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La paradoja de la vejez

por 11 mayo, 2017

La paradoja de la vejez
Sabemos que envejecer es una experiencia transversal por la que la mayoría de los chilenos transitará, así que más vale que la miremos de frente. La vejez no es en sí misma mala. Uno envejece según cómo ha vivido, según las decisiones que se han tomado en las etapas previas.

La semana pasada se dio a conocer la IV Encuesta Nacional de Calidad de Vida en la Vejez UC – Caja Los Andes. Es de las pocas encuestas representativas y es realizada exclusivamente a personas mayores para medir, como su nombre lo dice, la calidad de vida de las personas de 60 años y más; además de ser el único estudio que nos permite ver la evolución que ha tenido este grupo etario en Chile desde que se comenzó a aplicar en 2007.

A 10 años de la primera encuesta vemos que la gente mayor hoy está mucho mejor. Viven más años en mejores condiciones (después de los 60 años, se calculan otros 18 años de vida saludable), sobre el 50% dice tener una salud buena o muy buena, a la mayoría los ingresos que reciben por pensión/jubilación les alcanzan para sus necesidades (76%), muchos participan en alguna agrupación social, religiosa o deportiva (44%), una proporción importante se mantiene activo laboralmente (32%) y, aunque usted no lo crea, más del 30% dice tener una vida sexual activa. La investigación también deja en evidencia que muchos mayores ayudan económicamente a sus hijos (17%) y a sus nietos (14%) y que, en su mayoría, están satisfechos con la vida que llevan (72%), lo que representa un alza de 16% en comparación con el nivel de satisfacción observado en la primera versión de 2007.

Esta encuesta nos muestra, por lo tanto, que los mayores en Chile son sanos, activos, autovalentes, independientes, trabajadores y participativos. Pareciera entonces que la vejez no es tan terrible como muchos creen. Sin embargo, en Chile sigue primando miopemente una percepción negativa y estereotipada de la vejez y las personas mayores. Así al menos lo concluye IV Encuesta Nacional sobre Inclusión y Exclusión Social de los Adultos Mayores realizada por el Servicio Nacional del Adulto Mayor (SENAMA) y la Facultad de Ciencias Sociales de la U. de Chile (FACSO) en 2015, la cual muestra que el 72% de la población nacional cree que los mayores de 60 años NO pueden valerse por sí solos. Lo preocupante es que esta cifra ha ido aumentando desde que se aplicó por primera vez esta encuesta en 2008.

¿Cómo se explica esta paradoja?

Los medios de comunicación, especialmente la televisión, influyen poderosamente en la opinión de la ciudadanía. Y es que, tal como lo decía el sociólogo Pierre Bourdieu, poseen la inquietante característica de generar un efecto realidad: no sólo muestran, sino que hacen creer en lo que muestran. Lo que las pantallas reflejan son visiones extremas y alejadas de lo que habitualmente viven las personas mayores. Por un lado, están las imágenes que idealizan la juventud, la piel lozana, el cuerpo atlético o el éxito asociado estrictamente a la productividad laboral. Y por el otro, los testimonios y noticias centradas en la tragedia de vivir la vejez con míseras pensiones o, peor aún, siendo víctimas de situaciones de maltrato y abandono. Frente a esa realidad, es esperable que se menosprecie la vejez y nadie quiera llegar a ser parte del grupo. Pero sabemos que envejecer es una experiencia transversal por la que la mayoría de los chilenos transitará, así que más vale que la miremos de frente. La vejez no es en sí misma mala. Uno envejece según cómo ha vivido, según las decisiones que se han tomado en las etapas previas.

Por ejemplo, la buena o mala salud en la vejez es consecuencia de los estilos de vida y alimenticios de la juventud. Las redes de apoyo familiar y social que perduran hasta la vejez, son el resultado del trabajo que cada persona hizo (y continúa haciendo) para cultivar esas relaciones y mantenerlas.

En la medida que depositemos en terceras personas nuestro bienestar en la vejez, nunca podremos gozar de la calidad de vida que esperamos porque esos otros, difícilmente, podrán satisfacer nuestras expectativas. La adultez mayor en Chile es una fase prolongada que no se puede improvisar y no se le puede  seguir endosando la responsabilidad del buen envejecer solo al Estado, la familia o la sociedad. Para enfrentarla en buenas condiciones es necesario que nos hagamos responsable de nuestro propio proceso de envejecimiento, ojalá, desde la infancia.

Siendo conscientes de que todos envejecemos y de que esta etapa no tiene porqué ser sinónimo de enfermedad, de deterioro y abandono, podremos cambiar la mirada que tenemos respecto de ella para vivirla de forma positiva y activa.

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