La tienda de campaña que protege los secretos de Obama - El Mostrador

Sábado, 3 de diciembre de 2016Actualizado a las 13:02

La tienda de campaña que protege los secretos de Obama

por 23 marzo 2011

BBC Mundo
La tienda de campaña que protege los secretos de Obama
En su periplo por América Latina, el presidente estadounidense viaja con una tienda de campaña de alta tecnología desde donde puede discutir los secretos de Estado, sin temor a los espías.

Una inusual foto dada a conocer por la Casa Blanca muestra al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, realizando llamadas desde una tienda de campaña en Brasil, para mantenerse al día con los eventos que ocurren en Libia.

Es conocida como el Recinto de Información Sensitiva Compartimentada, diseñada para permitir que funcionarios sostengan discusiones secretas cuando se encuentren de gira.

Son, sin duda, unos de los lugares más seguros del mundo en los que se puede tener una conversación.

Diseñados para resistir intrusos, interceptaciones telefónicas y piratería informática, estos recintos de información secreta -también conocidos como SCIFs, por sus siglas en inglés- son áreas protegidas en las que se pueden llevar a cabo conversaciones clasificadas.

Allí, es posible revisar de manera segura documentos delicados o llevar a cabo conversaciones secretas, sin que ningún tercero -algún escucha o hacker- pueda intervenir.
Sin intercepción

Cuando las operaciones militares en Libia comenzaron el fin de semana, el presidente Obama se encontraba en Brasil.

Con el fin de mantenerse al corriente de los acontecimientos, una carpa fue instalada en el hotel en el que se hospedaba el mandatario, para que pudiera realizar una conferencia telefónica segura con la secretaria de Estado, Hillary Clinton, el asesor de Seguridad Nacional, Tom Donilon, y el secretario de Defensa, Robert Gates, entre otros.

Una foto publicada por la Casa Blanca muestra al presidente y sus consejeros reunidos en torno a un teléfono con video incluido, dentro de lo que parecía ser una tienda de campaña azul, erigida sobre las alfombras florales del hotel.

Asegurar que nadie puede interceptar las actividades en la sala requiere de una planificación detallada, explica Mark Pfeifle, quien trabajaba como asesor adjunto de Seguridad Nacional en la Casa Blanca durante el mandato de George W. Bush.

"Cuando un presidente viaja dentro o fuera de EE.UU., una de las tareas del equipo de avanzada previa a la visita es localizar y asegurar una determinada zona en donde se pueda colocar la carpa", explica Pfeifle.

Seguridad

Debe ser colocada cuidadosamente, previendo la cercanía a ventanas y a concentraciones de personas.

Las habitaciones del hotel, como la que utilizó el presidente Obama en Brasil, son un lugar popular para ubicarlas. Aunque la instalación depende de la naturaleza del viaje y de donde se encuentre el presidente.

Una vez que se haya encontrado un lugar para la tienda, el próximo paso es asegurarse de que este sea completamente seguro.

Esto puede significar la creación de una burbuja autosuficiente con su propio suministro de aire, dice Phil Lago, uno de los fundadores del Command Consulting Group, una empresa que proporciona SCIFs a las agencias gubernamentales.

"Tenemos que asegurarnos de que no salga ningún tipo de emisión: ni de computadores portátiles, ni de radios, ni teléfonos", explica.

En lugar de un anillo de acero alrededor del complejo de seguridad, Lago lo describe como un "anillo de ondas electrónicas", que evita que las señales entren o salgan de la tienda. La única señal que puede salir es la de las comunicaciones cifradas, que se realizan a través de una línea telefónica segura y encriptada, que envía conversaciones a través de un satélite.

"Nunca sabemos si hay alguien en el edificio con un dispositivo de largo alcance que pueda captar sonidos", dice. "Si ponemos una tienda de campaña en un área segura tenemos la certeza que el presidente podrá entrar y confiar que se trata de una conversación privada".

Lago recuerda haber viajado junto a George W. Bush a su residencia familiar en Kennebunkport, en el estado de Maine, en donde el presidente usó los SCIF móviles para llevar a cabo conversaciones con Tony Blair, quien se encontraba en Londres, sobre los conflictos de Afganistán e Irak.

Vigilancia

Las especificaciones exactas de los móviles son secretas, pero un documento público establece que un SCIF no sólo necesita ser totalmente insonorizado, sino que también deben construirse con un "Sistema de Detección de Intrusos" para detectar cualquier incursión.

La tienda de campaña no tiene ventanas y está hecha de un material secreto que mantiene las emisiones dentro, pero rechaza cualquier dispositivo externo de escucha.

Sólo aquellos que estén autorizados pueden entrar en un SCIF, pues necesitarán una contraseña, además de tarjetas de acceso y datos biométricos.

El perímetro de la tienda usualmente es controlado por guardias y por personas que vigilan si algún dato se está escapando.

Los móviles SCIF son parte importante de cualquier viaje presidencial, explica Lago, quien añade que cada vez es más sencillo transportarlos.

99,9% infalibles

Pero además de las tiendas de campaña móviles, existen muchos SCIF permanentes que funcionan como sede para reuniones seguras, en distintas oficinas y embajadas.

Por lo general estos recintos son construidos con paredes a prueba de bombas y bajo estrictas medidas de seguridad, según lo explica Michael Creasey, el director de desarrollo de CSG, otra compañía que provee SCIFs.

Creasey asegura que, aunque la mayoría de sus clientes son agencias gubernamentales y contratistas del sector defensa, también hay gente que solicita sus servicios porque están creando nuevos diseño de aviones o barcos y quieren encontrar una manera de que se puedan mantener conversaciones seguras.

Al crear esos recintos, Creasey explica que puede usar una gama de equipos: desde una valla que le avisa de intrusos, hasta dispositivos que pueden avisar cuando alguien recibe un correo electrónico.

Creasey explica que la demanda por los SCIF es particularmente alta en el área de la capital estadounidense, Washington. El costo de armar uno puede ir de US$200 a los US$5.000 por pie cuadrado.

Y aunque continúan diseñando recintos que sean lo más impenetrables que se pueda, Lago destaca que aún no son 100% infalibles.

"Los llamamos 99,9% infalibles", concluye.

Más información sobre El Mostrador

Videos

Más Noticias

Blogs y Opinión

Encuesta

Mercados

TV

Cultura + Ciudad

Deportes