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    BBC Mundo

    7 de Mayo de 2012

    Los subordinados, los “más innovadores”

    Los miembros subordinados de un grupo aparecen como más innovadores cuando se trata de resolver un problema... al menos entre las suricatas, como sugiere un estudio de la Universidad británica de Cambridge.

    La suricata, ese pequeño mamífero africano de la familia de la mangosta, acostumbra introducir sus patas y su hocico en las grietas en busca de su alimento favorito: el escorpión.

    Una investigación sugiere que los miembros más dependientes del grupo son los más “innovadores” cuando se trata de procurarse el alimento.

    Las suricatas viven en grupos de hasta 30 individuos en los que hay un macho dominante y varios subordinados a él.

    Científicos de la Universidad de Cambridge, en el Reino Unido, descubrieron que los machos subordinados que tienen un rango bajo dentro del grupo, fueron los mejores en hallar una solución a los problemas, cuya resolución les garantizaba un premio que consistía en comida.

    Los hallazgos aparecen publicados en la revista especializada Animal Behaviour.

    Recipientes y tapas

    El Dr. Alex Thornton, especialista en comportamiento animal, dirigió el estudio.

    Estos animales viven en grupos de hasta 30 individuos.

    Estos animales viven en grupos de hasta 30 individuos.

    Él y su equipo estudiaron a un grupo de suricatas —a las que les fijaron una serie de “tareas”— en el desierto de Kalahari, donde habita la especie que, además, también está presente en el desierto de Namib.

    Los investigadores dejaron recipientes transparentes con tapas opacas para que los animales hallaran la manera de abrirlos con el fin de capturar un escorpión en su interior.

    El objetivo era investigar “lo que impulsa a los animales a innovar, y qué mecanismos psicológicos les permiten hacerlo”.

    De acuerdo con , en el caso de las suricatas, “parece que puede más la persistencia que la inteligencia”.

    El experto dice que “no parecían seguir el patrón de remover las tapas opacas” para conseguir el objetivo.

    “Cuando se les daba una nueva tarea, regresaban al mismo punto de partida”, explica.

    “Tendían a arañar infructuosamente los lados transparentes (del recipiente) en lugar de ir directamente a la parte opaca y obtener la recompensa”.

    Sin rendirse

    En cada grupo hay un macho dominante y varios subordinados a él.

    En cada grupo hay un macho dominante y varios subordinados a él.

    A pesar de esta aparente falta de ingenio, los machos subordinados superaron a todos los demás miembros del grupo.

    Simplemente no se rendían hasta que llegaban al escorpión.

    Según Thornton estos machos adultos subordinados fueron precisamente los que dejaron el grupo en su misión de encontrar pareja.

    Es un mecanismo “beneficioso” para esos ejemplares “estar dispuesto a asumir riesgos y tratar de resolver nuevos problemas cuando los encuentran”, explica.

    El investigador añade que —aunque muchos investigadores han sugerido que la innovación puede ser “una demanda cognitiva”— estos resultados indican que “los procesos simples de aprendizaje y la perseverancia tenaz pueden ser suficiente para generar soluciones a nuevos problemas”.

    El experto remarca un viejo axioma para describir el proceso: “La necesidad es la madre de la invención”.

    Thornton explica que un ejemplar dominante “puede intimidar y robar cosas de los demás”.

    En cambio, el subordinado se ve obligado a crearse sus recursos para sobrevivir.

    “Si eres un subordinado, puedes verter en la situación ventajosa de tener que asumir riesgos y resolver las cosas por ti mismo”, expresa.

     


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