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Retirar lo que se debe

por 29 julio, 2020

Retirar lo que se debe

Crédito: Agencia Uno

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En Chile, a partir del 30 de Julio, se podrá hacer retiro del 10% de los fondos previsionales de las AFP, lo cual, ha estado movilizando distintas cuestiones, algunas de ellas necesarias de mirar.

La noticia de la aprobación del retiro llegó en un momento importante históricamente, tanto el contexto mundial de pandemia y sus efectos en la economía de los sujetos (producto en gran parte de la mala gestión del gobierno), así como también, la movilización social que se mantiene activa desde el 18 de Octubre, vienen a significar esta como un triunfo, una suerte de resultado de un proceso que ha sido duro y profundamente doloroso. Es comprensible que la mayoría (sino todos) estuvieran atentos a cada paso que se dio respecto de su tramitación, pues, para muchos, representa el comienzo de la caída de un modelo de distribución económica que se instaló a la fuerza y en beneficio de unos pocos, tal como todo lo que sucede y se impone bajo dictaduras. La cuestión es que, para nosotras, siempre ha sido así y no depende del gobierno de turno ni de si su elección fue bajo un proceso democrático o una toma de poder.

Una de las condiciones importantes para el retiro del dinero es aquella que hace referencia a que este no puede ser usado por las entidades bancarias para pagar deudas ni tampoco impuestos, mas a los sujetos que figuren como deudores de pensión alimenticia se les hará la retención del 50% de su monto a retirar por concepto de pago de la deuda, si es que quien figura como tutor legal y, por lo tanto, administrador de la cuenta y dineros de pensión para el/la hijo/a, solicita la liquidación de esta y la retención judicial del dinero. ¿Qué ha pasado luego de saberse esto ultimo? Una serie de pantallazos han estado circulando en rr.ss, como Facebook e Instagram, y que muestran mensajes de Padres/hombres apuntando a lo mismo: que la mujer, madre de su hijo/a, no pida la retención del dinero. Lo particular de estos mensajes es que pareciera ser que en muchos se repite un discurso muy parecido: por un lado, la mujer siendo cruel por no asegurar el bienestar que traería consigo recibir el 10% completo por parte del hombre, y por otro, la idea de la mujer interesada en recibir algo que no es suyo, porque no es su trabajo, no es su esfuerzo.

No me interesa entrar a discutir el primero de los casos, puesto que, considero, todas y todos comprendemos a estas alturas que uno de los roles que se nos han impuesto es el de cuidadoras antes que sujetos que se relacionan sexoafectivamente con los otros y que, por ende, tenemos derecho a terminar esos vínculos y dejar de pensar en el otro obligatoriamente con cariño. Cada cual tramitará y significara sus relaciones como pueda y como quiera y será responsabilidad de cada uno/a salir de la posición que en esa relación se ocupó al momento de relacionarse nuevamente con el otro.

Una serie de pantallazos han estado circulando en rr.ss, como Facebook e Instagram, y que muestran mensajes de Padres/hombres apuntando a lo mismo: que la mujer, madre de su hijo/a, no pida la retención del dinero. 

Respecto del segundo, lo necesario y urgente de mirar y, por qué no, considerar para políticas futuras, es la significación del trabajo a través del salario. Silvia Federici propone un concepto que describe lo que ha aparecido a propósito de estos mensajes, “patriarcado del salario”. La autora lo describe como una nueva organización de la desigualdad producto de la expansión industrial. Al contrario de Marx, que veía esta como una oportunidad de progreso e igualdad, Federici propone que una de las cuestiones que se desarrollan a la par con la industria pesada (aquella que necesitaba de otro tipo de sujetos, con mayor fuerza y mejores condiciones físicas en general, diferente de los obreros sobre-explotados que hacen posible la revolución industrial y que cuya esperanza de vida no sobrepasaba los 35 años) es precisamente el modelo de familia nuclear, donde, mientras se rechaza la participación de las mujeres en la industria y se relegan al hogar, el hombre es poseedor del salario, haciéndolo supervisor del trabajo de la mujer porque es quien puede ejercer el poder y la disciplina. Atendamos el hecho de que las tareas que realiza la mujer en la administración del hogar es trabajo.

El trabajo en el hogar es un trabajo que ha sido creado por el capital, no es natural, ni depende de un instinto, no es una cuestión que solo las mujeres puedan llevar a cabo, pero por cuestiones de roles de genero y de patriarcado, así es como generalmente se entiende. Los mensajes que han estado apuntando a que aquellas madres que tramiten la retención del 10% del retiro de fondos están quedándose con algo que no les pertenece o no merecen, es totalmente erronea y se debe comenzar a regular legalmente.

Dentro de este sistema capitalista, el trabajo que la mujer realiza cuando se dedica al cuidado de los otros y de la administración del hogar, es producción. Si bien no se produce mercancía, se produce fuerza de trabajo y ello debe tener retribución, ya sea por parte del otro que cede y/o abandona su rol de cuidador, delegándo y descansando en la responsabilidad de la madre, así como también por parte del Estado, en aquellos casos que se da cuenta que aquel otro no está cumpliendo con su obligación. Es necesario que se creen políticas publicas que partan por reconocer el nivel productivo del trabajo orientado al cuidado de la familia, así como también, poner a circular cuestiones como estas para comenzar a interpelar discursos que son altamente desiguales y están cargados de ejercicio de poder. Si bien la mujer hasta ahora no recibe salario por el cuidado de los otros y del hogar, eso no implica que lo que ella realiza no sea trabajo, por ende, debe comenzar a cuestionarse la idea de que todo salario es producto de un trabajo y esfuerzo individual, personal, que no le pertenece a nadie más que a cada uno/a. El salario en sí es una manera de jerarquizar las relaciones y el hecho de que este tipo de trabajo no reciba salario se debe simplemente a que el orden patriarcal ha acomodado estas cuestiones a su conveniencia aliado al capitalismo. Naturalizar el trabajo doméstico es naturalizar una forma de explotación y, comenzar a exponer la violencia que cae sobre nosotras al ejercer nuestros derechos como sujetos, trabajadoras y explotadas, es un gran paso y completamente necesario. Lo que viene ahora convoca directamente a quienes sean responsables y tengan el poder de revertir o hacer algo distinto que cambie y termine con esta lógica en el marco institucional, así como también a todos los sujetos que se movilizan y creen en una forma de organización social mas justa y equitativa, partiendo por re-pensar el hecho de que, para que un hombre pueda trabajar fuera de su casa, pueda abandonar a sus hijos (en los casos que así sucede) sin remordimiento ni intenciones de sostener su responsabilidad como tutor, es necesario en primer momento que exista una mujer, una madre, que lleve a cabo ese trabajo y ello debe ser reconocido e interpelado.

Si bien faltaron cuestiones que aseguraran que efectivamente ese dinero sea retribuido a las madres que han estado recibiendo estos mensajes, del tipo “devolución automática” en casos en que se constate que el sujeto no retiró sus fondos para no saldar la deuda de pensión alimenticia (porque si, es uno de los mensajes comunes que han compartido algunas), esta consideración, este pequeño anexo que los hace pagar por obligación algo que no han querido pagar, representa un paso importante a nivel simbólico en tanto la mujer ha podido cuestionarse y reivindicar aquello que ha venido asumiendo como una imposición natural frente a la cual no hay nada más que hacer. No desconozco con esto el amor que se juega al ocupar la posición de cuidar al otro, pero si que hacemos justicia por todas esas otras cuestiones que nos siguen pesando por ser mujeres, cuando ser madre y dedicarse al cuidado y administración del hogar y la familia, son cosas completamente diferentes. Trabajo es trabajo, y ya sabemos que no depende de si se recibió o no salario de él, depende de su producción y nosotras producimos. Las invito a realizar el tramite de la retención judicial de ese 10% porque les corresponde, finalmente también ha sido producto de su esfuerzo.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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