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El día de la madre de Leonor Varela

por 14 mayo 2014

El día de la madre de Leonor Varela
En septiembre de 2013, la actriz chilena radicada en Estados Unidos sorprendió a todo el país con un escrito especialmente redactado por ella que fue publicado en una revista nacional. En éste contaba su testimonio como madre de un hijo que padece una enfermedad llamada leucodistrofia.

Matteo Akoskin Varela, nació el 20 de noviembre de 2012 en Los Ángeles, Estados Unidos. Desde ese momento, su madre, la actriz chilena Leonor Varela reordenó sus prioridades, equilibrando así todo lo necesario para cumplir, tanto con sus labores de madre como con las de su trabajo. Empezaba una nueva etapa de vida, maravillosa y llena de desafíos los que se vieron acrecentados cuando cinco meses después, se enteró que su hijo padecía una enfermedad de condición genética, muy poco común, llamada Leucodistrofia.

Fue en septiembre de 2013 cuando con la entereza y valentía que la caracteriza, redactó un escrito para Revista YA en donde contó su testimonio y cómo esta noticia había determinado de una nueva manera todos los ámbitos de su vida, lo que en definitiva la convirtió en otra Leonor.

“En un principio, con mi marido llevamos esta lucha íntimamente. Y tiempo después, decidí contarlo porque sentía que podía aportar con mi testimonio a otras familias que estuvieran pasando por situaciones similares”, dice Leonor Varela.

Desde entonces y hasta la fecha, la avalancha de cariño – como Leonor afirma – que ha recibido de muchas personas – sobre todo por las redes sociales – le ha significado un gran apoyo, por lo que hoy y en el marco del día de la madre, vuelve a dar una entrevista en una revista nacional, donde cuenta cómo han sido estos últimos 8 meses desde que compartió por primera vez su experiencia. En ésta se refiere a principalmente a la evolución que ha tenido Matteo y de la dedicación que ella y su marido le han brindado a su hijo apoyándolo en su crecimiento.

“Está gigante, literal. Es percentil 90 de largo, y eso que está bajo los índices americanos.... O sea es un larguirucho. De peso también está bien, lo que no es obvio para un niño con su condición. Es mucho trabajo y dedicación de parte de nosotros para que coma por su propia voluntad, le cuesta, pero juntos lo logramos. Nos dijeron que no progresaría, que probablemente tendría que alimentarse por sonda, y ahí está, comiendo cada día mejor e incluso con rollitos de sobra para demostrar su deseo de vivir.”, cuenta en la entrevista.

Y es la unidad como pareja y como familia la que les ha dado la fuerza para apoyar a su hijo en este difícil camino. De esta forma es que han logrado sobre llevar esta situación, la cual no deja de ser dolorosa a la hora de tratarse de su hijo de sólo un año y medio de vida.

“Es doloroso no tener la salud que le deseas a tu hijo....muy doloroso. Honestamente, cuando voy a un cumpleaños de hijos de mis amigos, es un desafío y a menudo me exige un trabajo grande no caer en la pena. Lo hago solo cuando siento la fuerza de no perder el norte, no perder mi foco en la felicidad de mi hijo y mi familia. A veces lo logro, a veces no”.

Cambio radical

Sin duda, para cualquier madre profesional y trabajadora, la llegada de un hijo cambia sus prioridades. El ritmo de vida comienza a ser distinto. En el caso de Leonor, lo fue aún más. Sin embargo, no ha dejado de trabajar, claro que con otro foco.

“La verdad es que el cambio ha sido bastante radical. Como la prioridad es mi hijo, todos los trabajos que decido hacer (son pocos) tienen que cumplir con muchos requisitos: motivarme mucho; no llevarme lejos de casa; ser poco demandantes emocionalmente, porque necesito estar disponible para este enorme desafío que nos dio la vida. Solo si el trabajo reúne todas esas condiciones, lo hago. Y eso es así por ahora. No es algo negociable. Cuando también eres enfermera además de mamá, y tu hijo realmente necesita de ti para estar cada día mejor, no hay donde perderse. Nada más importa”, enfatiza.

Y es que sus energías están puestas en el bienestar de Matteo, en acompañarlo con la máxima entereza que tiene como mujer. “Lo hago con toda la fuerza y amor que tengo. Lo contengo diciéndole que lo amo, que él es fuerte. Obvio que a veces se me cae el corazón a pedazos, pero siempre me levanto. Lo contrario no es opción. Lo que pasa es que aunque suene cliché, he podido comprobar que es la verdad más profunda: El amor todo lo puede. Sobre todo el amor de una madre”.

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