dra. Sonia Schneider, pediatra de VidaIntegra. Por eso es importante evitar quemaduras e insolaciones, tanto en la  infancia como en la vida adulta ya que producen daños graves e irreparables en la superficie cutánea, que aumentan las posibilidades de sufrir cáncer de piel en el futuro, pues no hay que olvidar que estos daños son acumulativos.

¿Qué hacer frente a una insolación?

Aunque no es muy frecuente ver este cuadro en guaguas, es posible que niños pequeños lo presenten si juegan al aire libre. Por eso, es muy importante tener claros los síntomas que caracterizan a una insolación. “El principal es el aumento de la temperatura corporal, que puede llegar a 40º C o más”, comenta la pediatra.

Agrega que en los niños mayores la insolación se manifiesta con cansancio, sueño, mareos y sed; piel roja y caliente; boca y lengua secas; latidos acelerados del corazón y respiración agitada; orina escasa y de color oscuro con olor intenso; vómitos o náuseas. “En guaguas el cuadro es muy similar, pero es posible ver que la fontanela (mollera) está hundida, que están muy irritables o duermen demasiado”, indica la Dra. Schneider.

La especialista agrega que si el niño presenta una insolación, lo primero que se debe hacer es ponerlo a la sombra en un lugar ventilado y fresco, quitarle la ropa, darle agua para rehidratarlo, disminuir la temperatura con medios físicos (abanicarlo, colocar paños fríos y si es posible un baño tibio), pero no darle analgésicos.

“La temperatura debe ser controlada con frecuencia. Es aconsejable llevarlo al médico si el niño tiene más de 38,5 ºC, si es muy pequeño o no es posible disminuir los síntomas con las medidas indicadas”, afirma la especialista.

Si la insolación no se trata, el aumento de la temperatura puede llevar a convulsiones.

¿Cómo prevenir?

La prevención sin duda es la mejor manera de evitar que ocurran las insolaciones. Para el Dr. Renato Grilli, dermatólogo de VidaIntegra, es importante “evitar exposiciones prolongadas al sol, aplicar protectores solares con factor 30 como mínimo antes de exponerse al sol y luego en repetidas ocasiones. Usar ropa y en caso de los niños es ideal que tenga filtro UV, sombreros de ala ancha y anteojos de sol siempre que sea posible”.

Hay que recordar que las guaguas menores de seis meses no deben usar nunca bloqueador solar, por lo que lo aconsejable es no exponerlos al sol de ninguna manera.

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