Algo huele mal: Gobierno supo que empresa de Alberto Scuncio era sospechosa de lavar dinero de Venezuela antes de comprarle miles de cajas de alimentos

En agosto de 2019, la Agencia Nacional de Inteligencia informó al exsubsecretario del Interior, Rodrigo Ubilla, una serie de antecedentes y actividades sospechosas de la empresa Inversiones Ramaja Ltda., de propiedad del empresario afincado en la Región del Biobío, Alberto Scuncio. Estos antecedentes, que de forma paralela llegaron también a la Unidad de Análisis Financiero (UAF) –servicio que elevó un Reporte de Operación Sospechosa y que, a su vez, dio origen a una investigación reservada del Ministerio Público por lavado de dinero que se encuentra vigente–, dan cuenta de una compleja trama de corrupción con alcances internacionales. En esta información se vincula a empresas petroleras venezolanas –que están siendo investigadas en la Corte del Distrito Sur de La Florida en Estados Unidos– a filial de estas que inscribió una sociedad en Chile y que no generó movimiento alguno tras verse involucrada en el escándalo de los «Panama Papers», a exportaciones de cajas de alimentos con sobreprecio a Venezuela y a la entrada al país de cantidades ingentes de dinero del orden de un millón de euros mensuales. En pleno conocimiento de esta información, el Gobierno convirtió igualmente a esta compañía en su principal proveedora de cajas de alimentación para la Región Metropolitana en el contexto de la pandemia. El principal involucrado señaló recientemente a un medio de comunicación nacional que las cajas que enviaron a Venezuela, y que le reportaron entre 800 mil y un millón de euros mensuales, eran «esporádicas», que el lavado de dinero era invento de la prensa y que el destino no era el gobierno venezolano. Facturas a las que tuvo acceso El Mostrador, revelan que el real destino era, sin embargo, la Corporación Única de Servicios Productivos y Alimentarios (CUSPAL), órgano rector del Estado venezolano, encargado de las «políticas del Gobierno Bolivariano en materia de seguridad y soberanía alimentaria».