Reflexiones entre el 18 de octubre y el plebiscito

Debemos sentarnos a la mesa, sin exclusiones, discutir todo lo que haya que discutir a puertas abiertas, las horas y días que sean necesarios, pero salir con un solo objetivo: unidad para cambiar Chile. Unidad para que se retome el crecimiento y sea para todas y todos, no para unos pocos. No hay otro camino para recuperar la inversión, levantar la economía y el empleo. Paralelamente, el proceso constituyente debiera servir para fortalecer nuestra democracia. El cambio comienza con un lápiz de pasta azul y con la responsabilidad de todos. El plebiscito para la nueva Constitución es nuestro inicio para sanar como país, reconstruirlo entre todas y todos. Está en juego el futuro de Chile. Tengo la convicción que si estamos juntos, no hay nada imposible.