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Trazado total será de casi 4 mil kilómetros, equivalente a la distancia de Arica a Puerto Aysén

Cultura - El Mostrador

Carretera austral "digital" submarina revolucionará la ciencia y los tratamientos médicos en la Patagonia

por 28 febrero, 2018

Carretera austral “digital” submarina revolucionará la ciencia y los tratamientos médicos en la Patagonia
La actual velocidad de conexión a Internet en la Región de Magallanes es la más baja de Chile, cuatro veces menor a Antofagasta, que tiene la más veloz. El envío de un archivo por mail puede demorar hasta 24 horas. Un aumento de la velocidad es clave, entre otros ámbitos, para la ciencia, a medida que la Patagonia se transforma en un importante polo de investigación, en su calidad de laboratorio natural, en temas tan diversos como la biología marina, ecología, la paleontología y el clima.
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Una nueva “carretera austral digital” submarina potenciará la investigación científica, la labor académica y los tratamientos médicos en la Patagonia.

El proyecto Fibra Óptica Austral (FOA), impulsado por la Subsecretaría de Telecomunicaciones (Subtel), contempla la construcción de un troncal submarino entre Magallanes y Puerto Montt de 2.829 kilómetros, con una capacidad de 16 terabits, a 100 km de la costa y 400 metros de profundidad. Esta se adjudicó en diciembre pasado a la empresa Comunicación y Telefonía Rural (CTR), en asociación con la china Huawei Marine.

“Hoy estamos haciendo tangible el compromiso presidencial de conectar a todas las chilenas y los chilenos, sin excepción, de Arica a Puerto Williams, y de avanzar en la dirección correcta de lo que Chile necesita para poner la primera gran piedra de la nueva Matriz Digital sobre la que vamos a modelar el país del futuro”, afirmó recientemente al respecto el subsecretario de Telecomunicaciones, Rodrigo Ramírez.

Trazado de 4 mil kilómetros

El trazado total alcanza unos 4 mil kilómetros –el equivalente a la distancia de Arica a Puerto Aysén por la Ruta 5–, que unificará la transmisión simultánea de datos en todo Chile, e incluye tres troncales terrestres. En total, el proyecto contempla la instalación de 3 mil kilómetros de fibra óptica submarina y mil kilómetros de fibra óptica terrestre.

La iniciativa dotará de fibra óptica para la conectividad de Internet a alta velocidad en la zona más austral del país. La denominada “nueva carretera austral” impulsará el desarrollo digital entre Maullín y Puerto Williams.

El valor del proyecto alcanza los 64 mil millones de pesos (unos 100 millones de dólares), de los cuales el 97% corresponde a la troncal submarina. Es el proyecto más importante en materia de telecomunicaciones a nivel país en los últimos 25 años, de acuerdo a la Subtel.

Actualmente el proyecto está en la etapa de concesiones, previa a la ejecución de obras, que se estima en 26 meses a partir de 2018, con lo cual estaría listo en 2020.

Esta semana, la ministra de Transportes y Telecomunicaciones, Paola Tapia, dio inicio al estudio del lecho marino por parte de un equipo científico, que permitirá el desarrollo del proyecto. El barco Geoexplorar zarpó el lunes desde Puerto Montt hacia Puerto Williams para realizar el estudio durante los próximos cuatro meses.

La menor velocidad de Chile

La actual velocidad de conexión a Internet en la Región de Magallanes es la menor de Chile (la más veloz es Antofagasta, que la cuadriplica), informó recientemente La Segunda. En el sur se pueden demorar hasta 24 horas en mandar archivo por mail.

Según la Subsecretaría de Telecomunicaciones (Subtel), mientras en la Región de Los Lagos la velocidad promedio es de 15,3 megabits (Mbps), en Aysén disminuye hasta 10,39 Mbps. Y Magallanes promedia solo 10,16 Mbps, la más baja de Chile.

En comparación, la Región Metropolitana llega a los 30,1 Mbps, mientras Antofagasta a 43,66 Mbps.

Un aumento de la velocidad es clave, entre otros, para la ciencia, a medida que la Patagonia se transforma en un importante polo de investigación, en su calidad de laboratorio natural, en temas tan diversos como la biología marina, ecología, la paleontología y el clima.

Problemas en salud

En temas de salud, por ejemplo, hoy la lentitud de la conexión hace imposible el uso de tecnologías de información avanzada para profesionales del rubro, que van desde el intercambio de datos de pacientes hasta la aplicación de diagnósticos a través del genoma humano con uso clínico. Pese a que este tipo de tecnologías ya se usa en otras partes del país, recién el año 2020, con el inicio de las operaciones de la primera red fotónica austral, Magallanes abrirá sus puertas a la salud conectada.

El trazado total alcanza unos 4 mil kilómetros –el equivalente a la distancia de Arica a Puerto Aysén por la Ruta 5–, que unificará la transmisión simultánea de datos en todo Chile, e incluye tres troncales terrestres. En total, el proyecto contempla la instalación de 3 mil kilómetros de fibra óptica submarina y mil kilómetros de fibra óptica terrestre. La iniciativa dotará de fibra óptica para la conectividad de Internet a alta velocidad en la zona más austral del país. La denominada “nueva carretera austral” impulsará el desarrollo digital entre Maullín y Puerto Williams.

Steffen Hartel, director del Centro Nacional en Sistemas de Información de Salud (CENS), explica que la nueva infraestructura facilitará el intercambio de grandes volúmenes de datos, cuestión esencial para implementar avances en ámbitos como telemedicina, educación a distancia (tanto para estudiantes de pregrado como para formación continua e investigación), análisis de casos clínicos complejos y envío y recepción de exámenes..

El CENS valoró el proyecto Red Fotónica Austral como una oportunidad para impulsar la interoperabilidad entre prestadores de salud y la adopción de herramientas de informática médica en beneficio de los usuarios de la región, que también implican la formación de capital humano y el desarrollo de innovación.

Por su parte, el director de la Escuela de Medicina de la Universidad de Magallanes, Marcelo Navarrete, cree que la región estará más cerca para acceder a los nuevos métodos de diagnóstico, relacionados con el análisis del genoma humano, que ya tienen aplicación en el campo clínico.

Dichos métodos permiten identificar, a partir de un análisis genético, una determinada enfermedad en un paciente, a través de sofisticadas técnicas de lectura del ADN, tales como estudios moleculares. A juicio del facultativo, la actual conectividad supone una limitante para acceder a tecnología de punta a nivel clínico, pero también respecto a contar con mejor capital humano.

“Es una oportunidad enorme para el desarrollo, porque hoy ni siquiera podemos usar herramientas viejas, en cuestiones tan simples como la interoperabilidad de los sistemas información a nivel de registro de fichas clínicas, por ejemplo. Sin dudas, incorporarnos a la red fotónica va a mejorar la calidad de la asistencia médica. Y lo hará de dos formas: uno, a través de la telemedicina, con el intercambio de imágenes, exámenes y datos clínicos entre expertos locales y de otras zonas del país y el mundo; y segundo, al superar sus limitantes de conectividad, la región debiera tornarse más atractiva para colegas que están considerando venir a esta zona”, indica.

“Desarrollar acciones de este tipo implica el manejo de grandes volúmenes de datos, que a través de la fibra óptica se pueden transferir con más velocidad y en menor tiempo. La actual velocidad de conexión es muy fluctuante, y no es suficiente para hacer videoconferencia en forma fluida y sin interrupciones, por ejemplo. La región se ha quedado atrás en materia de tecnologías de información en salud, porque el ancho de banda no era suficientemente grande para incorporar estas herramientas, y este hito permite proyectar esos desafíos”, detalla Hartel.

Abrir la puerta a la salud conectada

El CENS es un proyecto impulsado por Corfo a través de su Comité de Transformación Digital, que a partir de este año tiene la misión de mejorar la interoperabilidad de los sistemas de información en el sector salud. Una de las primeras iniciativas que ha apoyado es la Cuenta Médica Interoperable de Fonasa. En paralelo, la entidad trabaja en una primera propuesta de estándares de nivel internacional, bajo la cual las diversas plataformas, públicas y privadas, deben avanzar.

Según el director de CENS, el avance logrado en Magallanes supone “abrir la puerta a este desafío de la salud conectada”.

“La telemedicina, por ejemplo, es un eje muy importante para una región austral. En una región aislada, donde el clima en muchas oportunidades no te permite viajar y hay pocos especialistas, la comunicación a distancia por Internet es una herramienta que te mejora la vida. Mejorar la comunicación y la conectividad de una zona remota del resto del país deriva en un montón de beneficios que antes no existían”, agrega.

Actualmente, a nivel mundial, el desarrollo de las tecnologías de la información genera un impacto en eficiencia y ahorro equivalente al 3% de los presupuestos nacionales en salud, gracias a la optimización de recursos provenientes de la disminución de exámenes y procedimientos que ya han sido realizados, menores tiempos de atención por información disponible para equipos médicos y reducción de pérdidas en el tiempo y dinero que gastan las propias personas en acceder a las prestaciones.

Magallánicos estudian microscopia virtual

En el ámbito del conocimiento, la principal brecha que cerrará la región se da en la formación de pregrado y postgrado, investigación y atracción de más especialistas. Un eje que las universidades de Chile y Magallanes están abordando con un convenio de cooperación que se materializa en un taller de microscopia virtual, que realizan docentes de Histología de ambas casas de estudio. El programa, de carácter piloto, permite a los alumnos de pregrado de la UMAG acceder en forma remota a los mismos talleres que sus pares en Santiago.

Marcelo Navarrete, director de la Escuela de Medicina regional, destaca que las perspectivas de esta alianza crecen en el nuevo escenario que se materializará a partir del 2020.

“Hoy por hoy a nivel del desarrollo de medicina, tanto a nivel formativo en el pregrado como postgrado, tanto a nivel del ejercicio asistencial como también en desarrollo científico, existe una enorme necesidad de intercambio de grandes volúmenes de información. Esto a varios niveles, que van desde los métodos estándares de imágenes, tales como resonancia o escáneres, hasta los análisis microscópicos, como un caso de anatomía patológica”, señala.

Hartel concluye que “también hay un efecto indirecto en la atracción de médicos especialistas. Si mejora la calidad de vida en una zona, y permite reducir el aislamiento, un especialista verá con mejores perspectivas instalarse en ese lugar, cerrando un círculo virtuoso. Del mismo modo, si un médico se puede formar en Magallanes, la probabilidad de que se quede en la región es más alta también. Si yo soy un médico especialista y voy a provincia, si sé que hay una escuela de medicina o se genera una nueva generación de médicos, también el ambiente es más atractivo, porque puedo, al mismo tiempo de atender pacientes, compartir mi formación con una nueva generación de profesionales”.

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