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Cultura - El Mostrador

"Un método peligroso": La debilidad humana

por 1 agosto, 2012

“Un método peligroso”: La debilidad humana
La última película estrenada en Chile de David Cronenberg nos lleva a la Europa de principios del siglo XX, cuando el suizo Carl Jung se interesa en el psicoanálisis, creado por el austríaco Sigmund Freud. Un filme en el que se habla mucho pero que no deja de interesar, porque sin prisas e inteligentemente va develando que lo peligroso no es tanto el método terapéutico instaurado por el vienés, sino la naturaleza humana, marcada por los prejuicios, los impulsos y la ruindad.
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El austríaco Sigmund Freud (Viggo Mortensen) y el suizo Carl Jung (Michael Fassbender) viajan a Estados Unidos para participar en un seminario. Sobre la cubierta del barco en el que se desplazan y a punto de llegar a Nueva York, con la Estatua de la Libertad al frente, Jung le dice: “Está viendo el futuro”. El padre del psicoanálisis, crítico y desconfiado, le responde con una pregunta: “¿Cree que saben que llegamos, trayéndoles la peste?".

Freud se refiere al método psicoanalítico, práctica terapéutica para tratar conflictos psíquicos ideada por él y que ya en ese momento, a comienzos del siglo XX, se ha hecho bastante popular entre muchos psiquiatras y psicólogos, incluyendo a Jung, interesado seguidor del modelo.

La pregunta de Freud, uno de los personajes centrales de la película “Un método peligroso”, no revela propósitos viles ni mucho menos, sino su conciencia respecto de los riesgos que supondría la aplicación de dicho método para las personas.

En una primera lectura de cómo Jung lleva a la práctica el psicoanálisis, la respuesta es un rotundo sí: el método es peligroso, porque atrapa a terapeuta y paciente en un torbellino de afectos, represiones, pasiones y traumas. A ratos los roles se invierten y entonces nadie parece quedar a salvo.

Jung trata a la rusa Sabina Spielrein (Keira Knightley), la hija de un millonario que revela sus traumas producto de una torcida relación con su padre y que, tras finalizar el tratamiento, comienza a estudiar Psiquiatría. La histérica paciente es atendida con cuidado y esmero por el suizo, pero con el tiempo la sanación empieza a ser acompañada de un intenso y a ratos masoquista romance.

La culpa recorre a Jung, casado y con hijos, y también lo amenaza el descrédito profesional, pues ha roto el más básico código de psiquiatras y psicólogos: se ha involucrado sentimentalmente con un paciente. Freud ha sabido de los rumores que así lo indican y finalmente Jung, que a esas alturas se considera su amigo, le confiesa su insana relación.

Es interesante cómo el guión, abundante en conversaciones teóricas y ayudado por la ágil narración cinematográfica de David Cronenberg, va develando la acomodadiza personalidad de Jung, un hombre ambicioso profesionalmente, que se acerca a Freud para comprender mejor el método psicoanalítico, y que va tomando decisiones y actuando según la conveniencia del momento: si confiesa al vienés que se ha involucrado con Sabina es porque ésta se lo exigido y lo ha amenazado con hacer público el romance con ella; si permanece junto a su mujer, es porque ésta es una buena madre y lleva bien los asuntos hogareños, aun cuando no sea objeto de su amor y pasión; y si se resigna a que su amistad con Freud se rompa, no es simplemente porque éste tenga una mirada pragmática acerca del psicoanálisis y vea en la sexualidad el origen de muchos conflictos psíquicos, perspectivas que él no comparte, sino sobre todo porque el neurólogo judío no deja de marcar la distancia —al menos amparado en su mayor edad y en que el creador del método es él, a fin de cuentas— y se reserva sus sueños para mantener la autoridad, como él mismo expresa a Jung en el viaje a Estados Unidos.

Cabe preguntarse si lo peligroso es realmente el método y no es más bien la propia naturaleza humana, marcada por el acomodo, la envidia, el ego. El título del filme parece decirnos que el riesgo está en el psicoanálisis, pero la narración misma nos pone ante personas que hablan y actúan desde sus mezquindades, prejuicios e intereses creados.

En medio de la apacible y hermosa campiña suiza y de la majestuosidad de la Viena imperial, está latente, por tanto, esa violencia soterrada que surge de los recelos raciales, profesionales y de clase, los que incluso adelantan el estallido bélico que posteriormente viviría Europa.

Lo peligroso, entonces, no radica tanto en una práctica terapéutica, por demandante que ésta sea, sino en los seres humanos: en su fragilidad emocional, sus debilidades y sus vilezas.

Película: “Un método peligroso”. Año: 2011. Duración: 93 minutos. Dirección: David Cronenberg. Reparto: Michael Fassbender, Viggo Mortensen, Keira Knightley, Vicent Cassel y Sarah Gadon. Mayores de 14 años.

Trailer subtitulado:

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