Clivaje constituyente: una historia de quiebres y acuerdos

El nuevo clivaje tendrá la posibilidad de superar el modelo heredado y la eterna transición pactada, el gatopardismo del “reformar para no cambiar nada” podría quedar atrás para dar paso a nuevas distinciones, nuevos ethos para dotar al sistema de nuevos valores. Sin embargo y al igual que hace 30 años, el solo plebiscito no cambiará las cosas, se requiere mucho más para que el clivaje constituya las nuevas posturas y las formas de comprender y alinear a la sociedad. Es necesario aprender de los errores del pasado, comprender que la discusión sobre la Constitución es fundamentalmente política y esa disputa se configura con actores de poder. Serán esos actores, institucionales y no institucionales, los que definirán las nuevas posiciones.