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Cultura - El Mostrador

"Hamlet" dirigido por Gustavo Meza y traducido por Raúl Zurita desde mañana en el GAM

por 16 noviembre, 2012

“Hamlet” dirigido por Gustavo Meza y traducido por Raúl Zurita desde mañana en el GAM
Los premios nacionales presentan al Príncipe de Dinamarca actual y combativo en una atmósfera oscura bañada de corrupción. En la nueva producción GAM, Jorge Becker es el héroe maldito tan prístino como maquinador. “Siempre ha sido contemporáneo, más en épocas de cambio”.
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Según el director teatral Gustavo Meza, Hamlet es la persona inexistente más famosa de la historia universal. “Tiene más citas que Jesucristo”, advierte consignando que aun los que no lo han visto o leído, reconocen y le atribuyen claramente el clásico “to be or not to be” (ser o no ser),  “aunque ni sepan qué significa”, agrega.

Por eso, porque es “la obra más emblemática de Shakespeare, porque la trabajó a la perfección” (Harold Bloom asegura que la escribió cuando joven y que a lo largo de su vida la fue corrigiendo en una segunda, tercera y cuarta versión),  fue que el director y Premio Nacional de Artes de la Representación 2007, decidió montarla. “Siempre le he dicho a mis alumnos que cada habitante de este planeta tiene su propio Shakespeare. Ahora lo extiendo sobre este multifacético personaje: todos tenemos nuestro propio Hamlet”.

Precisamente para dar vida a su versión del clásico, acudió nada menos que al Premio Nacional de Literatura Raúl Zurita,  quien estuvo a cargo de la traducción de la obra original para lectura. “Lo tiene que traducir o trasponer un poeta, sin lugar a dudas. Durante mucho tiempo nos alejaron  las horrorosas traducciones de los españoles, que no alcanzan la rapidez que tiene el autor. Y se me ocurrió Zurita porque lo encuentro hamletiano”, explica.

Una vez versionado el texto (que alcanzaba cuatro horas), Meza se dio al “arduo y difícil trabajo” de realizar su adaptación para ser representada (que bordea las dos horas). Allí, recurriendo al escritor español León Felipe, le agregó prólogo y epílogo; incorporó la asistencia de dirección de María Rodríguez y la música de Juan Cristóbal Meza (banda sonora de Prófugos) que actualizó los temas originales acomodándolos a la realidad nacional.

“Toca la historia, la psicología, las leyes, la religión y todo lo que el ser humano ha hecho por crear herramientas que le permitan conocerse, un cúmulo infinito que no deja  cosa sin tocar. Una gran cantidad de preguntas  más que de respuestas”.
Concentrándose en el ritmo, la acción, y “sin tratar de ayudar a Shakespeare porque las ayudas han sido fatales siempre”, el director presenta la tragedia del joven héroe maldito como un relato contemporáneo de poder y corrupción, develados por el hambre de justicia a través del teatro.

“Es el más grande homenaje que se le ha hecho porque lo muestra como arma universal, que el mundo es un tablao donde todo es una imagen. El que se juega por no tener máscara no va a tener lugar, pagará con su vida y va a arrastrar al resto”, completa refiriéndose en particular a Hamlet (Jorge Becker), Ofelia (Catalina Silva) y Horacio (Franco Meherson), que componen un tremendo elenco compuesto por Elsa Poblete (Gertrudis), César Robinson (rey Claudio), Oscar Hernández (Polonio), Eyal Meyer (Laertes), Jaime Omeñaca (Guildenstern),  Nono Hidalgo (Rosencrantz), Álvaro Muñoz (rey Hamlet) y Oscar Zimmerman (sepulturero).

 

“Dinamarca es una cárcel”

Esa fue la “clave” que le entregó Gustavo Meza al reconocido escenógrafo Ramón López para construir la atmósfera. “La idea es generar una jaula que los tiene atrapados, pero no es una cárcel literal, no hay barrotes sino que la sensación de encierro”, describe López sobre el diseño escenográfico que busca representar un ambiente sofocante, inconfortable.

“En esta reclusión involuntaria, nadie está cubierto, en cualquier momento te apuñalan por la espalda. Es una caja dentro de otra caja, donde vamos a ver por detrás y por los lados de la transparencia de las rejillas. Por eso tiene que ser de fierro, que suene a fierro, que cuando alguien le pegue, retumbe. No sé qué pasa con el sonido del metal que produce tensión, angustia e incomodidad”.

En ese contexto, el diseño de iluminación cobra gran relevancia. “La obra es  bien negra, oscura, la luz contrastada, muy expresionista, con mucho juego de sombras. Es un lugar de violencia”. En relación al vestuario, la apuesta (de Natalia Manzor), es ecléctica reforzando la contemporaneidad perenne del relato. “Es como un collage, un zapping visual. Los puedes ver en un desfile de Jean Paul Gaultier, o puede estar en el 1200, en el 1600, quizás hoy o en una ficción futurista”.

 

Hamlet combativo

Para construir el personaje, Jorge Becker, su protagonista, se valió de dos premisas: la política y el teatro. “Se sirve de él  para dejar en evidencia. Y eso es lo que me gusta. La dialéctica con la actuación, un actor que hace Hamlet que usa el teatro para develar, un Hamlet activo. Sí, es un personaje que elucubra, piensa, ordena, maquina. Arma el espacio, él dirige los hilos”.

En lo político destaca la vigencia de la propuesta particularmente en un Chile ad portas de nuevas elecciones. “Raúl Zurita me sorprendió cuando versiona el monólogo Ser o no ser y habla de la corrupción de los jueces, el maltrato de los empleados, tiene toda una alusión social súper fuerte.  Y refuerza la idea: un poder corrupto, un país corrupto, lo negro, lo oscuro  y él haciéndole frente”.

En ese escenario; Becker considera a Hamlet como una luz conductora. “Es la única ampolletita que va tratando de iluminar o que quizás en el transcurso se irá apagando. Es quien acarrea esperanza y fuerza representativa”.

Intentando graficar la energía de su personaje, el intérprete alude a la potencia y el dolor. “Es como una flecha. Va todo el tiempo tensando, tensando, hasta que se suelta y ya no puede detenerse, va en una dirección hacia su objetivo. Sabe cuál es, sabe que le duele, pero no va a parar”, declara no sin antes detenerse en la proyección que puede gatillar en las nuevas generaciones. “Es nuestro y nosotros somos mucho más combativos. Es cercano, activo, de la masa.  Si estuviera en Chile estaría ahí protestando en las marchas”.

 

Shakespeare para todos

Hamlet es una producción de Centro Gabriela Mistral que cuenta además con una importante dimensión educativa. Más de 700 alumnos de sectores vulnerables de Santiago podrán ver gratis la obra gracias al programa Escondida te invita al GAM. Habrá una función especial para nuestra red de profesores (informaciones en profesores@gam.cl); intervenciones de alumnos de escuelas de  teatro, denominadas Noches Shakespeare; exhibiciones audiovisuales a cargo de British Council; Foros Shakespeare, realizados en colaboración con la Facultad de Letras UC. Y un programa de mano dirigido a académicos, estudiantes y público general también con el apoyo de Escondida. Detalles en gam.cl

 

Temporada: 17 de noviembre al 16 de diciembre de 2012.

Horarios: jueves a sábado a las 20, domingo a las 19 horas.

Entradas: $6.000 y $3.000.

A la venta en boleterías GAM y en los puntos de venta de www.ticketek.cl
Estacionamientos subterráneos por Villavicencio 354.

 

 

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Envíada por Valentina Terra Polanco, Observatorio Niñez y Adolescencia | 16 enero, 2021

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