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El mundo está expectante de lo que diga y haga Hollande

por 8 mayo, 2012

El mundo está expectante de lo que diga y haga Hollande
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Luego de un presidente al que en un momento se lo apodó “Sarko el americano”, François Hollande seguramente retomará el papel tradicional de los líderes franceses: irritar a sus aliados.

Hollande, que ayer convirtió a Nicolas Sarkozy en un presidente de un solo mandato, ha prometido acelerar la retirada de Francia de Afganistán y cuestionó el regreso a la estructura de comando de la OTAN orquestada por Sarkozy. También está buscando camorra con Angela Merkel de Alemania por su política de lucha contra la crisis de deuda.

“Será un presidente francés clásico: aliado de los Estados Unidos pero no emocionalmente comprometido como Sarkozy, cuya actitud hacia EE.UU. fue una excepción en la historia de la política exterior francesa”, explicó François Heisbourg, presidente del Instituto de Estudios Estratégicos con sede en Londres. “Más clásico, por lo tanto, significa más complicado”.

En la agenda del presidente electo predominará la política exterior en sus primeros días en el cargo. Hollande planea visitar a Merkel la semana que viene luego de su asunción. Inmediatamente después, accederá a la escena mundial en una cumbre del Grupo de los Ocho en Camp David, cerca de Washington, y una cumbre de la OTAN en Chicago.

Séptimo presidente de Francia desde la fundación de la Quinta República en 1958, Hollande anunció que ordenaría la retirada de Afganistán de todas las tropas de combate a fines de 2012, un año antes de lo programado por Sarkozy y dos años antes que los EE.UU. En marzo, advirtió que era “reticente” respecto del escudo antimisiles europeo que propugna EE.UU. Puede que sus posturas no estén grabadas en piedra.

Hora de hacer concesiones

“Como candidato opositor a Sarkozy, Hollande tenía que adoptar estas posiciones”, señaló Hubert Vedrine, ex ministro de Relaciones Exteriores socialista, en una entrevista. “Sus posturas en materia de política exterior respondían a las demandas internas. Ahora empieza la hora del diálogo y las concesiones”.

Como candidato, Hollande trató de encontrar un equilibrio que a veces no hallaron sus predecesores en la gestión de relaciones transatlánticas que datan de la época en que Luis XVI dio apoyo a los colonos contra el Imperio Británico. Se enfriaron cuando Jacques Chirac se opuso a la invasión de Irak –introduciendo la expresión “freedom fries” (en lugar de “French fries”, papas fritas) en el léxico estadounidense- y volvieron a ser cálidas bajo el gobierno de Sarkozy, que llamó “amigo” en 2008 al entonces candidato Barack Obama.

“Trataremos de no ser una fuente de problemas” en la reunión de Chicago, declaró Hollande ante un grupo de periodistas en febrero. “Aun cuando tengamos análisis diferentes sobre la OTAN y Afganistán, somos plenamente concientes de que somos aliados y por lo tanto socios”, afirmó en una conferencia de prensa del 25 de abril.

Hollande apoyó la decisión tomada en 2001 de acompañar a Estados Unidos en Afganistán. Votó contra la decisión de Sarkozy de enviar más tropas en 2008, argumentando que la misión francesa allí estaba “terminada”. Aunque prometió retirar a los restantes 3.600 soldados que todavía participan en la misión de la OTAN en el país, en marzo expresó que “no impondría nuestro ritmo a otros”.

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